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España utilizará solo 60.000 millones para el rescate bancario, según Guindos

El ministro afirma que la intervención del BCE no debe reducir el esfuerzo para recortar el déficit

El ministro de Economía, Luis de Guindos.
El ministro de Economía, Luis de Guindos.

El Gobierno no se ve en la peor de las situaciones en relación con el rescate bancario que debe empezar a concretarse después del verano, un crédito de hasta 100.000 millones que Europa prestará a España para auxiliar a parte de sus bancos. El ministro de Economía, Luis de Guindos, cree que el Ejecutivo solo tendrá que utilizar unos 60.000 millones de esa línea de crédito disponible para recapitalizar las entidades una vez se certifique el nivel de pérdidas que suponen todo el volumen de inmuebles adjudicados y créditos de difícil cobro.

Los informes de las auditoras Oliver Wyman y Roland Berger cifran en hasta 62.000 millones las necesidades de capital que necesitaría la banca española para reforzar ante un posible deterioro de la economía. Además, de este trabajo, las auditoras Deloitte, Ernst & Young, KPMG y PwC analizará la situación de los créditos y las provisiones realizadas de cada entidad y en septiembre Oliver Wyman elaborará un informe final con las necesidades. “No creo que vaya a ser muy diferente”, dijo Guindos en una entrevista concedida al International Herald Tribune.

En concreto, Roland Berger calculó la necesidad de 51.800 millones en un escenario adverso (una caída del PIB del 6,5% en tres años y una pérdida del valor inmobiliario del 60% desde que comenzó la crisis) y de 25.600 millones si la situación económica sigue el curso esperado, ya de por sí negativo. Oliver Wyman cifró el montante de la recapitalización en una horquilla de 51.000 a 62.000 millones de euros en el escenario adverso y de 16.000 a 25.000 millones si no se sufre un deterioro mayor del previsto.

El rescate bancario ha precipitado la necesidad de un plan de auxilio para España. El Ejecutivo espera un programa de compra de bonos soberanos por parte del Banco Central Europeo (BCE) para suavizar las dificultades de financiación. Guindos, según recoge el Herald, dijo en la entrevista que, como contrapartida, el Gobierno podría asumir compromisos fiscales de mayor calibre (lo que se traduciría en más recortes). Fuentes del ministerio señalaron ayer a este respecto que Guindos “no contempla nuevos ajustes como consecuencia de la intervención del BCE”.

Alemania ha pedido a España un compromiso sobre las reformas como condición previa a la intervención del BCE y el presidente de organismo europeo, Mario Draghi, reclamó al Gobierno de Mariano Rajoy que las medidas de apoyo solo llegarían después de que el Gobierno de Mariano Rajoy lo solicite al fondo de rescate europeo y quede, por tanto, sujeto a una condicionalidad estricta. La posibilidad de que España presente una nueva petición de ayuda a la zona euro antes de lograr el apoyo del BCE “queda totalmente abierta”, según el ministro.

“El Ejecutivo español admite que la intervención del BCE en el mercado secundario no debe acarrear una disminución del esfuerzo de reducción del déficit público”, apuntó Guindos. “Debemos tranquilizar el BCE y asegurarle que vamos a respetar nuestro compromiso”, dijo. La intervención del BCE “reasegurará a los mercados y será una ayuda importante”, dijo Guindos.

Una de las labores pendientes es la aprobación de la nueva reforma financiera el próximo viernes, la normativa que establece el protocolo para reestructurar bancos o cerrarlos de forma ordenada si resultan inviables. Guindos consideró en la entrevista no se trata tanto de cierre de entidades como de vente a otros bancos más fuertes. “El término liquidación implica que estás cerrando la tienda, y ese no es el caso”, apunta. El decreto también incluye la creación de un banco malo para transferir los activos más dañados.