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El mercado apuesta por un segundo rescate de España

Los bonos españoles a corto plazo mejoran por la expectativa de que el Gobierno pida ayuda

La solicitud daría vía libre al BCE para intervenir en el mercado secundario comprando deuda

La distancia entre el interés de los títulos a dos años frente a los de 10 años marca máximos

La mejora que han registrado los títulos de deuda española a corto plazo en los mercados durante las últimas dos jornadas pone en evidencia que los inversores apuestan porque España acabará pidiendo un rescate suave tras su poner en marcha hace dos meses un plan de ayuda para la banca. Desde que el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, anunciase el jueves que está dispuesto a comprar deuda de los países en apuros, siempre y cuando se atrevan a solicitar ayuda, y una vez que confirmó que estas operaciones se centrarían solo en los títulos a corto plazo, la rentabilidad que los inversores exigen por adquirir los bonos a dos años ha bajado del 4,8% al 3,45%. Este es su mejor nivel en casi tres meses. La recuperación también se está dejando notar en el papel con vencimiento en 2015, mientras en los títulos a cinco o 10 años está siendo mucho más moderada, lo que denota que el origen de la misma no está en un regreso de la confianza.

De hecho, nunca en los últimos 19 años —desde que en 1993 Bloomberg empezó a recopilar estos datos— el interés al que se intercambian los bonos a dos años había estado tan lejos de la deuda a 10 años, que mueven en el 6,773%. Los más de 340 puntos básicos que han llegado a separarlos demuestran que los inversores ya “están descontando un escenario en el que España pida la ayuda a los fondos de rescate, que es la condición que daría vía libre al BCE para comprar deuda”, ha afirmado Eric Wand, estratega de Lloyds.

Gracias a la recuperación de las últimas jornadas, el bono a dos años está a un paso de recuperar los niveles previos a la crisis de Bankia, de principios de mayo. Un mes después, el 9 de junio, el Gobierno pidió el rescate para la banca con un crédito de hasta 100.000 millones. Así, ha logrado poner tierra de por medio en apenas dos semanas frente a sus máximos de la era euro. En concreto, la deuda con vencimiento en 2014 que se compra y vende en el mercado secundario llegó al 7,14% el 25 de julio. En el caso del bono a tres años, la mejora le ha permitido pasar del 7,67% de finales del pasado mes al 4,7%, con lo que también está en su mejor nivel desde principios de mayo.

Por el lado contrario, la deuda a cinco años sigue sobre el 5,4% mientras, los títulos con vencimiento en 2022, apenas han logrado recuperar el nivel previo a la intervención de Draghi, cuyas palabras sentaron como un jarro de agua fría en los mercados en un primer momento aunque, a la larga, han cambiado la percepción de los inversores. La clave de ello, sin embargo, no es tanto una recuperación de la confianza en España, que el viernes ofreció a Bruselas un ajuste de 102.000 millones hasta 2015 contra el déficit, sino más bien las expectativas de que habrá ayuda por parte del BCE.

En este sentido, la prima de riesgo de España, que es el sobreprecio exigido a los bonos españoles frente a los alemanes, de referencia por su estabilidad, y el indicador que mejor refleja la confianza de los inverores en las finanzas públicas, ha bajado en solo 8 puntos —el viernes lo hizo en 47—, hasta los 534.

El propio presidente español, Mariano Rajoy, admitió el viernes que todavía no ha tomado una decisión sobre el rescate. “Quiero conocer las medidas no convencionales que tomará el BCE, qué significan, qué pretenden y si son adecuadas. Entonces, a la vista de las circunstancias, tomaremos una u otra decisión”, dijo el jefe del Ejecutivo el viernes antes de añadir que hará “lo que convenga al interés general de los españoles”. En cualquier caso, la petición para activar la ayuda europea tendrá que esperar hasta septiembre.