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Mi monedero es mi móvil

Las compañías empiezan a desarrollar sistemas de pago a través de los teléfonos. El objetivo es reducir los elevados costes del dinero en metálico

Una terminal de pago sin contacto, en pruebas en una gasolinera. Ampliar foto
Una terminal de pago sin contacto, en pruebas en una gasolinera.

Pagar el taxi, el pan, el periódico o el transporte con el teléfono móvil es, por fin, una realidad. Repsol, Renfe, Radioteléfono Taxi, Carrefour, Caprabo, Mercados de Barcelona y los transportes de varias comunidades autónomas empiezan a cobrar de esta forma. El Corte Inglés, Mango, Fnac y el grupo Vips hablan con los bancos para dar el paso al pago dual. Zara, Ikea o Mercadona lo están pensando. Es tal la apuesta por este sistema que la organización del Mobile World Congress regalará un móvil NFC, apto para el pago, a los asistentes a la feria de 2013 en Barcelona. Tal explosión pondrá a España en el grupo de países que lidera el pago móvil en el mundo.

La Caixa, BBVA, VISA, MasterCard y Telefónica son los principales artífices de que esto suceda. Las entidades de pago quieren promover sus sistemas y los bancos persiguen retirar los billetes y las monedas de la circulación. “En un pago de 100 euros, el coste del efectivo es de 3 euros y el de una tarjeta de débito es de 1,2 euros, y esa diferencia la soporta toda la sociedad. En Europa, el consumo privado con tarjetas suma el 22% de las transacciones, unos dos billones de euros al año, y supone un ahorro de 14.380 millones de euros sobre lo que costaría si se realizara con efectivo”, explica Pilar Aurrecoechea, directora general de MasterCard. La sustitución del efectivo por el dinero electrónico beneficiará a todos. “Aumentaría el PIB europeo en un 3% y elevaría el empleo en más del 2%. En España se podrían crear unos 200.000 empleos”, añade Aurrecoechea.

La tecnología de pago sin contacto (contactless, para las tarjetas y bonos de transporte, y NFC, para los móviles) es un paso de gigante en la solución del problema. Con ella se pueden pagar hasta 20 euros con solo acercar la tarjeta o el móvil a un TPV (terminal punto de venta) contactless, por encima de esa cantidad se teclea un pin. Una forma fácil y rápida de pago que los japoneses utilizan desde 2006.

Corea del Sur ha sido el segundo país en implantar el sistema, mientras que Turquía y Polonia son los abanderados europeos. El estándar es mundial, y se puede acceder al metro de Nueva York o al de Estocolmo con el mismo móvil. Europa realiza una fuerte apuesta, y la Comisión Europea ha hecho un libro verde para reglamentar el camino. El acuerdo de Visa, Lloyds, O2 y Samsung para que los atletas y los invitados de las Olimpiadas de Londres paguen con un móvil durante la competición es la mejor campaña de imagen.

El pago móvil estallará este año. “Hay más de 396 millones de tarjetas y móviles de pago sin contacto en todo el mundo, y los de MasterCard PayPass pueden utilizarse en unos 441.000 establecimientos”, puntualiza Aurrecoechea. España ha tomado velocidad de crucero gracias al empuje conjunto de bancos, sistemas de tarjetas, operadoras y los gigantes de los servicios. Las entidades financieras quieren cambiar el millón y medio de TPV que hay en la calle en un plazo no superior a cinco años. La Caixa y BBVA se han puesto manos a la obra, cambiando TPV y derribando la barrera de las comisiones.

Se podrá pagar la caña con el móvil en 15.000 bares"

Miguel Ángel Pozuelo, director de contactless de CaixaBank

La apuesta de La Caixa es la más ambiciosa. La entidad catalana no solo está cambiando sus TPV de Barcelona y Baleares, también sustituye los cajeros para facilitar a minusválidos en silla de ruedas su manejo con solo acercar la tarjeta o el móvil al terminal. Ha entregado más de 600.000 tarjetas contactless en Barcelona, y en el próximo año podrán pedirlas los clientes del resto de España, o bajárselas al móvil. “En 2015 habremos cambiado los 200.000 TPV que tenemos en toda España, y se podrá pagar la caña con el móvil en 15.000 bares. Ofrecemos TPV en los mercados, quioscos de periódicos, floristerías y otros pequeños negocios que nunca los han tenido. En este año tendremos 16.000 de estos TPV en pequeños comercios de Barcelona”, explica Miguel Ángel Pozuelo, director de proyectos de contactless de CaixaBank.

BBVA está haciendo lo mismo en Madrid y Barcelona, y ha cambiado las comisiones de compra con tarjeta por tarifas planas mensuales, desde 10 euros, en las que incluye el coste de la comunicación cuando es móvil. “Tenemos 150.000 TPV en toda España, y pretendemos cambiar todos a contactless en dos años. Ya los tenemos en taxis, farmacias, estancos o restaurantes, y habremos cambiado 15.000 a final de año. Hay un movimiento masivo en España que generará muchas sinergias y extenderá el pago móvil como la pólvora porque el comprador lo acepta muy bien. Cincuenta mil de nuestros clientes turcos del Garanti Bank pagan con el móvil a diario”, señala Antonio Macías, director de desarrollo de negocio de BBVA.

Los viajeros de varias comunidades pueden entrar en el bus o en el metro acercando su bono transporte a un lector. La de Valencia es la más avanzada. Hace un año y medio lanzó una tarjeta transporte contactless para viajar por toda la comunidad, que ahora está traspasando al móvil. Renfe no quiere quedarse atrás y está adaptando sus estaciones de cercanías, por las que pasan un millón y medio de personas al día. “Hemos adaptado los tornos de entrada y las máquinas expendedoras de billetes de Asturias, Zaragoza y Málaga, y vamos a seguir extendiéndolo”, asegura Lucas Calzado, gerente de Innovación de Renfe.

El coste de los terminales electrónicos no es un problema: las operadoras quieren que se extiendan

El cambio de las TPV en las grandes cadenas de distribución es más complicado. Liquidan con cada entidad financiera, “y eso las obliga a pasar un proceso de acreditación con la implantación de nuevos terminales que puede durar hasta seis meses. Pese a ello, todas las grandes cadenas de distribución están en el proceso del cambio”, asegura Manuel Ausaverri, director de Indra de Smart Cities. La acreditación de cada sistema informático que agrupa una línea de cajas puede costar hasta 20.000 euros. A pesar de la inversión, Carrefour y Caprabo trabajan en ello.

Repsol decidió adaptar sus 3.600 gasolineras al pago móvil hace un año. “Ya se puede realizar pago sin contacto en las 150 estaciones de servicio de Barcelona y Baleares, y nos gustaría haber adaptado todas en un año. Estamos valorando hacerlo en nuestra red portuguesa, que tiene 420 estaciones de servicio. El freno no será la inversión, cada TPV cuesta 250 euros”, asegura Antonio Calçada, director de Estaciones de Servicio de Repsol.

Con los comercios preparados, lo demás será pan comido. La Caixa, BBVA, Bankia, Banco Corporativo y Banco Sabadell han emitido millón y medio de tarjetas de contactless en España. “Al final de año habrá dos millones y medio de tarjetas, y el número se duplicará en un año más. Los abonos de transporte y las tarjetas contactless para pequeñas compras acostumbrarán al ciudadano a vivir sin calderilla y serán el puente natural para el pago móvil, que se generalizará en un par de años. La mitad de las compras europeas se harán con este tipo de tarjetas y móviles en 2020”, asegura José Carbajosa, director general de Visa Europe en España. Bankinter tiene su infraestructura preparada para lanzar el nuevo sistema, y el Banco Santander realiza pruebas piloto.

Los móviles NFC ya están en el mercado. Su precio, una media de 500 euros, no será un problema, porque los operadores y los bancos quieren impulsarlos. “Los daremos a interés cero, y estallará su venta porque servirán para muchas cosas. Nuestra aplicación de cartera móvil puede tener cualquier tarjeta de crédito o débito, de fidelización, de descuento o de acceso a cualquier instalación. En 2014 habrá 250 millones de móviles NFC que moverán 80.000 millones de euros en todo el mundo, y en 2015 llegaremos a los 500 millones de estos terminales”, asegura un portavoz de Telefónica. El monedero del futuro parece que está en el móvil.