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PEUGEOT REESTRUCTURACIÓN

Peugeot cierra una planta en Francia y reduce 8.000 puestos de trabajo

El Gobierno recibe la noticia con indignación y afirma que no lo tolerará

La compañía suma otros 8.000 despidos a los 6.000 anunciados en 2011

Un empleado trabaja en un C3 en la fábrica de Poissy. Ampliar foto
Un empleado trabaja en un C3 en la fábrica de Poissy. Reuters

El grupo Peugeot-Citroën (PSA) va a cerrar la fábrica de Aulnay, cerca de París, y quiere suprimir 8.000 puestos de trabajo en Francia, de ellos 6.500 netos. Una portavoz de la empresa matizó a este diario que “la fábrica dejará de funcionar en 2014, aunque no cerrará definitivamente, y todas las salidas de trabajadores serán voluntarias”. Sin embargo, los sindicatos han reaccionado con furia a la noticia y el Gobierno socialista ha recordado que PSA ha recibido 4.000 millones de euros de ayudas públicas en los últimos años, tras lo que ha pedido a la empresa que modere sus planes.

Peugeot explicó que recortará 3.000 empleos en Aulnay y 1.400 en Rennes; que la mitad de los de Aulnay serán recolocados en Poissy, y que ofrecerá bajas voluntarias a 3.600 empleados de cuello blanco. En total, la reestructuración supone 8.000 puestos menos y 6.500 despidos netos.

El primer ministro, Jean-Marc Ayrault, definió el plan como “una enorme sorpresa”, y reclamó a Peugeot que trabaje con los sindicatos para “preservar el empleo y mantener la actividad en las plantas francesas”. Otros miembros del nuevo Gobierno socialista mostraron su malestar y su intención de convencer a PSA de dar marcha atrás. “No podemos aceptar algo así”, dijo la ministra de Asuntos Sociales, Marisol Touraine.

El consejero delegado de PSA, Philippe Varin, explicó que “nadie será dejado al borde del camino”, y aseguró que el grupo es “consciente de sus responsabilidades dentro del tejido industrial francés”, pero explicó que han tenido fuertes pérdidas en el primer semestre (los analistas cifran la cantidad en 700 millones de euros), y recordó que el mercado europeo —en el que PSA vende el 61% de sus coches— se ha contraído un 8% este año. En su caso, el recorte en las ventas se ha ido al 15% por el deterioro del mercado en los países del sur de Europa, como España.

El año pasado, la empresa perdió 92 millones de euros y se dejó en Bolsa un 60% de su capitalización. Hoy ha perdido un 1,74%. En febrero, se alió con General Motors en lo que supuso el primer mordisco a la independencia de los fundadores.

Ahora, el anuncio de cierre rompe un tabú de larga duración en Francia, ya que la última vez que dejó de funcionar una fábrica de coches en Francia —Renault en Billancourt— fue hace 20 años. Los sindicatos hablaron de “seísmo”, en línea con la cólera de Jean-Luc Mélenchon, excandidato a la presidencia de la República, quien afirmó que los planes son “más escandalosos” porque “PSA está dirigida por una familia francesa que vive en Suiza para eludir sus deberes fiscales y que ha recibido cuantiosas subvenciones”.

El ministro de Trabajo, Michel Sapin, afirmó que el Estado “exigirá a Peugeot que abra un verdadero diálogo social”, mientras el de Regeneración Industrial, Arnaud Montebourg, presentará el 25 de julio un plan de viabilidad para el sector.

Una portavoz oficial de PSA aseguró a EL PAÍS que la empresa “no tiene por el momento planes de reducción de plantilla para sus plantas españolas”.