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Bruselas exige a España más recortes en plena recesión para flexibilizar el déficit

El Eurogrupo impone condiciones a la banca, control financiero y nuevas medidas fiscales

El ministro de Economía español, Luis de Guindos, conversa con el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker.
El ministro de Economía español, Luis de Guindos, conversa con el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker. EFE

Terapia de choque. La Unión Europea ha acordado este martes el rescate financiero de España y una flexibilización de los objetivos de déficit. A cambio, exige condiciones financieras para los bancos y una nueva oleada de ajustes sin demora: más recortes en plena recesión, que el Gobierno de Mariano Rajoy anunciará tan pronto como mañana mismo. España ya fue objeto de una intervención de baja intensidad cuando el Banco Central Europeo (BCE) compró deuda española, hace unos meses, con frecuentes misiones de la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Eurobanco: esa intervención blanda sube ahora varios escalones, con las fuertes condiciones para la banca, un control directo sobre la supervisión financiera y las nuevas medidas fiscales. El Ejecutivo ha apuntado ya que subirá el IVA y obligará a los funcionarios a aumentar su jornada laboral. Varias fuentes consultadas apuntan que puede haber también medidas relacionadas con las pensiones y la prestación del seguro por desempleo, la eliminación de la deducción por vivienda y la presentación de un presupuesto bianual para 2013 y 2014 a finales de este mes.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha explicado en Bruselas el rescate a la banca. Será de hasta 100.000 millones y se aprobará definitivamente el próximo 20 de julio. El fondo de rescate temporal dará un primer tramo de las ayudas a España, de 30.000 millones de euros, “por si hubiera alguna situación de emergencia que requiera una inyección inmediata, a modo de colchón”, dijo. España debe completar aún el análisis para determinar las necesidades de capital entidad por entidad, con el objetivo de que todo el sector alcance un ratio de capital del 9%. A partir de ahí, las entidades que pidan dinero público verán limitados los bonus de sus directivos y su política de dividendos. Los poseedores de productos como participaciones preferentes incurrirán en pérdidas. Y se crearán uno o varios bancos malos para la gestión de los activos inmobiliarios tóxicos. Dentro de las condiciones para el sector, además de las mayores exigencias de capital los socios europeos exigen un mayor control del marco legal de las antiguas cajas y de la supervisión del Banco de España, que queda de facto bajo la tutela de la troika.

Las condiciones del rescate, que es en realidad un préstamo a España, están aún por ver en algunos casos. No se ha determinado la cuantía definitiva, ni el tipo de interés, que estará en torno al 4% (en realidad, es el interés al que se financia el fondo de rescate temporal europeo más un diferencial de entre medio punto y un punto). Se hará a través de bonos: el fondo de rescate europeo inyectará esos bonos, con un vencimiento medio de 12,5 años, en el fondo de rescate español (FROB), y este en el balance de las entidades que lo necesiten. Y las entidades podrán conservar esos bonos en sus balances o acudir a la ventanilla del BCE para conseguir dinero contante y sonante. No hay periodo de carencia, pero el capital principal de los bonos se paga a su vencimiento (entre 10 y 15 años), mientras que los intereses se abonan anualmente. “En los próximos 18 meses debemos aprovechar al máximo el tiempo para sanear el sistema bancario”, dijo Guindos. Otra cosa es que eso acabe notándose en la prima de riesgo: “Hay otros factores que influyen en los intereses de la deuda, como las dudas sobre el proyecto europeo en los mercados”, reconoció Guindos.

El ministro se agarró a la cantinela de que no hay nueva condicionalidad fiscal. Y de alguna manera es cierto: España debe cumplir las recomendaciones de la Comisión. El problema es que esas recomendaciones se convierten ahora en exigencias. A cambio de un año adicional para dejar el déficit en el sacrosanto 3% del PIB, el Ejecutivo debe presentar medidas adicionales sin dilación. Incluso las que van en contra de su propio programa, como la subida del IVA, criticada duramente por el propio presidente Rajoy cuando estaba en la oposición. A la fuerza ahorcan.