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Gonzalo Pascual, fundador de Spanair, fallece en Madrid de un infarto

El empresario muere a los 69 años en su domicilio de la capital

Su nombre ha estado ligado al Gerardo Díaz Ferrán, con el que se asoció en Marsans

Gonzalo Pascual, en 2007.
Gonzalo Pascual, en 2007.

El empresario Gonzalo Pascual, fundador de Spanair, ha fallecido este jueves a los 69 años en su domicilio de Madrid como consecuencia de un infarto, según confirmaron a Europa Press fuentes empresariales. Pascual, nacido en Madrid el 18 de diciembre de 1942, fue presidente de varias compañías, entre ellas Spanair, Viajes Marsans y Trapsatur.

Su nombre ha estado siempre ligado al de otro conocido empresario, Gerardo Díaz Ferrán. Juntos crearon un imperio de servicios logísticos y de transporte, con varias aventuras empresariales como las de Spanair y Marsans. El cierre de Viajes Marsans debido al deterioro de las cuentas del grupo provocó que ambos se enfrentaran. Los dos fueron imputados —junto a Iván Losada, el administrador de Posibilitum, la empresa a la que vendieron Marsans antes de entrar en concurso de acreedores— por un delito de malversación de fondos, tras ser acusados de apropiarse del dinero de las reservas de la agencia antes de que quebrase en junio de 2010. El fiscal aseguró que habían desviado hasta 4,4 millones de euros. Dos meses antes, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo les había retirado la licencia para vender billetes.

Díaz Ferrán, expresidente de la CEOE, acusó en marzo a Pascual, que había sido vicepresidente de la patronal, de la mala gestión del grupo turístico y aseguró que su socio era el único responsable. Pascual, por su parte, había asegurado en una declaración ante el juez que la mala situación que atravesaba Marsans se debía a que los bancos no concedían créditos, lo que llevó a la compañía a entrar en una deriva negativa durante 2010 que concluyó en junio con su caída definitiva. Ante la falta de dinero, los empresarios habían optado, según Pascual, por hacer frente a las pérdidas con los fondos de los clientes.

La vista de calificación del concurso de acreedores de Marsans se celebró la semana pasada. La administración asumió que ni Díaz Ferrán ni Pascual pagarían lo que debían, que según los últimos datos ascendía a 183 millones de euros. Los perjudicados por la quiebra de Marsans, tanto aquellos a los que les debían dinero como los trabajadores, podrían ascender a 17.000. Cuando Pascual compareció la semana pasada, su defensa acusó al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de retirar su apoyo a la empresa en varios litigios. El juzgado está pendiente de resolver la declaración de culpabilidad de los empresarios y la sociedad compradora por la quiebra de Marsans.

Pascual y Díaz Ferrán fueron imputados por un delito de malversación de fondos después de la quiebra de Viajes Marsans en junio de 2010. El fiscal aseguró que habían desviado 4,4 millones de euros

La Audiencia Nacional tramita además una querella presentada por Meliá, Viajes Iberojet y AC Hoteles. El Juzgado de lo Mercantil número 9 de Madrid declaró a finales de mayo a Díaz Ferrán y a Pascual culpables de la quiebra de Seguros Mercurio, inhabilitándolos para administrar bienes ajenos durante los próximos 15 años.

También vivió momentos difíciles a raíz de la adjudicación de Aerolíneas Argentinas. Durante la presidencia de José María Aznar y por concurso de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (la SEPI, el antiguo Instituto Nacional de Industria), el Gobierno les vendió la compañía exfilial de Iberia en 2001. Siempre junto a su compañero inseparable en el mundo empresarial, Díaz Ferrán, la compra fue posible gracias a una ayuda estatal de 955 millones de euros.

Pero el Tribunal de Cuentas salió a escena en 2006 y aseguró que el dinero que el Gobierno de Aznar le había concedido no había sido destinado a lo que se había comprometido, es decir, a la compra de aviones, la ampliación de capital y el pago de deudas. El entonces presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, le apoyó en su disputa contra el Gobierno argentino, que finalmente acabó en los tribunales tras la expropiación de Aerolíneas. La causa sigue abierta en la Audiencia Nacional.

Pascual también había presidido Spanair, compañía que terminó quebrando el 27 de enero de 2012, cuando ya no era de su propiedad. El empresario dejó su cargo en 2007, después de la compra del 100% de la compañía por el grupo escandinavo SAS. Antes de que cerrase definitivamente, un grupo de empresarios catalanes habían adquirido el 85,6% de la aerolínea. El 10,9% pertenecía a SAS y un 3,5% estaba controlado por los trabajadores.

Inicios

Pascual fundó su primera compañía en 1964, dedicada a importaciones y exportaciones, y en 1967 la empresa Trapsa, ya junto a Díaz Ferrán, compañía dedicada al transporte de líneas de autobús en la provincia de Madrid, que extendió su actividad en toda España, y de la que fue vicepresidente y consejero delegado. En el año 1971 fue elegido presidente del grupo urbano de viajeros de Madrid, cargo en el que fue reelegido hasta 1978 en el que fundó la Asociación Provincial de Transportes Colectivos Urbanos y Líneas de Viajeros de Madrid, que presidió.

En 1989 le fue concedida la Medalla de Plata al Mérito Turístico y en febrero de 1996 la Medalla de Oro al Mérito Turístico.

Los restos mortales del empresario serán trasladados al tanatorio de Tres Cantos en Madrid, según confirmó su hijo Ignacio Pascual, para posteriormente ser enterrado este viernes en el cementerio de La Almudena de la capital. El hijo del empresario ha destacado esta mañana que "el disgusto que tenía" su padre derivado de los problemas de Viajes Marsans durante los dos últimos años es "lo que le ha llevado", tras "más de 50 años de trayectoria empresarial". "Mi padre estaba peleando por intentar disminuir el daño causado y devolver el dinero, y seguiremos peleando por ello. Era un hombre honrado que luchó mucho, fundó muchas empresas y no tenía dinero", ha señalado.