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Errores de cálculo del Gobierno holandés

La nacionalización de Fortis costó 16.800 millones de euros y el rescate a ING necesitó una inyección de capital de 10.000 millones de euros

La crisis financiera obligó al Ejecutivo holandés a efectuar dos rescates de envergadura entre 2008 y 2009. El primero afectó a las actividades bancarias y de seguros de Fortis, que fue nacionalizado al presentar problemas de liquidez. Ocurrió el 3 de octubre de 2008 y en medio de gran agitación política. El Estado destinó 16.800 millones de euros a pagar la participación de Fortis en ABN Amro, que fue adquirido por la primera entidad en 2007 junto con sus socios de Royal Bank of Scotland (RBS) y el español Santander. Apenas unos días antes de la nacionalización, Fortis ya había recibido una inyección de 11.200 millones de euros por parte de los Gobiernos de Bélgica, Holanda y Luxemburgo.

Wouter Bos, entonces ministro socialdemócrata holandés de Finanzas, calificó la nacionalización de “medida temporal”. “En cuanto se tranquilice el sistema financiero, las actividades holandesas de Fortis serán privatizadas de nuevo”, dijo. El primer ministro democristiano de la época, Jan Peter Balkenende, reconoció que la decisión era “poco habitual" al tratarse de negocios privados. "Pero vivimos en un momento turbulento y hay que defender los intereses de los clientes”, declaró. Ambos han abandonado la política activa.

Pocos días después del terremoto financiero causado por esta operación hubo otro susto. El banco ING anunció que recibiría 10.000 millones de euros públicos para reforzar su situación financiera. En virtud de la recapitalización, el Estado pasó a formar parte del capital de la entidad, sin derecho a voto pero con posibilidad de veto (en las inversiones que afectaran a más de 25% del capital propio de la empresa). ING se comprometió a pagar un interés anual del 8,5% por la suma recibida, que “no diluye el capital de los accionistas”, según explicaba el comunicado oficial emitido tras el acuerdo. “Esta ayuda responde a circunstancias excepcionales y la cantidad adjudicada servirá para absorber las sacudidas del futuro”, aseguró Michel Tilmant, presidente de ING en 2008.

El pasado abril, la comisión parlamentaria que investigó ambas operaciones concluyó “que se habían cometido graves errores durante la crisis bancaria”. Sobre la intervención de Fortis, consideró que “llegó demasiado tarde y a un precio demasiado alto”. “La medida era razonable, pero los riesgos asumidos por el Estado fueron excesivos”. En cuanto a ING, señala que la entidad no calculó sus fuerzas a pesar de los problemas hipotecarios observados en Estados Unidos. “ING pasó de estar dispuesto a hacerse cargo de ABN Amro y Fortis a solicitar ayuda estatal. El Banco de Holanda y el Ministerio de Finanzas no prestaron la atención adecuada a lo que ocurría”, señalan al final los investigadores.