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El rescate que salvó a la banca británica

El Tesoro invirtió el equivalente a 155.000 millones de euros en el salvamento de entidades

Se estima que las pérdidas para el contribuyente suponen 31.000 millones de euros

La rápida nacionalización de los bancos con problemas en 2008 es una de las claves que explican por qué la banca británica ha salido relativamente bien parada de la crisis financiera, a pesar de que Reino Unido sufrió la peor crisis bancaria de todos los socios de la UE, con la única excepción de Irlanda. Con las aguas ya más calmadas, el actual Gobierno ha decidido que la banca separe sus actividades de banca comercial y banca de negocios. Tras más de un año de debate, la propuesta de ley ha sido anunciada hoy en el Parlamento en el tradicional Discurso de la Reina.

Los británicos se vieron especialmente afectados por la crisis financiera debido a que esta afectó a dos sectores clave de su economía: la banca y el sector inmobiliario. En este último, los efectos han sido más benignos que en España porque Reino Unido no tenía la dependencia española del sector de la construcción.

En el aspecto bancario, lo que salvó al país fue la decisión del Gobierno del laborista Gordon Brown de nacionalizar total o parcialmente los bancos más afectados, en particular Northern Rock, Royal Bank of Scotland (RBS) y Lloyds (como consecuencia de la absorción de otro banco en crisis, HBOS, forzada por el Gobierno para evitar su quiebra). Se estima que el Tesoro ha tenido que invertir 124.000 millones de libras (155.000 millones de euros) en el rescate de entidades, con unas pérdidas para el contribuyente estimadas en 31.000 millones de euros por el Banco de Inglaterra.

Northern Rock empezó a tener problemas en el verano de 2007. En febrero de 2008, al constatar que no había ofertas sólidas de otros bancos para quedarse con la entidad, el Gobierno decidió nacionalizarlo para atajar la fuga de depósitos, que había superado ya los 1.000 millones de libras. La entidad fue adquirida por Virgin Money en noviembre del año pasado por 747 millones de libras.

Pero el gran rescate de la banca británica llegaría el 13 de octubre de 2008, cuando el Ejecutivo acordó una masiva inyección de capital público en los bancos más amenazados. El Tesoro adquirió el 63% de RBS por el equivalente ahora a 25.000 millones de euros, el 43,5% de HBOS por 16.000 millones de euros y el 43,5% de Lloyds TSB por 5.000 millones de euros.

El Tesoro tuvo que adquirir luego un paquete adicional del RBS, del que controla el 82%. Las intervenciones estabilizaron el sistema financiero, pero no hay perspectivas de que el Tesoro pueda desprenderse aún de las acciones que sigue teniendo en RBS y en Lloyds (donde acabó teniendo una participación del 40%).