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Alessandro Benetton sustituye a su padre al frente de la firma italiana de moda

El hasta ahora vicepresidente toma las riendas tras su reconversión en empresa privada

Los beneficios se reducen un 28% en 2011 por la exposición de la fima al mercado italiano

Alessandro Benetton y su padre, Luciano.
Alessandro Benetton y su padre, Luciano. AFP

Alessandro Benetton es desde hoy el máximo responsable de la firma de moda italiana Benetton. Su padre, Luciano Benetton, fundador de la compañía, ha dejado el testigo a su hijo esta mañana, tras una reunión del consejo de administración, en un momento algo complicado para la firma. La empresa, nacida en 1964, en la actualidad está presente en 120 países del mundo. Facturó el año pasado 2.032 millones de euros, el 1% menos. El beneficio del grupo cayó más del 28%, hasta los 73 millones de euros.

Alessandro Benetton era hasta hoy vicepresidente ejecutivo del grupo. Sin embargo, no llegó a la firma familiar hasta 2005. El ejecutivo italiano, de 48 años, estudió en la Universidad de Boston, realizó un master en la Harvard Business School y comenzó su carrera en Goldman Sachs. En 1992 fundó una firma de capital riesgo, 21 Investimenti, de la que hoy sigue siendo presidente. Este holding de participaciones maneja cerca de 1.200 millones de euros de patrimonio.

Benetton inició su proceso de reconversión hace unos meses saliendo de Bolsa, con la recompra de su capital flotante. Desde marzo es de nuevo una empresa privada y familiar a falta de cerrar algunos detalles técnicos. Entre los planes del nuevo Benetton al frente están la renovación de tiendas, una nueva estrategia de comunicación y “apostar por la experiencia de compra”. Aunque el nombramiento oficial se ha producido hoy, Alessandro Benetton ha ido ganando peso en la gestión en los últimos tiempos. La última campaña de la firma, Un-Hate, formada por imágenes donde políticos y mandatarios de todo el mundo se besan, fue la primera de la que se responsabilizó el nuevo presidente. Una campaña que devolvió a Benetton la provocación de años anteriores.

El objetivo del nuevo presidente es devolver la presencia internacional y aumentar su facturación

Benetton, como grupo, nació en 1964, en Ponzano, cerca de Treviso, a media hora de Venecia. En sus inicios destacaban por las prendas de punto. Luciano y sus hermanos comenzaron con solo una tejedora de segunda mano algunos años antes. Pero una vez creada su empresa, capitaneada desde el principio por Luciano, abrieron su primera tienda en el extranjero solo cinco años después, y en los ochenta estaban ya presentes en el mercado estadounidense y japonés. Esa década, además, controlaron un equipo de Fórmula Uno. Las atrevidas campañas publicitarias de Benetton lograron una explosión internacional de la marca United Colors of Benetton. En 1986 comenzó a cotizar en la Bolsa de Milán. Desarrollaron una publicación, un centro de investigación sobre comunicación (muy activo todavía) y varias colaboraciones con el mundo del arte.

Los colores de Benetton, sin embargo, han perdido brillo en los últimos años. El objetivo del nuevo presidente es devolverle la presencia internacional y aumentar su facturación. El grupo depende mucho del mercado italiano, de donde proviene más del 44% de sus ventas. Asia y América, sin embargo, no superan juntas como mercado el 20%. Aunque Benetton quiere seguir apostando por Italia y otros mercados europeos quiere aumentar el peso de su negocio en países como India, Brasil y Rusia y en los mercados de Centroamérica.

Una vida ligada a su empresa

Luciano Benetton (Treviso, 1935) se despide de la empresa que lleva su apellido. Ya no será el presidente, pero tampoco se desentenderá por completo de la que ha sido su compañía desde 1964. La empresa que ha sido el sustento de toda la familia, y que nació de la necesidad, después de que su padre muriera cuando tenía apenas 10 años y tres hermanos menores. El imperio que hoy tiene más de 6.000 tiendas comenzó en Treviso, con una máquina tejedora de segunda mano que Luciano compró.

Los inicios del grupo estaban encajados en una habitación de 16 metros cuadrados, que después dejaron paso a fábricas y a Villa Minelli, una antigua finca con una mansión y campos de viñedos que hoy es el cuartel general de la empresa. Emprendedor, trabajador y presidente de una empresa caracterizada por la publicidad provocadora, Luciano decidió protagonizar en 1993 una campaña de Benetton, enfocada a recoger ropa usada para países pobres. En las imágenes, del fotógrafo Oliviero Tocani, aparecía desnudo.

Hoy vuelve a ser el protagonista, porque deja en manos de su vástago el imperio que levantó con sus hermanos. Su hijo escribirá el próximo capítulo.