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EE UU pide explicaciones a Alierta por el interés de Telefónica en Cuba

Washington sigue acosando a las firmas españolas con relaciones con la isla

El presidente de Telefónica, César Alierta
El presidente de Telefónica, César Alierta Álvaro García

Estados Unidos quiere mantener a toda costa alejadas a las empresas españolas de Cuba. La vigilancia de la SEC (Securities and Exchange Commission), el regulador de los mercados, es asfixiante. Repsol y BBVA ya sufrieron recientemente este acoso. El último episodio tiene como protagonista a Telefónica. La SEC ha remitido una carta al presidente de la firma, César Alierta, en la que le pide explicaciones sobre los activos, los intereses y los negocios que mantiene la multinacional española en la isla caribeña.

El organismo, en una carta fechada el pasado 29 de noviembre, le recuerda al grupo que ya le advirtió dos años atrás sobre su presencia en Cuba, a través de filiales como Telefónica Data Cuba, un país considerado como “patrocinador del terrorismo” y sujeto a sanciones económicas por el Departamento de Estado.

Telefónica no ha tardado en reaccionar. En una misiva remitida a la SEC el pasado 30 de diciembre, confirma la liquidación de su filial Telefónica Data Cuba el 28 de septiembre de 2005 y afirma que no tiene ninguna inversión en la isla ni planes de tenerla. Únicamente, en su calidad de mayor operador de Latinoamérica, y en el curso de su negocio, tiene relaciones institucionales y contactos con compañías y gobiernos de la región, “incluyendo Cuba”.

En el anexo a la carta, sujeto en su mayor parte a compromiso de confidencialidad, Telefónica reconoce que ha mantenido contactos relacionados “con la venta de [confidencial] Empresa de Telecomunicaciones de Cuba” (ETECSA), controlada por el Gobierno pero “no se llegó a ningún acuerdo y actualmente no tenemos ningún plan para llevar a cabo esta o cualquier otra oportunidad de inversión en Cuba”, aclara la operadora.

El grupo reconoce también que algunas filiales en España y Latinoamérica han firmado acuerdos de roaming (interconexión) con proveedores de telecomunicaciones en Cuba. “Además, Telefónica Internacional ha estudiado potenciales oportunidades de negocios en Cuba y mantenido contactos de vez en cuando”.

Así, a comienzos de 2009, Telefónica estableció contactos preliminares sobre algún servicio de ETECSA, que la misiva considera información confidencial, aunque no se llegó a ningún acuerdo y las negociaciones fueron abandonadas. También han tenido lugar conversaciones con autoridades cubanas para el tendido de cable submarino, un proyecto que, señala, está congelado y a la espera de la luz verde de EE UU.

En una misiva remitida a la SEC, Telefónica asegura que no tiene ninguna inversión en la isla ni planes de tenerla

La presión de la SEC a empresas españolas para que dejen de hacer negocios con países que considera enemigos como Cuba, Irán o Sudán no es nueva. Washington ha hecho un marcaje permanente sobre la presencia española en la isla, un acoso que los documentos obtenidos por Wikileaks dejaron al descubierto. Al BBVA le reclamó simplemente porque el banco declaraba en su informe anual que tenía uno de sus más de 100.000 empleados en Cuba. Similares explicaciones pidió a Repsol cuando cotizaba en Estados Unidos.

La Embajada de EE UU en Madrid remite periódicamente al Departamento de Estado informes sobre las inversiones españolas en Cuba. En su lista negra de empresas que serían susceptibles de ser sancionadas figuran firmas turísticas como Sol Meliá, Iberostar, Barceló, Riu o NH Hoteles, pero también compañías de otros sectores como Agbar, Altadis, Freixenet, Repsol o Iberia hasta un total de 25 compañías. EE UU ha evitado por ahora imponer sanciones, aunque llegó a planteárselo tras la vuelta de los socialistas al Gobierno y el cambio de la política española hacia la isla. Solo la pertenencia de España a la UE evitó que prosperase la idea de tomar represalias.