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CRISIS ITALIA

España y otros 11 países de la UE instan a liberalizar sectores para volver a crecer

Ni París ni Berlín respaldan la misiva con "indicaciones concretas" para reactivar la economía

Monti, resguardado por un paraguas, sale de la Bolsa de Milán.
Monti, resguardado por un paraguas, sale de la Bolsa de Milán. AFP

No solo vale con adelgazar, también hay que crecer. Ese es el mensaje que una docena de jefes de Gobierno de países europeos —entre los que se encuentran el italiano Mario Monti y el español Mariano Rajoy— han enviado en forma de carta a los presidentes del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso. La existencia de la misiva fue dada a conocer ayer por el primer ministro italiano, Mario Monti, en un encuentro con la comunidad financiera en la Bolsa de Milán. Los países firmantes pretenden “dar un fuerte estímulo con indicaciones concretas y operativas para el crecimiento europeo” con vistas a la cumbre que se celebrará los días 1 y 2 de marzo.

Monti no dijo el nombre de los países que habían suscrito la carta, pero sí dejó caer que no la habían firmado los dirigentes de Francia y Alemania. Enseguida se supo que, además de Italia y España, la misiva llevaba la rúbrica de los jefes de Gobierno de Reino Unido, Holanda, Irlanda, Finlandia, Estonia, Lituana, Eslovaquia, República Checa, Polonia y Suecia.

La carta no combate las tesis dominantes sobre la necesidad de austeridad en las cuentas públicas, sino que se limita a pedir flexibilización y liberalización de sectores. De hecho, afirma que es “esencial” situar las cuentas públicas en una senda sostenible, sin lo cual no será posible una recuperación fuerte y duradera, pero indica que, además de la austeridad, hacen falta reformas para modernizar la economía, aumentar la competitividad y corregir los desequilibrios macroeconómicos.

Hay que dar un impulso político para avanzar en la integración con EE UU, incluso un TLC"

Básicamente se trata de liberalizar algunos sectores, empezando por los servicios; crear un mercado digital integrado para 2015; tener un mercado de la energía eficiente para 2014 (quitando barreras regulatorias); redoblar el compromiso en innovación; liberalizar los mercados globales (con acuerdos de libre comercio); reducir las cargas de la regulación europea; mejorar el funcionamiento de los mercados de trabajo y avanzar en la reforma financiera.

El jefe del Gobierno italiano quiso dejar claro ante los inversores reunidos en Milán, donde dio a conocer la existencia de la carta, que Italia no solo está haciendo los deberes para salir de la zona de sombra, sino que está dando un paso más: “El Gobierno ha intentando quitar a Italia de la lista de los países con problemas para pasar a la de aquellos que contribuyen a buscar soluciones”. A este respecto, Mario Monti dio a entender que su Gobierno ha pasado a capitanear la labor de rescate a Grecia: “Italia está trabajando y trabajará duramente para controlar el foco más peligroso. Cada vez se tiene más clara la convicción de que una posible perturbación en Grecia afectaría a un buen número de países”.

La comparecencia de Monti ante la Bolsa de Milán dejó además muy claro que el jefe del Gobierno tecnócrata sigue gozando —a pesar de la dureza de algunas de sus medidas— del respaldo, el respeto y hasta el cariño de amplios sectores de la sociedad italiana. Interrumpido en varias ocasiones por grandes aplausos, el excomisario europeo quiso anunciar que “ya no serán necesarios nuevos ajustes”. Ahora se trata de ponerlos en marcha, con especial atención —como se está constatando estos días a través de varias operaciones de la Guardia de Finanzas— a la lucha contra la evasión fiscal.

En lo que va de año, los mercados han respaldado la gestión de Monti mucho más que la de Rajoy. La prima de riesgo (o rentabilidad extra exigida a los bonos a 10 años en comparación con los alemanes) de Italia era a cierre de 2011 unos 200 puntos básicos superior a la española y ahora la diferencia es de solo 20 puntos.

Mario Monti también avisó de que la reforma laboral irá adelante, con o sin el apoyo de los sindicatos. El primer ministro explicó ante los inversionistas que, cuando su Gobierno emprendió la reforma de las pensiones, lo hizo con urgencia y sin detenerse a pactar con los afectados porque, a fin de cuentas, solo implicaba a una parte de la sociedad. De igual manera, recortó sin contemplaciones los privilegios de ciertos sectores —abogados, notarios, farmacéuticos, taxistas— y aguantó pie en tierra las protestas callejeras de los afectados, que no fueron tantas ni tan virulentas como se esperaba.

En cambio, la estrategia para llevar a cabo la reforma laboral ha sido la contraria. El Gobierno está manteniendo —no siempre a la luz pública— una serie de reuniones para intentar consensuar la reforma. Mario Monti dijo que “todavía espera” que se produzca un acuerdo con sindicatos y empresarios, aunque añadió que el Ejecutivo presentará la reforma al Parlamento antes de marzo, “también si no hay acuerdo con las partes sociales”.

 

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