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España busca una salida

Menor crecimiento global en la UE facilitaría el retraso del objetivo de déficit español

El presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, y el ministro de Economía, Luis de Guindos, en el Ecofin del pasado 9 de febrero.
El presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, y el ministro de Economía, Luis de Guindos, en el Ecofin del pasado 9 de febrero.Yves Herman (Reuters)

El próximo jueves día 23 la Comisión Europea hará públicas sus previsiones de crecimiento para la zona euro. Esa fecha está marcada en rojo en la agenda del Gobierno español, que se ha escudado en esas previsiones para esperar a presentar su propio escenario de perspectivas económicas y fijar así la base para elaborar los presupuestos para 2012. Nunca antes el Gobierno había renunciado a fijar sus propias previsiones de crecimiento para elaborar las cuentas públicas y había asumido las fijadas por Bruselas como propias. Tampoco hay precedentes de un ajuste de semejante envergadura en la economía española en un solo ejercicio.

Apenas quince días después de asumir el poder, el Gobierno anunció que el déficit público habría superado el 6% previsto en el Programa de Estabilidad para 2011 y que se situaría en torno al 8% —la cifra nunca ha sido publicada oficialmente ni respaldada por la Intervención General del Estado, pero los miembros del anterior Ejecutivo tampoco la han cuestionado—. Esa desviación de las cuentas públicas y la previsión de una vuelta a la recesión, como así auguran ya el Banco de España (-1,5%) y el Fondo Monetario Internacional (-1,7%) para 2012, hacen prácticamente imposible alcanzar el objetivo de un déficit del 4,4% del PIB previsto para este año. Ello exigiría un recorte de gasto adicional de casi 40.000 millones de euros.

De hecho, a finales de enero, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ya apuntaba en esa dirección en una entrevista. “Esperaremos que sea Bruselas quien dibuje un nuevo escenario y el Gobierno español lo asumirá en su totalidad. Sobre la base de esa nueva realidad, tendrá que establecerse el objetivo de déficit que nos marquen, y nosotros tenemos el firme compromiso de cumplir”. Rápidamente, el titular de Economía, Luis de Guindos, matizaba que el objetivo de déficit del Gobierno “en estos momentos” es el 4,4% y no hay ninguna modificación al respecto”, afirmó al término de una reunión del Ecofin en Bruselas.

Nunca antes  el Gobierno había condicionado su presupuesto a la previsión de la UE

Un ajuste de semejantes características puede agravar el escenario recesivo que se dibuja para la economía española. Así lo advertía en un artículo publicado a principios de este mes el director del departamento de asuntos fiscales del FMI, Carlo Cotarelli. El alto cargo del Fondo se preguntaba si el empeño por el ajuste fiscal no podía resultar excesivo y su conclusión era que “si el crecimiento se ralentiza más de lo previsto, algunos pueden inclinarse a mantener sus planes a corto plazo a través de un ajuste adicional, incluso si ello reduce aún más el crecimiento. Mi recomendación para ellos es que, a menos que [el país] tenga que hacerlo, no debería”.

Es más, Cotarelli pone como ejemplo a Estados Unidos. Según sus proyecciones actuales, el PIB se reducirá dos puntos porcentuales en 2012, “la mayor caída en un solo ejercicio en cuarenta años. Es excesivo. Renovar la rebaja de impuestos para las rentas del trabajo y extender las ayudas por desempleo para los parados de larga duración —dos medidas que expiran este año— propiciaría un apoyo más que bienvenido para la economía. Acciones como estas se verían facilitadas por las adopciones de planes de ajuste creíbles a medio plazo, que todavía se echan de menos en algunas economías importantes”, subraya.

Lo cierto es que siempre es más fácil conseguir un retraso en los objetivos si el deterioro de la situación es generalizado entre los socios de la Unión, como es el caso actual. De momento, ese aplazamiento solo se ha acordado para los países que han solicitado el rescate financiero de la Unión Europea, como es el caso de Irlanda. La economía irlandesa debe reducir su déficit por debajo del 3% para 2015, frente al inicial 2013, después de que su déficit alcanzara el 32% del PIB tras el rescate a su sector bancario en 2009 y 2010.

El frenazo del PIB europeo forzará la revisión de los planes de estabilidad

Pero la rebaja de las previsiones ya se ha producido de hecho [ver cuadro adjunto]. Desde los cálculos realizados la pasada primavera, la Comisión Europea ya se vio obligada en otoño a rebajar sus estimaciones sobre la evolución del crecimiento en todos los países de la zona euro sin excepción. Es más, si se analizan los datos correspondientes al PIB del cuarto trimestre con las previsiones que se habían hecho sobre su evolución apenas dos meses antes se comprueba que solo Francia, entre las grandes economías de la eurozona, ha sorprendido positivamente al alza y que incluso la economía alemana ha tenido un comportamiento mucho peor de lo esperado. Eso significa que los planes de reducción del déficit para el grueso de los países del euro tendrán que ser también revisados por Bruselas y es ahí donde el Ejecutivo español confía en encontrar un cierto alivio a su calendario de control de las cuentas públicas.

El Gobierno argumenta que el actual plan de ajuste se elaboró con una previsión de crecimiento del PIB del 2,3% para este año frente al 0,7% que ya calculaba Bruselas en octubre pasado o a la cada vez más evidente recesión que auguran en estos momentos los principales organismos nacionales e internacionales, así como los últimos datos conocidos esta semana.

Los datos de la Contabilidad Nacional correspondientes al último trimestre de 2011 reflejan un fuerte deterioro de la actividad económica que se refleja en un descenso del 2,9% de la demanda interna, un desplome del 7% en las importaciones y una caída de la inversión del 4,3%. El propio secretario de Estado de Economía, Fernando Jiménez Latorre, reconocía que la economía se comportará “un poco peor” este 2012. Los datos de consumo de los hogares y actividad de la industria de este arranque del año constatan que la economía avanza en esa dirección y apuntan a una contracción trimestral del PIB de entre el -0,5% y el 1% entre enero y marzo, según distintos analistas. De confirmarse estos datos, sería la segunda recesión de la economía española apenas dos años después de la mayor contracción del PIB desde la posguerra. 

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Sobre la firma

ALICIA GONZÁLEZ
Editorialista de EL PAÍS. Especialista en relaciones internacionales, geopolítica y economía, ha cubierto reuniones del FMI, de la OMC o el Foro de Davos. Ha trabajado en Gaceta de los Negocios, en comunicación del Ministerio de Economía (donde participó en la introducción del euro), Cinco Días, CNN+ y Cuatro.

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