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LUIS DE GUNDOS, ministro de Economía y Competitividad

"Si se piden sacrificios, los que más ganan deben dar ejemplo"

El ministro justifica el recorte en los salarios de los directivos de entidades financieras con ayudas como una medida ejemplarizante.

"España va a estar entre los países con bancos más saneados"

"Hay entidades que no cumplen con su función básica, que es dar créditos"

El ministro de Economía, Luis de Guindos, en el despacho de su Ministerio.
El ministro de Economía, Luis de Guindos, en el despacho de su Ministerio.

Luis de Guindos (Madrid, 1960), conoce cada rincón del Ministerio: fue director general y secretario de Estado de Economía entre 2000 y 2004. Ahora es ministro de Economía y Competitividad. En su actual despacho mantuvo largas conversaciones con Rodrigo Rato, cuando este ocupaba su cargo y él era secretario de Estado. El día de la entrevista, la tardenoche del pasado viernes, el Ministerio tenía un aspecto fantasmagórico; apenas se veían personas, solo pasillos vacíos, luces encendidas y salas que parecían abandonadas. Seis horas antes, Guindos había anunciado el recorte del salario de su exjefe en un 75%, una medida drástica y desconocida en el sistema financiero español. “Estamos pidiendo sacrificios a la sociedad, y los que más tenemos, debemos dar ejemplo”, explica. Guindos, que fue el hombre de Lehman Brothers en España y consejero de una caja, Grupo BMN, ahora se ha convertido en el ministro de hierro para la banca, a la que exige 50.000 millones por los problemas del ladrillo.

Pregunta. ¿Cuánto dinero pedirán al Estado las entidades?

Respuesta. Según los cálculos hechos con el Banco de España, la reforma no tiene que costar dinero público en capital como en CCM, CAM, Cajasur, Unnim, Banco de Valencia, Caixa Catalunya o CaixaGalicia, Las otras ayudas son dinero público, pero remunerado al 7,75%. Y la reforma no tiene por qué producir peticiones de dinero público.

P. ¿Ni siquiera a través de los bonos convertibles?

R. No tiene por qué. Hemos reforzado el FROB, pero, salvo las entidades que están intervenidas, las demás podrán cumplir con la norma con su esfuerzo. Algunas entidades han empezado a provisionar antes de que naciera la norma. Sabían que existían dudas sobre el balance. Con las cuentas de resultados lo podrán pagar…

P. En dos años, no en uno…

R. Se incentivan las fusiones, sin duda. Las cajas han pasado de 45 a 17, pero el Gobierno vigilará que se mejore en racionalización y gobierno corporativo, mejoras que se tenían que haber hecho en la reestructuración anterior.

P. ¿Habrá tantas fusiones en esta oleada?

R. A lo mejor son menos, pero espero que mucho más eficientes.

P. Si el sector se puede pagar solo la reforma significa que lo podía haber hecho antes y evitar la crisis actual. Y si no lo ha hecho es por mala gestión.

R. No valoro lo que ha hecho cada uno. El Gobierno se encuentra una contracción del crédito mayor que en otros países y con entidades que sobreviven lánguidamente. Eso no puede ser porque el sector financiero es básico para la economía española. Hay entidades que no cumplían su función básica: dar crédito.

P. ¿Es una excusa eso de que no hay demanda solvente?

R. Es cierto que la demanda de crédito no va a ser alta porque la economía está muy endeudada. En la construcción sí hay que reducir crédito, pero hay otros sectores, como los exportadores, que no han cometido excesos con la burbuja y son excluidos del crédito. Las entidades no cumplen su función fundamental. Como algunas saben que sus balances no están bien valorados y hay problemas de financiación mayorista, eso dificulta la financiación minorista. Y el único crédito que dan es para mantener la ficción de las valoraciones de sus propiedades. Eso es lo que se quiere romper.

P. ¿Cree que les bastará a los inversores internacionales?

R. La banca es reflejo de la situación económica de un país. Con este saneamiento, el problema de España no es la banca; es la recesión y el paro. Vamos a quitar a la banca de la primera línea de los problemas, pero si no se acaba con la hemorragia del paro, la banca volverá a sufrir, y quizá ya no por los activos inmobiliarios.

P. Hay banqueros que dicen que el crédito no va a volver sin demanda solvente aunque las entidades se saneen o se fusionen.

R. Yo creo que ahora hay demanda solvente de crédito que no está siendo atendida injustificadamente. Hay muchas empresas que no han cometido excesos en la época de la burbuja del crédito y ahora se encuentran con una restricción crediticia que ven como una injusticia. La banca es causa y es efecto de la crisis.

P. ¿Cuál es su visión del reparto de la culpa en la crisis de los políticos y los banqueros?

R. Se han cometido bastantes errores de política económica, como negar la crisis y hacer una expansión fiscal insostenible, y errores de gestión de las entidades, para las que era difícil evadirse del entorno de burbuja inmobiliaria y financiera. De 2004 a 2008 el crédito crece en el entorno del 20% anual, y se produce una explosión del crédito promotor.

P. ¿Debería haber frenado el Banco de España esa escalada?

R. Era difícil, pero deberíamos haber sido más estrictos con la evolución del crédito promotor.

P. La burbuja también se formó con el Gobierno del PP.

R. En 2003, el crédito promotor era de 75.000 millones y en 2008 se llega a 320.000 millones. Había otros indicadores. En 2003, el déficit externo de España estaba en el 2,5% y en 2007 se llega casi al 10%. La parte más caliente de la burbuja de crédito se dio en los años 2005, 2006 y 2007.

P. Ahora donde menos provisiones se exige es en los pisos, que es donde usted dice que habrá más rebajas de precios.

R. Nuestra percepción es que la vivienda terminada se vende con una rebaja del 35% de los precios previos a la crisis. El peor activo es el suelo, que saldrá al mercado cuando se hayan vendido las viviendas.

P. ¿No es pernicioso para el sector inmobiliario que se castigue el crédito sano a promotores?

R. No, porque las provisiones son para el crédito ya concedido a 31 de diciembre de 2011, no para el que se conceda a futuro.

P. ¿Cree que la reforma provocará la entrada en pérdidas de un número relevante de entidades?

R. Las provisiones de 35.000 millones tendrán un impacto significativo en la cuenta de resultados. Pero aparte de las entidades intervenidas, un porcentaje muy importante no va a tener problemas y no va a entrar en pérdidas. Y las que vean que pueden entrar en pérdidas pueden acogerse al régimen de fusiones, y con eso repartir el impacto en el tiempo, sanear parte contra patrimonio y no tiene por qué haber pérdidas.

P. Hay quien cree que las provisiones del 7% para el crédito sano serán insuficientes porque habrá más pérdidas, como en Irlanda.

R. Los problemas del sistema financiero irlandés no tienen absolutamente nada que ver con los del español. Allí el problema era brutal. El coste de la reforma en Irlanda fue de decenas de puntos del PIB. Incluso si se cogen las cifras del analista más enloquecido, España se queda a años luz. Aquí, hay quien dirá que es mucho y quien dirá que es poco. Los 50.000 millones son una cifra acordada con el Banco de España y creemos que van a llevar a la banca española a una situación de saneamiento muy por delante de la media europea. En España ha habido una burbuja inmobiliaria que ha estallado, pero con esos 50.000 millones España va a ser uno de los países con los balances de los bancos más saneados.

P. Los recortes en los sueldos de ejecutivos y consejeros superan el 75% o el 80% en algunos casos. ¿Ha hablado con alguno de ellos para avisarles antes?

R. El Gobierno habla a través de sus decretos leyes. Este Gobierno es de naturaleza liberal y no entra en sus funciones fijar los sueldos del sector privado, pero este es un caso muy especial. En un momento en que se piden esfuerzos importantes a muchos colectivos, en que tenemos 5,3 millones de parados, en que hemos tenido que subir el IRPF, en que se ha congelado el sueldo a los funcionarios, etcétera, es perfectamente razonable y entendible que para una serie de entidades que han tenido ayudas de dinero de los contribuyentes se establezca una moderación de las retribuciones. Para salir de la crisis el Gobierno está pidiendo sacrificios, y los sacrificios tienen que ser equitativos. Los que más tenemos debemos hacer más sacrificios que los que menos tienen.

P. ¿Cree que los sueldos del sector financiero son excesivos?

R. Solo hemos regulado los sueldos de las entidades que tenían ayudas. Pero tenemos una tasa de paro del 23%, un paro juvenil del 50%, se están pidiendo sacrificios… La moderación y la prudencia sobre retribuciones y salarios deben ser compartidos por todos. Saldremos todos de la crisis juntos y tenemos que hacer esfuerzos todos. Y aquellos que más tienen, que más ganan, tienen que dar ejemplo porque esto es importante para el esfuerzo colectivo que tiene que hacer España.

P. ¿No son mucho aún 600.000 euros para el presidente de una entidad que quizá no sobreviviría sin el dinero público?

R. Esos 600.000 euros son para las que han tenido una financiación que se paga al 7,75%. Todo es discutible, pero hay un ajuste muy importante. Eran retribuciones muy altas y pese a que el ajuste es elevado, siguen quedando remuneraciones altas. Pero lo importante no es tanto lo que queda como el ajuste que se ha hecho.

P. ¿No le incomoda regular esto habiendo sido consejero de una entidad con ayudas, BMN, antes de ser nombrado ministro?

R. Era una de las entidades con mayor moderación de todas, tanto para los ejecutivos como para el Consejo de Administración. Me ha permitido una perspectiva de lo que puede ser una retribución moderada. Esa entidad está muy por debajo de los límites.

P. ¿Cuáles son ahora las prioridades del Ministerio?

R. Por un lado, se abre una nueva etapa en la propia reforma financiera. En la parte de ciencia y tecnología, hay un gran esfuerzo por hacer para que nuestras exportaciones incorporen más I+D+i. Además, este es el Ministerio que tiene que impulsar las reformas. Es también el que determina el planteamiento general de la política económica con el presidente del Gobierno.

P. ¿Cómo es su relación con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro?

R. Yo respeto absolutamente al señor Montoro desde el punto de vista personal y profesional. El Ministerio de Hacienda es responsable de la política presupuestaria, básica para la política económica. Por eso estamos bastante coordinados. Yo tengo que defender la política presupuestaria del señor Montoro en el Eurogrupo, en el Ecofin o en el G-20, así que de forma ineludible tenemos que estar coordinados y hablamos casi todos los días.

 P. O sea, que si hay una percepción de falta de coordinación o de que no se llevan bien, es equivocada.

R. Vamos a ver, repito, por el señor Montoro tengo el máximo respeto personal, profesional… Somos amigos. Evidentemente, ha habido una división de funciones decidida por el presidente del Gobierno y creo que la percepción de falta de coordinación se está diluyendo de forma rápida.

P. Además de consejero de BMN, también lo era de otras empresas y renuncia a esa retribución para venir al Ministerio en un momento muy complicado. ¿Por qué?

R. (Ríe) Yo también me lo pregunto. Y mi mujer. Sé que me toca ser ministro en uno de los momentos más difíciles de la economía española en los últimos 50 años. Hay algo de reto profesional y de servicio público. No solo yo, sino muchos de mis colaboradores han perdido muchísimo dinero viniendo y creo que tiene que ver con esa voluntad de servicio público en un momento muy difícil para España. El dinero no lo es todo en la vida.

P. ¿Está satisfecho por ahora con la decisión tomada?

R. Cómo no voy a estar satisfecho. Duermo peor, pero sí.

P. ¿Tiene ya pensado quién va a ser el sustituto de Miguel Ángel Fernández Ordóñez en el Banco de España?

R. No lo sé todavía. Es un proceso por etapas.

P. Pero él va a terminar su mandato.

R. Por supuesto.

P. ¿Va a acabar esta reforma definitivamente con el modelo de cajas?

R. Antes de esta reforma ya las cajas hacen el negocio bancario a través de un banco. Ese cambio ya se ha producido. En las cajas se hicieron muchas cosas buenas en el tema de la obra social, pero se cometieron muchos errores y hubo problemas de gobierno corporativo, de influencia política, de una gestión no suficientemente profesionalizada y de falta de control de instrumentos de mercado. Si uno compara a los bancos con las cajas durante el periodo de la burbuja, la exposición de las cajas al sector inmobiliario era muy superior. Por eso se tiene que producir una modificación del modelo y una digestión mayor de esos excesos.

P. ¿Se ha arrepentido alguna vez de haber estado en Lehman Brothers?

R. Cuando se produjo la caída, no fue agradable. La diferencia de Lehman Brothers con el resto de la banca americana fue que a Lehman Brothers no lo rescataron. Pero los problemas no surgieron ni en Europa ni en España, sino en EE UU. En algún momento antes de eso pensé en irme, pero tenía a 50 personas en España y el compromiso con ellos valía bastante. Yo tengo 30 años de vida profesional y en Lehman he estado dos.

"Este año descartamos subir los impuestos"

Pregunta. Usted dijo que era exagerado prever una caída del 2% del PIB este año. ¿No corre el riesgo de minusvalorar la crisis?

Respuesta. Dije que en el último trimestre de 2011 tendríamos caída del PIB y que en el primero de 2012 se iba acelerar el descenso. No creo que me haya pasado de optimista. Frente a ese 2%, la peor estimación que hemos tenido ha sido la del FMI, del 1,7%, y la del Banco de España del 1,5%. El Gobierno considera que la caída estará en ese entorno del 1,5% que nos ha dicho el Banco de España. Sin embargo, vamos a esperar a lo que nos dice la Comisión.

P. Nunca ha sido tan urgente como ahora hacer un presupuesto. Sin embargo, el Gobierno espera a las previsiones europeas.

R. El compromiso de déficit público tiene una dimensión europea. Las proyecciones de otoño de la Comisión se han quedado fuera de la realidad. Vamos a esperar las nuevas previsiones de Bruselas, y con ellas haremos el nuevo Presupuesto y el programa de estabilidad, en que se acordará con nuestros socios la senda de reducción del déficit.

P. Los expertos ven imposible reducir el déficit al 4,4%. ¿Por qué España no da el paso de pedir la revisión del objetivo del déficit?

R. El compromiso era pasar del 6% al 4,4% con un crecimiento del 2,3%. Pero estamos con un déficit del 8% y en recesión. La reducción del déficit debe generar confianza, pero no un impacto negativo en la evolución económica, que ya es negativa. Eso es importante no solo para España sino para el conjunto de Europa. Las circunstancias han cambiado, pero tenemos unos compromisos con los socios comunitarios y no podemos decidirlo solos. Es un tema de procedimiento. La coordinación fiscal es básica para la supervivencia del euro. Si un país se descuelga, acaba con la coordinación del euro.

P. ¿Será comprensiva la UE con el objetivo de déficit para que no se hunda más la economía?

R. Lo importante es que sea congruente con la necesidad de apoyar el crecimiento económico. La política fiscal no puede ser extraordinariamente procíclica en un momento de recesión. Eso sí, el compromiso de ajuste estructural del déficit en los Presupuestos de 2012 y posteriores será mucho más intenso del que se había comprometido el Gobierno anterior de una bajada del 6% al 4,4% con un crecimiento del 2,3%.

P. ¿Ese ajuste se puede hacer sin subir más los impuestos? ¿Incluso los especiales?

R. Sí.

P. ¿Descartan subirlos?

R. Para este año descartamos subir impuestos.

P. ¿No puede parecer que el Gobierno solo quiere hacer recortes y más recortes, sin estímulos de crecimiento?

R. La reducción del déficit es ineludible. En agosto de 2011 el BCE tuvo que comprar bonos españoles porque desapareció la financiación. Ahora las subastas están yendo bien. La caída del déficit genera confianza en los mercados, pero tiene un impacto en la economía y hay que minimizarlo.

P. ¿Podemos llegar a los seis millones de parados?

R. No me gusta dar cifras. Este país es el que más trabajo destruye de la UE, con la mayor tasa de desempleo. Son unas noticias terroríficas. Eso es lo peor; la mayor lacra social. El sentimiento que producen las cifras de paro es tremendo. Por eso la prioridad número uno del Gobierno es volver a fortalecer la contratación. Todo tiene que estar centrado en que en España se vuelvan a contratar personas. Ha desaparecido la generación de empleo.

P. ¿Cuándo va a regresar?

R. La clave es lo que hay que hacer para que vuelva. El ajuste presupuestario, la Ley de Estabilidad, la reforma bancaria, la laboral… todo busca ese objetivo. Todo tiene que estar al servicio de la generación de empleo.

P. Ha dicho recientemente que en la segunda mitad del año veremos luz al final del túnel…

R. El primer trimestre del año va a ser duro, más duro aún que el último de 2011, con una caída del PIB de más de tres décimas. Yo creo que el segundo también va a ser negativo. Esperamos que la percepción de los agentes económicos cambie con las medidas del Gobierno y que en la segunda parte empecemos a ver la luz al final del túnel. No quiero crear expectativas falsas, el crecimiento será negativo en el año.

P. ¿La luz es acabar con la destrucción de empleo?

R. La luz es la estabilización de la caída del PIB en términos trimestrales. Abandonar la caída acelerada del PIB en la segunda mitad del año.