Portugal, bono basura

El país luso y Chipre pasan a acompañar a Grecia en la categoría considerada especulativa

La agencia de calificación Standard & Poor's (S&P) ha rebajado la nota de solvencia de Portugal y de Chipre al nivel especulativo o de bono basura, en el que ya se encontraba Grecia, con lo que ya son tres los países de la eurozona en esa situación.

En el caso portugués, la agencia rebaja la calificación en dos grados, desde desde BBB- hasta BB. "La rebaja refleja lo que vemos como el impacto negativo de la profundización de los problemas políticos, financieros y monetarios dentro de la Unión Económica y Monetaria en el ya por sí desafiante camino de reajuste de Portugal y su elevada vulnerabilidad a los riesgos de financiación externa", señala S&P en una nota. La perspectiva de la calificación a largo plazo es negativa. Además, la agencia cree que en caso de reestructuración o impago de la deuda, los inversores en deuda portuguesa solo recuperarían entre el 30% y el 50% de su inversión.

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La rebaja refleja la opinión de la agencia sobre el impacto de la profundización de los problemas políticos, financieros y monetarios dentro de la Unión Económica y Monetaria Europea, con la que Portugal está fuertemente integrado. También refleja su visión sobre los riesgos de la constante presión de la financiación externa en el sector privado de Portugal, y lo que puede suponer para el crecimiento y, a su vez, para las finanzas públicas

La agencia repite su razonamiento de otros informes sobre países de la zona euro según el cual los resultados de la cumbre de la Unión Europa del 9 de diciembre de 2011, así como las declaraciones de los responsables políticos en fechas sucesivas, llevan a sus analistas a pensar que el acuerdo logrado no ha producido un cambio de la suficiente magnitud y amplitud como para abordar de forma completa los problemas financieros de la Eurozona. "En nuestra opinión, el acuerdo político no provee suficientes recursos adicionales o flexibilidad operativa para reforzar las operaciones de rescate europeas, o para proporcionar suficiente apoyo a aquellos países de la Eurozona sujetos a mayores presiones de los mercados", dice en una nota.

"También creemos que el acuerdo se basa en un reconocimiento únicamente parcial del origen de la crisis: que las actuales turbulencias financieras se derivan ante todo de los desequilibrios fiscales en la periferia de la Eurozona. En nuestra opinión, sin embargo, los problemas financieros de la Eurozona son, en igual medida, una consecuencia de los crecientes desequilibrios exteriores y de las divergencias en competitividad entre el núcleo de la UEM y los países que se ha venido en llamar 'periféricos'. Como resultado, pensamos que un proceso de reformas basado únicamente en el pilar de la austeridad fiscal tiene el riesgo de provocar su propio fracaso, provocando una caída de la demanda interna asociada a la preocupación creciente de los consumidores por la estabilidad del empleo y la renta disponible, erosionando así los ingresos fiscales nacionales", añade.

La agencia cree que para Portugal, este ambiente político debilitado podría complicar el apoyo político interno para la aplicación del programa de la UE y el FMI, poner la estrategia del Gobierno de consolidación fiscal en riesgo, y provocar nuevos aumentos en la ya elevada deuda pública portuguesa, que se espera alcance a finales de 2012 el 106% del PIB. "En nuestra opinión, el proceso de reestructuración de la deuda en Grecia podría alienar aún más los posibles inversores en deuda pública portuguesa y reducir la probabilidad de que Portugal podría ser capaz de volver a los mercados de capitales algún momento de 2013", señala la agencia, que ve un riesgo significativo a la financiación externa del país en los próximos dos años.

Los acreedores de su sector privado, principalmente a bancos de la eurozona, son propensos a reducir su exposición a Portugal más rápidamente de lo previsto, dice S&P, que considera poco probable que los planes de venta de activos exteriores por los bancos portugueses generen ingresos financieros según lo previsto. "Creemos que es probable que esto obligue a los bancos a reducir el apalancamiento con mayor rapidez, y con un mayor enfoque en los activos domésticos, de lo que habíamos esperado", señala la nota.

Además, Standard & Poor's también subraya que las calificaciones de Portugal están limitadas por el alto endeudamiento del sector público y el débil potencial de crecimiento.

La perspectiva de la calificación a largo plazo en Portugal es negativa, lo que indica que la agencia ve al menos una probabilidad de un tercio de bajar las calificaciones de nuevo en los próximos 12 meses.

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