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Gallardón cuadra las cuentas de 2012 gracias a la cesión del metro y la venta de su participación en el Canal

El Gobierno local prevé cerrar el próximo año con superávit, reducir notablemente su deuda y ponerse al día con los proveedores

El Gobierno local de Madrid, presidido por Alberto Ruiz-Gallardón (PP), ha aprobado esta mañana los presupuestos de la ciudad para 2012, y un plan económico y financiero que delimita estrictamente el camino a seguir en los próximos cinco años, en especial si no se mitiga la gravedad de la crisis.

Estas cuentas "han levantado mayor expectación de lo habitual", como reconoce su responsable, el concejal de Hacienda, Juan Bravo. Tal vez porque probablemente son las últimas que pilotará Gallardón, elegido diputado el pasado domingo. Por tanto, serán también el marco en el que se movería la que será su sucesora, la concejal de Medio Ambiente y Movilidad, Ana Botella.

Y tal vez también porque, desbordados por una tormenta económica desde 2008 que más que amainar empeora, quedaba por ver cómo sorteaba el Ayuntamiento más endeudado de España la espectacular caída de ingresos por la recesión.

Bravo lo ha hecho, según el alcalde, con "enorme brillantez". Las cuentas municipales prevén cerrar 2012 con superávit, reducir notablemente la deuda e incluso, en el mejor de los escenarios, poner al día las facturas pendientes con proveedores. Para ello, el concejal de Hacienda cuenta con dos comodines: vender el 7% de su participación en el Canal de Isabel II, y dejar de pagar al Consorcio Regional de Transportes la contribución anual correspondiente al metro, fruto de la acordada cesión de responsabilidades al Gobierno regional de Esperanza Aguirre (PP).

Una baraja con varios comodines. El Ayuntamiento posee el 10% de las acciones del Canal de Isabel II, pero legalmente solo puede desprenderse del 7%. Con la venta de este paquete espera obtener 245 millones. Un estudio encargado por la Administración valora en 3.300 millones la empresa; el 51% debe mantenerse en manos de la Comunidad de Madrid y los ayuntamientos, de forma que estos solo podrán obtener hasta 1.650 millones de su venta. De esa tarta, la capital espera sacar 245 millones.

A esa cifra hay que sumar el ahorro en el abono del 50% de los costes de explotación de la empresa Metro de Madrid, que este año asciende a 159 millones; y los ingresos por la venta de la sede de la concejalía de Urbanismo, en la calle Guatemala, por un precio "valorada a la baja" de 70-75 millones. Por último, el Ayuntamiento se ahorrará 90 millones por la subrogación de la deuda de la empresa municipal Calle 30.

Dos o más universos paralelos. El Ayuntamiento cerró 2010 con un déficit del 0,58%, lo que le obligaba a presentar al Gobierno central un plan económico y financiero en el que explicara cómo iba a corregir el rumbo de sus cuentas. Lo hizo antes del verano, pero ese proyecto fue rechazado porque requería para ser viable de cambios legales que no fueron sancionados por el Ejecutivo socialista. Tras la victoria del PP en las elecciones generales del pasado domingo, Bravo confía en que esas modificaciones normativas sean aprobadas en los próximos meses, toda vez que la dirección nacional de su partido, ahora en el Gobierno, las respaldó cuando estaban en la oposición.

Sin embargo, el nuevo plan económico y financiero no cuenta con estos cambios para equilibrar las cuentas. Si llegan, servirán para acelerar los pagos pendientes a proveedores, pero, destaca Bravo, no son imprescindibles. Algo similar sucede con el presupuesto en sí. Una de las principales partidas de ingresos, las transferencias del Estado (el adelanto de la parte que le toca al Ayuntamiento de la recaudación tributaria), aún no se conoce, puesto que el PSOE dejó pendiente su cuantificación al nuevo Gobierno emanado de las urnas. "Podíamos no haber presupuesto hasta tener un nuevo marco jurídico. No lo hemos hecho. Hemos planteado un presupuesto de acuerdo con el marco jurídico vigente. Las modificaciones, de haberlas, harán adelantar nuestros objetivos", asegura Bravo.

Para cerrar sus cuentas en plazo, el Ayuntamiento ha calculado que esa partida (que supone un tercio de sus ingresos) crecerá un 3,4%, hasta los 1.439 millones. Cuenta además con otra previsión positiva: en 2008 y 2009 la liquidación con el Estado (la diferencia entre el dinero que se le adelantó y lo que al final le correspondía) le salió a pagar al Gobierno municipal, que debe devolver 112 millones al año durante cinco. En 2010 espera que la liquidación le salga a devolver, es decir, que la previsión pesimista del Ejecutivo central fuera mejorada por la realidad y al Ayuntamiento le corresponda más dinero.

Por si acaso, Bravo ha previsto lo que sucedería si esta importante partida se congelara, es decir, si no crece respecto a 2011. Según sus cálculos, el Ayuntamiento dejaría de ingresar en ese caso 50 millones de euros. ¿Cómo los compensaría? El concejal de Hacienda da por hecho, porque así se lo ha confirmado el hasta ahora responsable económico del PP, Cristobal Montoro, que se atenderá a una petición realizada en septiembre por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP): que la devolución de ese dinero que deben los municipios al Estado se haga en diez años y no en cinco. De esta forma, la cantidad presupuestada en 2012 para este pago bajaría de 112 millones a la mitad. De ahí saldrían 56 millones para compensar posibles descensos en las transferencias del Estado.

Pagar facturas, aunque cueste. El PSOE aprobó una línea de créditos ICO para que los Ayuntamientos pudieran pagar sus facturas pendientes con proveedores. Madrid pidió prestados 287 millones, pero se quejó, como la mayoría de gobiernos locales, de que las condiciones del préstamo eran muy duras, por su elevado tipo de interés y la obligación de devolverlo en tres años. Ahora espera que mayor flexibilidad, como le ha prometido también Montoro, y que además se amplíen estos créditos, hasta el punto de permitirle cancelar en un máximo de 18 meses sus facturas pendientes, que ascenderán a 900 millones de euros a final de año. Esta cantidad es por cierto similar a la que adeudaba antes de pedir esos 287 millones prestados al ICO hace unas semanas, lo que lleva a pensar que pagar facturas no es precisamente la prioridad del Gobierno municipal.

Pero no acaban aquí los escenarios posibles, probables incluso, pero no seguros. El Ayuntamiento confía en que el nuevo Gobierno popular presidido por Mariano Rajoy atienda a otras peticiones de la FEMP: que se eleve del 95% al 98% el porcentaje del dinero adelantado por el Estado (eso supondría 43 millones adicionales en 2012) y que se permita a los ayuntamientos refinanciar su deuda (no para aumentar su cuantía sino para alargar su pago en el tiempo). Esto último es un deseo largamente anhelado por Bravo, que basó su fallido plan de antes del verano en que sería aceptado por el PSOE. Ahora confía en que su partido lo acepte, pero no repite el error de fiar sus cuentas a que esto ocurra.

De hecho, en caso de que se le permitiera refinanciar la deuda, el Ayuntamiento solo aplazaría 200 millones de los cerca de 700 que le toca abonar el próximo año. Este dinero lo usaría para pagar a proveedores, en caso de que no pudiera ponerse al corriente con las facturas pendientes gracias a los créditos ICO; o para relajar sus tensiones de caja (los pagos e ingresos que computa a diario).

16 nuevos equipamientos en marcha. Con estos mimbres, Bravo prevé cerrar todos los presupuestos de aquí a 2016 con superávit (este año, 234 millones, un 0,18% del Producto Interior Bruto de la ciudad), pagar los recibos pendientes en cuestión de meses (y seguir abonando los futuros en menos de 50 días a partir de la emisión de la factura, como ordena la ley de morosidad) y reducir la abultada deuda municipal: de los 6.782 millones de 2009 y los 6.348 millones con los que se cerrará 2011 se pasaría a 5.624 millones en 2012 y 3.100 millones en 2016, al final del escenario previsto en el plan.

Para empezar, en 2012, una vez descontadas las amortizaciones de la deuda, el presupuesto se liquidará con 21 millones de superávit y, presume Bravo, poniendo en marcha además nuevos equipamientos sociales y culturales. Son en concreto 10 centros de días, tres centros de mayores, una escuela infantil, una escuela de música y un centro de atención a mujeres que ya estaban construidos pero carecían hasta ahora de dinero para empezar a funcionar.

Este año abrirán además las instalaciones de las Escuelas Pías de Hortaleza, 33 nuevas pistas en la ribera del Manzanares, el centro deportivo de Barceló y el polideportivo de Chamartín; además, se construirá otro en Vallehermoso. Lo que no parece que aumentará más allá de lo ya anunciado es la red de carriles bici: solo está presupuestado el eje de la calle Mayor a Alcalá, 4,5 kilómetros que costarán 550.000 euros. Se abrirán también la Biblioteca Digital, la Biblioteca Víctor Espinós y dos más en Retiro y Carabanchel; y echará a andar el centro de cultura digital en la antigua Serrería Belga.

Menos dinero para fiestas de barrio. En cualquier caso, el presupuesto de inversiones seguirá cayendo en 2012, de 279,64 a 224,1 millones (un 19,86%), y así se prevé que se mantenga en los próximos años, según el plan económico y financiero. De igual forma, se amortizarán los puestos de trabajo que desaparezcan por jubilaciones o traslados de funcionarios; ya van 1.851 desde 2008. Eso evitará, según Bravo, "medidas traumáticas como despidos o dejar de pagar las cuotas a la Seguridad Social".

Por áreas, el mayor descenso presupuestario lo sufre Medio Ambiente y Movilidad (16,25%; se queda en 1.132,55 millones) porque se le descuenta la aportación que debía hacerse al Consorcio Regional de Transportes por el metro (159 millones). Pierden también Las Artes (5,68%; se queda en 115,17 millones), Hacienda (4,39%; 418,2 millones), Economía (2,19%; 102,75 millones) y Urbanismo (1,91%; 218,67 millones). Familia (-0,98%; 232,56 millones) y Vicealcaldía (-0,62%; 65,19 millones) se mantienen prácticamente igual. Y Seguridad mejora un 0,08%, hasta los 730,07 millones de presupuesto (un millón, destaca el Ayuntamiento, será para renovar el material de la Policía Municipal).

También bajarán las aportaciones a los distritos, un 6,07% de media (los recortes los sufrirán las fiestas populares y los centros culturales, fundamentalmente); en el caso de Centro (16,12%) y Chamberí (11,61%) el descenso es mayor porque se descuenta el dinero que dejarán de pagar por el alquiler de sus sedes (pasan a ser de propiedad municipal).

El futuro que nos espera. El presupuesto no financiero del Ayuntamiento se reducirá un 6,26% en 2012, y ya acumula un recorte del 21,92% desde 2008. "Eso permitirá hacer frente a todos los servicios sin tener que refinanciar la deuda", según Bravo. Así, sin subir los tipos impositivos ni crear nuevos tributos (pero tampoco cancelando o bajando los que hay), "sólo con los ingresos corrientes [es decir, sin comodines como los usados en esta ocasión] el Ayuntamiento podrá hacer frente a todas sus obligaciones de gasto", asegura Bravo. "En 2012 hemos tocado suelo en la disminución de gastos" añade.

Es decir, Gallardón y Bravo ("no somos una coalición sino una simbiosis", según el alcalde) legan a sus sucesores, sean ellos mismos o Ana Botella, unas cuentas en las que: 1) no se pueden arañar más recortes de gasto sin tocar servicios sociales 2) los ingresos ordinarios cubren los desembolsos ordinarios 3) las inversiones están paralizadas 4) cualquier dispendio excepcional, grande o pequeño, deberá pagarse aplazando la deuda pendiente, si lo permite en el futuro la ley.

La ciudad funciona a su ritmo más modesto, pero no vive por encima de sus posibilidades. A partir de ahora, las alegrías (es decir, la diferencia entre gestionar y hacer política) tendrán que fiarse a una mejora de la economía.