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La crisis del euro

Europa pacta aumentar el fondo de rescate a un billón y una quita del 50% de la deuda griega

España deberá tomar más acciones para aumentar el crecimiento y fomentar el empleo.- La desconfianza en Italia entorpece una solución definitiva a la crisis

Una quita (los acreedores renuncian a parte de lo que se los adeuda) de la deuda griega del 50%, un fondo de rescate para los países con problemas con una capacidad de un billón de euros y un compromiso de recapitalización de la banca europea. Estas son las tres principales conclusiones de la cumbre que celebraron hasta la madrugada de hoy en Bruselas los líderes de la zona euro. Tras más de siete horas de negociaciones, los jefes de Estado y de Gobierno de los 17 países de la eurozona pactaron con la banca para que asuma pérdidas del 50% en los bonos griegos en sus balances, que supone unos 100.000 millones de euros, según informaron fuentes comunitarias. El objetivo de esta quita es reducir el nivel de deuda de Grecia al 120% del PIB de aquí a 2020, según dijo ayer la canciller alemana, Angela Merkel. El impago parcial de los bonos griegos es uno de los tres pilares del plan de la UE para combatir la crisis de deuda.

Los líderes del euro han alcanzado esta madrugada un acuerdo para aumentar la efectividad del fondo de rescate (Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, FEEF), hasta un billón de euros. El fondo, que actualmente cuenta con unos 250.000 millones disponibles de los 440.000 de su dotación inicial aseguraría solo una parte, (un 20%) de la deuda de los países con dificultades, con lo que se multiplicaría su efecto. El fondo contaría además con otro mecanismo que permitiría recabar fondos en los países emergentes.

Con el objetivo de recabar fondos en los mercados emergentes, el presidente del FEEF, Klaus Regling, viajará mañana a China para negociar con "importantes inversores" su participación en el fondo de rescate, según su portavoz. Regling acudirá después a Tokio con el mismo objetivo. Tanto China como Japón y Rusia son dos de los principales tenedores de bonos europeos y en las últimas semanas han expresado su intención de apoyar a Europa en la solución de la crisis de la deuda.

El papel de los bancos

El aspecto que fue más difícil de cerrar fue la contribución de los bancos en el segundo rescate de Grecia. La propuesta de los líderes es que se aplique unas pérdidas esperadas del 50% a las inversiones en bonos griegos, en lugar de 21% acordado el pasado julio. Pero esta medida no fue aceptada por los banqueros hasta la madrugada de hoy. En torno a medianoche, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, se reunió en su despacho con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, la canciller alemana, Angela Merkel, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, Charles Dallara, representante del lobby bancario, y otros primeros espadas del sector bancario para finalizar el acuerdo, según fuentes comunitarias. La principal fuente de preocupación de los banqueros era que en el acuerdo de julio los bonos descontadas las pérdidas eran garantizados por la zona euro, mientras que ahora están asegurados por Grecia.

Las negociaciones se vieron entorpecidas a lo largo de la reunión por las dificultades para que el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, diera las garantías suficientes para asegurar el cumplimiento real de las promesas de su Gobierno sobre los ajustes y reformas exigidos por la UE.

Antes de que empezara el cónclave, un portavoz de la Comisión Europea hizo un llamamiento al primer ministro italiano para que presentara antes del inicio del Consejo Europeo, una lista "concreta y detallada" de los compromisos para estabilizar su economía y "un calendario claro".

La UE exige a Italia un plan de reformas profundas en pensiones, mercado laboral y reforma de la justicia, sobre todo en lo referente a las actividades empresariales y a la falta de seguridad jurídica de los sistemas de pago. En la UE preocupa que la aprobación de la quita del 50% de los bonos de Grecia, aunque se insiste en que es una solución excepcional solo aplicable a este país, supone un antecedente peligroso ante un eventual deterioro de Italia. Además, en el caso de Italia, el cambio de Gobierno no supone ninguna garantía de mayor estabilidad, porque la oposición está en contra de las medidas presentadas por Berlusconi. De todas formas, las conclusiones tenían previsto un párrafo duro exigiendo a Italia compromisos precisos.

Cal y arena para España

Las conclusiones incluyeron también serias recomendaciones para España, con una de cal y otra de arena en lo relativo a las reformas y las medidas de ajuste aplicadas. Los dirigentes europeos "reconocen los importantes pasos" del Gobierno español para reducir el déficit e introducir reformas como la constitucional y la del mercado laboral. Pero a partir de ahí, empiezan los problemas.

Bruselas conmina a España a aplicar "estrictamente" los compromisos de recorte del déficit -hasta el 6% del PIB este año-, y pone el acento en el control de las comunidades autónomas. Y tras las reformas de las pensiones, el mercado de trabajo, el recorte de sueldo de los funcionarios y demás medidas tomadas por el Ejecutivo, pide más: "Nuevas acciones son necesarias para aumentar el crecimiento y reducir los niveles de paro inaceptablemente altos. Eso debería incluir cambios en el mercado laboral para introducir más flexibilidad, y otras reformas para incrementar la competitividad, en especial en el sector servicios", en lo que parece una carta dirigida al Gobierno que saldrá de las elecciones del 20 de noviembre. El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, agradeció a la canciller Merkel sus palabras de elogio en el Bundestag, en las que había destacado las medidas adoptadas por el Gobierno español después del verano.

Donald Tusk, primer ministro de Polonia, que ostenta la presidencia de turno de la UE, insistió en la necesidad de "coordinar las relaciones entre la UE a 27 y los 17 países del euro". Tusk indicó que "tenía que haber una presencia de los países candidatos al euro en las reuniones del Eurogrupo". La tensión entre miembros del euro y los diez países de la UE que no pertenecen a la moneda única se recrudeció en la cumbre del pasado domingo, según quedó patente en un enfrentamiento verbal entre el primer ministro británico, David Cameron, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy. El mandatario británico exigió "una solución más completa posible".

Con información de Claudi Pérez, Ricardo Martínez de Rituerto y Vicenç Moliné