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La segunda crisis del grupo de la abeja

Las organizaciones de consumidores recuerdan la necesidad de investigar antes de invertir

Un informe de la CEACCU concluye que menos del 30% de los inversores lee las condiciones del contrato antes de firmarlo

La caída de Nueva Rumasa ha dejado a los 5.000 inversores que, según el grupo, han comprado pagarés o acciones de empresas de Nueva Rumasa pese a las reiteradas advertencias de la Comisión Nacional del Mercado de Valores sin sus ahorros. Estos, son pequeños inversores y no deben ser considerados inversores profesionales, según ha explicado hoy Iliana Izverniceanu, portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

Estos pequeños inversores están considerados por la legislación vigente como acreedores ordinarios y por lo tanto, serán los segundos en cobrar sus deudas (por detrás de los acreedores privilegiados como Hacienda). Nueva Rumasa, cuyas diez principales firmas se acogían ayer a la situación preconcursal (paso previo al concurso de acreedores), ha captado financiación de pequeños inversores desde 2009 mediante una serie de emisiones. El grupo ha escapado del control de la CNMV ya que las características de las operaciones (el importe nominal era de 50.000 euros y no intervenía ninguna entidad financiera en la colocación de los pagarés) las dejaban fuera del ámbito de supervisión del organismo presidido por Julio Segura.

Sin embargo, tanto desde las principales asociaciones de consumidores y usuarios han vuelto a advertir hoy de que se debe investigar bien antes de hacer este tipo de inversiones. Si desde la OCU han vuelto a recordar que ya en 2009 se informó sobre los riesgos de invertir en Nueva Rumasa, desde la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU) remiten a una investigación elaborada en 2010 en la que se concluye que la fuente de información más influyente en la elección y contratación de un producto sea la propia entidad financiera (un 60%, cuando se trata de fondos de inversión y depósitos a plazo fijo); más aún, cuando la posibilidad de que el cliente reciba la información sobre los contratos y cláusulas con tiempo para revisarla antes de firmar, es casi excepcional: sucede en menos del 30% de los casos. El mismo informe refleja que nueve de cada diez ahorradores nunca han contrastado la información que les facilita la entidad con otras fuentes, como la CNMV o las Asociaciones de Consumidores.

La CEACCU recuerda que es importante, cuando se van a invertir los ahorros (sobre todo en el caso de pequeños inversores) conocer no sólo de características básicas de los mismos, como su riesgo o liquidez, sino, especialmente, de la responsabilidad que la normativa actual impone al consumidor en el seguimiento y adecuada comprensión de su inversión.

Cinco pasos antes de invertir

A raíz del informe elaborado por CEACCU en 2010, la organización ha elaborado una guía de ahorro (gratuita para todo el que quiera solicitarla en la web de la organización) que se resume en estos cinco pasos:

1.- Comprobar que la entidad se encuentra entre las autorizadas por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). En caso contrario, el consumidor debe saber que no está sometida a las normas y control de esta entidad, ni al régimen del Fondo de Garantías de Depósitos y que, con frecuencia, su funcionamiento es temporal (suelen responder a un sistema piramidal) Además, tienden a ejercer grandes presiones sobre el ahorrador para forzar la inversión.

2.- Informarse sobre el producto de ahorro o inversión. Para ello, el consumidor debe "exigir saber" las siguientes cuestiones: si se trata de un producto complejo o no complejo, sus costes (los directos y los indirectos), el riesgo, si el capital está garantizado o no y en qué plazo, la rentabilidad del producto (y si esta excluye los costes), si la inversión es líquida o no es líquida y bajo qué condiciones (¿podré salir de la inversión?, ¿cuándo? ¿con qué coste?)

3.- Evaluar su situación personal y financiera, así como los objetivos que persigue con la inversión y "mantenerse firme" en los mismos.

4.- Desconfiar de las recomendaciones (tanto de la propia entidad, como de amigos o familiares) y buscar información y asesoramiento independiente y externo. Además de recurrir a las Asociaciones de Consumidores, se recomienda visitar las webs de la CNMV y el Banco de España, que incluyen secciones con consejos, información sobre entidades de interés para accionistas y advertencias sobre inversiones poco seguras.

5.- Ser consciente de las obligaciones que se asumen, según impone la normativa vigente, en la contratación de cualquier producto de ahorro o inversión. Una responsabilidad que limita, en gran medida, las posibilidades de reclamación del usuario.

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