El castigo a la deuda irlandesa golpea a los países del sur de Europa

Goldman Sachs pide un rescate de los órganos europeos para Dublín y Lisboa.- La prima de riesgo española alcanza los 212 puntos y Grecia supera los 900

Irlanda arde y las economías más débiles del sur de Europa temen que las llamas acaben entrando en sus territorios. Dublín ya tenía bastantes problemas con el brutal ajuste del gasto -15.000 millones en cuatro años, de los que 6.000 serán en el próximo- que ha anunciado el Gobierno. Pero ayer sumó un nuevo quebradero de cabeza: la cámara de compensación independiente LCH.Clearnet decidió elevar hasta el 15% los márgenes exigidos para adoptar posiciones en deuda pública irlandesa. En román paladino, esta importante plataforma de compraventa de deuda certifica que los títulos que emite Dublín son hoy más peligrosos que ayer, y por tanto pide más dinero para comerciar con ellos.

¿El resultado? La prima de riesgo irlandesa subió hasta superar los 610 puntos básicos, el máximo desde la creación del euro. Así, el rendimiento del bono se queda en el nivel récord de 8,6%. Es este un nivel casi insostenible, que coloca a Irlanda al borde de un rescate. Detrás fueron Grecia, Portugal y España, donde también se disparó el diferencial que tienen que pagar sobre los bonos alemanes. Todos ellos están ahora en niveles superiores a los del pasado mes de mayo, cuando la UE se vio obligada a anunciar un plan de rescate para socios en bancarrota con la idea de calmar la voracidad de los mercados.

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El diferencial español ronda ahora los 210 puntos básicos. Esto quiere decir que mientras Alemania ofrece una rentabilidad del 2,4% a los compradores de bonos a 10 años, España tiene que ofrecer un 4,52%. Mucho peor lo tiene Grecia, con una prima superior a los 900 puntos básicos, y Portugal, con 465. Las malas noticias en el mercado de deuda arrastraron a las Bolsas de todo el mundo, que cerraron en rojo. El Ibex español fue de los más castigados, con una caída del 1,7%.

Por si fuera poco, el banco de inversión Goldman Sachs pidió ayer un plan de rescate para Irlanda y Portugal al Fondo Europeo de Estabilidad. La idea es que este mecanismo solucionaría las actuales tensiones de los mercados y lograría evitar el contagio, según un informe del banco. "La probabilidad de que Irlanda y Portugal se vean en un programa de reestructuración diseñado por el Fondo Monetario Internacional ha aumentado recientemente", señala el jefe de estrategia de Goldman.

Pero lo cierto es que esta segunda oleada de problemas no comenzó ayer. Los inversores llevan varias semanas penalizando todo lo que huela a periferia europea. Desde que Francia y Alemania acordaron a mediados de octubre un mecanismo conjunto de rescate para los socios que lo necesitaran. "Acordaron que en este rescate tendría que participar el sector privado, y que tendría que asumir una quita en caso de que un país suspendiera pagos. Esa decisión genera dudas sobre un rescate público, y los grandes inversores prefieren evitar la deuda de los países sobre los que tienen más dudas. Es entonces cuando vuelven los problemas", señala el catedrático Santiago Carbó, que considera que la decisión de Merkel y Sarkozy puede acabar perjudicándoles a ellos mismos. "Es como pegarse un tiro a los pies, porque su banca tiene mucha exposición al riesgo periférico", añade. Hasta el próximo mes de enero no se decidirá si se aprueba o no este mecanismo. Y en qué condiciones lo hace: si la reestructuración de pagos supondrá obligatoriamente una quita, como quiere Merkel, o solo un aplazamiento. Estas dudas allanan el camino para que el riesgo país de la periferia europea siga creciendo. "Estamos viviendo momentos de puro pánico", resume el analista de Citi José Luis Martínez.

Después del pacto franco-alemán, llegaría la decisión de la Reserva Federal de EE UU de activar de nuevo la máquina de imprimir dinero -lo que puede afectar negativamente a las exportaciones europeas- y las dudas sobre un acuerdo en el G-20 que hoy empieza en Seúl. "Da la sensación de que los americanos ya han hecho sus deberes y que ahora el foco se centra en Europa. A lo mejor a medio plazo vemos que las medidas adoptadas en EE UU son erróneas, pero al menos han hecho algo", ironiza el experto de Citi, que reclama un apoyo más explícito a Dublín si sigue adelante con las reformas anunciadas.

A Irlanda no le hacían falta los acontecimientos de las últimas semanas para ver con desconfianza su futuro más próximo. Tras el gigantesco paquete de ayudas para evitar que su sistema financiero se viniera abajo, Dublín va a cerrar este año con un déficit del 32% del PIB. "No está claro que la oposición vaya a apoyar el programa de recortes, en cuyo caso tendría que aprobarlo el Gobierno en minoría. Esto también está penalizando a Irlanda en estos días", añade José Luis Martínez.

Aunque la prima de riesgo de Irlanda es superior a la que desató los problemas en Grecia en enero, la situación del Tesoro irlandés no es alarmante a corto plazo, ya que dispone de fondos para hacer frente a los pagos al menos hasta mediados del próximo año. Dublín podría evitar un rescate si los mercados recuperan la tranquilidad antes de que necesite apelar a los inversores.

La vicepresidenta económica, Elena Salgado, reconoció ayer su "preocupación" por el déficit de las comunidades autónomas, pero asegura que los mercados "entienden perfectamente" que la solvencia de España es muy superior a la de Irlanda o Portugal. En medio de esta nueva oleada de ataques de los mercados, el PP intervino con una explicación que difiere de la que dan la mayoría de expertos. Según el portavoz económico del principal partido de la oposición, Cristóbal Montoro, la prima de riesgo española aumenta porque los mercados no confían en los ministros que entraron en el Gobierno tras la reestructuración del pasado mes.

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