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Entrevista:

Jason Castriota, nuevo diseñador de Saab: "Hay cierto grado de esnobismo europeo hacia el diseño de EE UU"

El mundo del diseño tiene un nuevo referente en Jason Castriota. Entre las creaciones de este neoyorquino de 36 años se encuentran los deportivos F599 GTB y el P4/5 para Ferrari, o las versiones Kappa y Scaglietti del F612 de la legendaria marca italiana, que completa con el Gran Turismo de Maserati. Durante ocho años trabajó para Pininfarina. Y en Bertone Style dio vida al Corvette ZR1 Mantide. Ahora la que reclama el nuevo dueño de la sueca Saab, el fabricante de deportivos Spyker. Su misión: resucitar y recuperar el carácter de la marca tras el desastroso paso por General Motors.

Pregunta.- Quién no ha garabateado su coche de pequeño. Me imagino la respuesta de la gente cuando le dice a lo que se dedica.

Respuesta.- Vivo el sueño de mucha gente. Por eso sé lo afortunado que soy, y por eso siento una gran satisfacción. Ya cuando tenía 5 años dibujaba coches que parecían coches, no cajas. Era mi pasión.

P.- ¿Hay que seguir siendo niño para diseñar coches?

R.- Más bien creo que hay que mantener viva la imaginación y el espíritu creativo. Muchos los pierden cuando se hacen mayores, por como evolucionan sus vidas. Y también hay que tener coraje y hacer cosas que a lo mejor no gustan a la gente.

P.- No son pocos los que le consideran controvertido.

R.- Diseñar coches es un arte funcional. Todo el mundo espera que a la gente le guste lo que haces. Pero la controversia crea debate, conversación. Y eso crea emoción. Por eso lo que intento con mis diseños es crear una reacción emotiva.

P.- El Corvette ZR1 Mantide es un ejemplo.

R.- Es una visión diferente. Un coche fuera de lo ordinario por su proporciones, por su volumen y por como se asienta en carretera. Y se supone que debe ser un coche provocador y extremo. Te puede gustar o no. En fotografía, la gente no tiene un punto real de referencia para hacerse una idea. Y cuando lo ven en vivo, les choca. Empiezan a descubrir la complejidad del vehículo. Es más voluptuoso y sensual.

P.- Debe llenar mucho dar rienda suelta a la creatividad en un concept. Pero debe serlo más verlo con alguien al volante.

R.- Por su puesto. Pueden ser muy bonitos y puede haber mucho talento detrás de un modelo que se presenta en las ferias. Pero que sea una escultura no basta. Un coche debe tener a un usuario, ser capaz de desplazarse y de ser disfrutado a diario. Eso satisface mucho más. Para mi es muy importante que esté vivo.

P.- ¿Por qué abandonó Pininfarina y fichó por Bertone?

R.- Estudie los diseños de Pininifarina desde muy pequeño. Y eso es lo que me motivó. Es una compañía fantástica, y la experiencia fue enorme. De hecho, la considero mi verdadera escuela de diseño. Pero tras ocho años trabajando ahí logré alcanzar todo lo que me proponía. Mi objetivo era tener mi propia firma de diseño. Era el momento para cambiar de marcha y hacer algo más.

Habría preferido en ese momento ir por libre, pero Bertone fue muy persistente y quería que participara en su experimento. Pero desafortunadamente hubo problemas entre los propietarios y me lancé a hacer lo que quería. Creía en mi y en mi equipo. Sabía que lo que hacíamos acabaría abriéndonos un hueco. Y aquí estamos, con tanto trabajo que ni siquiera tenemos web.

P.- Del diseño de deportivos exóticos salta a una marca tan icónica como Saab. ¿Cómo hace esa transición?

R.- Es cierto que no son coches exóticos, pero tiene algo distintivo que desafortunadamente perdieron. General Motors se dedicó en hacer de Saab algo homogéneo, que estuviera en línea con el resto de los productos del grupo. Es muy difícil gestionar muchas marcas sin que pierdan su carácter. Tendré libertad para seguir haciendo lo que me gusta, que es la producción limitada de coches deportivos. Y a la vez voy a tener el papel de líder en el diseño y desarrollo de nuevos modelos. Será una experiencia muy enriquecedora. Saab tiene unas características que le distingue de otras marcas.

P.- ¿Cuáles?

R.- Hace 20 años, eran la compra inteligente de familias jóvenes y exitosas, que buscaban un producto distintivo. Eran una alternativa real a los Audi o los BMW. Se trata de recuperar eso, para llevar un producto de alto nivel a las masas, como en el mundo de la moda. Cuánta gente puede comprar unas gafas de Gucci, pero no un vestido. Eso lo queremos hacer con un coche.

P.- El no estar bajo el paraguas de GM, ¿le da más libertad?

R.- Por su puesto. Trataré directamente con los responsables de la marca. No habrá burocracia, nada de comités de diseño, nada de compartir elementos con otras marcas. Somos Saab, y tenemos que producir el mejor Saab. La única directriz que me han dado es: diseñar un verdadero viejo Saab, y explotar los valores intrínsicos de la marca que le llevaron a ser tan exitosas en los 1980 y 1990.

P.- ¿Con qué modelo van a empezar?

R.- Llevamos trabajando tiempo sobre el Saab 9.3. Estará en el mercado en 2012. También en un modelo más pequeño, el 9.2. Será una especie de Mini Cooper. Pero en este caso no se dispone de la plataforma y hay mucha discusión en curso sobre cómo debe ser. En cualquier caso, será un coche que puede ser muy exitoso para Saab.

P.- ¿En qué se inspira?

R.- Cuando trabajas para una marca tan distintiva como Ferrari o Saab, primero debes centrarte en su historia y penetrar después en las cosas que están detrás de la marca, como el vínculo en el caso de Saab con la aeronáutica. Es decir, tendremos que analizar el fuselaje y otros detalles de los aviones. Son líneas muy limpias. No tenemos que obviar tampoco lo que pasa en el mundo el caos y la severidad de la vida social. Eso, al final, es lo que influye en nuestro trabajo.

P.- ¿Cuál es la conexión con los ingenieros?

R.- Esa parte me apasiona. Es muy importante que los dos encajen desde el primer día. Es una relación de confianza que hay que construir. Cuando empecé mi carrera, los diseñadores estaban en una parte y los ingenieros en otra. Se podían poner sobre papel bellísimas formas y perfiles, pero los ingenieros querían crear cajas con ruedas. Era como una guerra. Hoy el proceso es completamente distinto, en gran parte gracias a lo que la tecnología nos permite hacer. BMW en ese sentido impresiona, es la envidia.

P.- ¿No cree que en Europa se rechaza el diseño de EE UU?

R.- Mi diseño está muy influenciado por el estilo europeo, porque crecí en una familia que conducía coches europeos y mi atención se dirigió siempre hacia ellos. Dicho esto, si veo cierto grado de esnobismo europeo y de crítica injusta. El coche estadounidense está concebido para su mercado. Es lo que les gusta, como la gente en EE UU no entiende lo de los utilitarios pequeños con motores diesel.

P.- ¿Qué coche le habría gustado diseñar?

R.- Hay muchos coches que han marcado la industria. Y por eso muchos diseñadores daremos casi la misma respuesta. Sin duda, el Fiat 500 original o el mini cooper. En los deportivos, el Dino Ferrari y el Porsche 911 originales. Más contemporáneo, el McLaren.