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Fitch retira la máxima nota de solvencia a España

La baja un peldaño, de 'AAA' a 'AA+'.- Opina que la vuelta a la recuperación económica será "más difícil y prolongada" que para otras economías con la misma nota

Más problemas. La agencia de valoración Fitch se suma a Standard & Poor's y retira la máxima nota de solvencia a España: de la AAA (una suerte de matrícula de honor) hasta AA+ (que equivale a un sobresaliente: significa que la probabilidad de que España no haga frente a sus compromisos es aún prácticamente nula). Solo Moody's, de las tres grandes agencias, mantiene ahora la triple A para la deuda española. La decisión se ha hecho pública una hora después del cierre de las Bolsas, pero tiene efectos prácticamente inmediatos: Wall Street profundiza sus caídas, el euro vuelve a ir a la baja y la deuda española sube. El riesgo país -la diferencia entre los tipos de interés que paga España por el bono a 10 años y los que paga Alemania, el país más seguro- escala por encima de los 160 puntos básicos.

"La rebaja refleja que el proceso de ajuste del sector privado y el endeudamiento externo reducirán la tasa de crecimiento de la economía española a medio plazo", dice Brian Coulton, responsable de deuda soberana de Fitch en Europa. La agencia "anticipa que el proceso de ajuste económico será más difícil y prolongado que en otras economías con calificación AAA", añade.

La rebaja llega a pesar de la aprobación esta misma semana del drástico plan de austeridad en el Congreso. Fitch reduce la calificación en un escalón y con perspectiva estable, lo que supone que no tiene por qué haber nuevas rebajas. Pero se trata de una pésima noticia en plena crisis fiscal de la zona euro, por el contagio de los problemas griegos a la periferia de Europa. Grecia y Portugal, los dos países en los que más mella ha hecho hasta ahora la desconfianza de los inversores, han sufrido en las últimas semanas varias bajadas de la calificación por parte de las grandes agencias.

Las consecuencias de una rebaja son un encarecimiento general de la deuda, pública y privada: las agencias lanzan una señal al mercado que indica que la menor valoración aumenta los riesgos relacionados con la economía española. Y suele suponer también un efecto dominó sobre las valoraciones de los bancos y las empresas, cuya deuda se encarece también por ese motivo.

Fitch considera que pese a que el ajuste de la economía española está en marcha, España se enfrenta a un largo estancamiento por la rigidez del mercado laboral, los problemas de las cajas de ahorros y las secuelas del pinchazo inmobiliario. Sin embargo, el perfil de crédito soberano de España sigue siendo muy fuerte y se sustenta en una economía diversificada, un sector financiero que en términos generales sigue siendo sólido y una tasa de ahorro relativamente elevada.

La agencia califica de "ambicioso" el plan de ajuste del Gobierno, pero considera que las perspectivas oficiales de crecimiento son demasiado optimistas y afirma que las medidas aprobadas -congelación de las pensiones, rebaja de sueldo a los funcionarios y recorte en las inversiones- impactarán en la economía, con un crecimiento inferior a lo esperado.