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El conflicto entre Telefónica y Portugal se enquista

La operadora española responde al regulador luso que no descarta una OPA sobre PT .- Amenaza con bloquear los dividendos de Vivo

Un matrimonio que empezó bien avenido y ahora se tira los trastos a la cabeza. Así es la relación entre Telefónica y Portugal Telecom (PT), que decidieron hace año y medio disponer de la operadora holandesa Brasicel en régimen de 'gananciales', esto es, al 50%. El conflicto surge cuando la compañía española pone el ojo en la brasileña Vivo y para hacerse con ella debe adquirir la mitad que le falta de Brasicel, dueña del 60%. A pesar de ofrecer el doble del valor de la compañía sudamericana ("muy superior al de mercado", aseguran en Telefónica), su partener luso se niega a vender.

Es entonces cuando Telefónica despliega su armamento pesado y amenaza con una OPA hostil sobre PT. Ahora, el regulador del mercado de bolsa portugués pide explicaciones sobre "las circunstancias en las que admite lanzar esa oferta" y la compañía que preside César Alierta no ha tardado ni 24 horas en responder: "No se descarta, en las actuales circunstancias, cualquier alternativa posible", aunque a día de hoy "no ha decidido el lanzamiento de una oferta pública de adquisición sobre cualquier valor emitido por Portugal Telecom".

Bloqueo de dividendos

La situación se recrudece con la segunda amenaza de Telefónica: puede bloquear el acceso de PT a los dividendos de Vivo (como ambas poseen la el 50% de Brasicel, no pueden acceder a ellos sin el consentimiento de la otra). El presidente de la operadora portuguesa, Zeinal Bava, expresó ayer su indignación al rotativo británico Financial Times y calificó esta maniobra de "intento de chantaje", al tiempo que solicitó la dimisión del director financiero de Telefónica, Fernández Valbuena, del consejo de administración de PT, compañía de la que la española tiene el 10% de capital.

Desde Telefónica, además de considerar su oferta generosa porque, entre otras cosas, los 5.700 millones de euros que han puesto encima de la mesa "equivaldrían a 11 años de dividendos si PT no se deshiciera de su participación", critican a la operadora portuguesa la rapidez con la que ha optado por el "no" y reclaman que "discuta la operación en junta de accionistas".