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Moody's se suma a los recortes de S&P y Fitch y rebaja la nota de la deuda de Grecia

La agencia de calificación considera "improbable" que el país sufra a corto plazo problemas de liquidez o refinanciación

La agencia de calificación Moody's, la segunda a nivel mundial, ha rebajado la valoración de la deuda soberana de Grecia desde A1 hasta A2, tras haberla colocado "en revisión" el pasado 29 de octubre. Asimismo, la agencia valora como "negativa" la perspectiva de la deuda de Grecia, lo que deja la puerta abierta a nuevos recortes, pero conspira "extremadamente improbable" que el país sufra a corto plazo problemas de liquidez o refinanciación. De este modo, Moody's se suma a los recortes anunciados a principios y mediados de este mes por Fitch y Standard & Poor's (S&P), las otras dos principales agencias de rating, desde A- hasta BBB+.

Moody's había colocado en revisión la calificación de Grecia el pasado mes de octubre como consecuencia de las evidencias de que la fortaleza crediticia a largo plazo del Gobierno "se estaba deteriorando de manera material" y para valorar las intenciones del nuevo Gobierno del país y su margen de maniobra.

Moody's también ha reducido este martes la nota de los depósitos y de las deudas de los tres bancos principales de crédito, el Banco Nacional de Grecia, EFG Eurobank Ergasias y Banco Comercial de Grecia, así como del municipio de Atenas. Ante el nuevo golpe, el Ejecutivo ha reaccionado con optimismo y con el anuncio de que se sigue trabajando en reajustar la economía. A pesar de ostentar la calificación más baja de toda la Eurozona, la bolsa de valores de Atenas ha cerrado con una subida del 4,48%.

El deterioro de la calificación de la deuda pública puede tener otras consecuencias negativas además del encarecimiento de la financiación del sector público, al generar serios problemas para la economía privada. En este sentido, hay que recordar que a partir de 2011, el Banco Central Europeo sólo aceptará títulos de deuda con una calificación que como mínimo sea de A- como garantía para conceder liquidez a la banca privada. Si Grecia no remonta su calificación conduciría en la práctica a una contracción del crédito privado a empresas y familias.