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Caja Burgos se descuelga de la fusión con Caja Duero y Caja España

El Banco de España instó a la burgalesa a que se uniera para asegurar su futuro.- Las dos entidades formarán la octava caja en lugar de la sexta

Prietas las filas. Caja Burgos no quiere ni oír hablar de unirse a Caja Duero y Caja España, que sí aprobaron ayer fusionarse para formar la octava caja. Pese a que el Banco de España ha alentado con fuerza la operación, la entidad burgalesa, por unanimidad, rechazó unirse a sus rivales provinciales. El consejo de Caja Burgos, controlado por el PP, rechazó la operación, con lo que abre un camino de incertidumbre para 2010. Caja Burgos, la más pequeña de las tres en liza, es la entidad número 25 del ranking sectorial por volumen de depósitos.

Como siempre en el mundo de las cajas, los problemas vienen por el reparto de poder, controlado por los políticos. "No lo hemos conseguido porque no se nos ha tenido en cuenta", aseveró José María Arribas, presidente de Caja Burgos, tras anunciar el rechazo al proyecto. Esta negativa es el primer revés a los proyectos alentados por el Banco de España. No obstante, el supervisor no descarta que Burgos, como Caja Ávila y Caja Segovia, también del PP, se incorporen más adelante a la unión de Duero y España.

El lunes pasado, la entidad presidida por José María Arribas hizo un comunicado interno en el que rechazaba el reparto de consejeros planteado por Caja Duero y Caja España. Cada una de estas entidades tendría el 37%, mientras que Burgos quedaba con el 26%. Esta entidad intentó elevar su participación hasta un reparto equitativo del 33%, algo que no se corresponde con el peso financiero de las cajas y que no aceptan en León y Salamanca.

Desde julio pasado se trabaja con la fusión de estas entidades castellano-leonesas. La unión de Duero y España dará lugar a la octava entidad, con un volumen de recursos de cliente de 36.006 millones hasta agosto y unos activos de 44.178 millones. La nueve entidad tendrá que ajustar sus plantillas y oficinas para recortar gastos, así como aumentar el control de la morosidad.

La primera en dar a conocer su posición fue Caja España, cuyo consejo aprobó por unanimidad el inicio del proceso de fusión con Caja Duero y Caja Burgos, según confirmó el presidente de la caja, Santos Llamas. Dicho esto, Llamas aclaró que esperaba la decisión de las otras dos entidades interesadas en el proceso. En el momento en el que Caja España anunció su acuerdo, se desconocía lo que ocurría en las otras dos. Por este motivo, el consejo siguió reunido a la espera de noticias y se volvió a reunir tras la negativa de Burgos para aceptar unirse sólo a Duero. Santos Llamas dijo que lamentaba personalmente que Caja Burgos se hubiera descolgado del proceso.

La fusión ha supuesto un encaje de bolillos desde el punto de vista político, aunque el Partido Popular es el que tiene la sartén por el mango. Este partido controla la Junta de Castilla y León, así como la leonesa Caja España y la desertora Caja de Burgos. Julio Fermoso, presidente de Caja Duero, con sede en Salamanca, llegó al cargo por la mayoría de izquierdas, un acuerdo de PSOE e Izquierda Unida. No obstante, el hecho de que Fermoso sea un empresario ha facilitado el entendimiento.

Caja Burgos es la entidad más débil y más pequeña de las tres, con un horizonte complicado a medio plazo, según expertos financieros consultados. Hasta junio, últimos datos disponibles, ganó 35 millones, un 54% menos. Los márgenes de la cuenta de resultados son negativos, y han acusado la fuerte caída de los beneficos por operaciones financieras. La morosidad es del 3,55% y cuenta con 918 empleados y 188 oficinas.

El vicepresidente y consejero de Economía y Empleo de Castilla y León, Tomás Villanueva, agradeció ayer el "esfuerzo" realizado por las cajas para lograr la fusión pero lamentó la negativa final de la entidad burgalesa.

La aprobación de los consejos no despeja todas las dudas. Falta por concretar el presidente, el nombre de la entidad (probablemente se encargará a un especialista) y el reparto de las sedes. No obstante, hasta ahora se había jugado con el siguiente reparto: Salamanca albergaría los servicios ejecutivos; León tendría la Presidencia y Burgos controlaría las empresas participadas y los departamentos de Tesorería y Extranjeros, algo que no ha aceptado.