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El Banco de Holanda interviene el banco DSB por problemas de liquidez

El Estado declinó inicialmente rescatarlo por su pequeño tamaño e intentó que un grupo de entidades privadas se hicieran cargo, pero estas estimaron que el riesgo era demasiado alto

Esta vez no ha sido por la crisis, pero el Gobierno holandés ha tenido que hacerse con el control del banco DSB, acosado por sus clientes y con problemas de liquidez y solvencia. "Estaba en peligro su supervivencia a corto plazo", señaló el Banco Central en el comunicado donde anunciaba su intervención para evitar la quiebra. La decisión oficial de tutelar a DSB llegó después de que fracasara un intento de rescate, negociado durante el pasado fin de semana, y encabezado por un consorcio formado por ING, SNS Reaal, Rabobank, Fortis y ABN Amro. La operación se vino abajo cuando el regulador bursátil holandés anunció que investigaría el sistema de concesión de créditos a bajo interés del banco fallido.

DSB presentaba un balance de 8.000 millones de euros y ofrecía créditos e hipotecas más asequibles que sus competidores, pero unidos a pólizas de seguro muy altas. El sistema hacía que muchos clientes se vieran obligados a pedir más dinero prestado del que podían devolver. "El banco se ha metido en líos por su mala cabeza, el abandono de sus clientes, la falta de comunicación y la incertidumbre que ello ha causado", dijo ayer Wouter Bos, ministro de Finanzas. Dirk Scheringa, el dueño del banco (que patrocina al actual campeón de la liga de fútbol, AZ Alkmaar) acusó a su vez a las autoridades de "precipitar la retirada masiva de fondos al sugerir una quiebra". En lo que va de crisis, Holanda ha gastado ya 30.000 millones de euros para cubrir la nacionalización de Fortis y ayudar a ING, SNS y la aseguradora Aegon.