Repsol se queda fuera del gran proyecto gasístico de Yamal

La empresa española estaba interesada en un proyecto para construir una fábrica de licuefacción

El primer ministro Vladímir Putin desembarca mañana en Salejard, a las puertas de Yamal en el extremo norte de Rusia, con un grupo de grandes compañías para discutir la asimilación de las enormes riquezas de gas que tiene la península. A la discusión están invitadas una docena de importantes empresas como la anglo-holandesa Shell, la francesa Total, la noruega StatoilHydro, las japonesas Mitsui y Mistsubishi, las estadounidenses ExxonMobil y ConocoPhillips, la alemana E.On y otras. Pero hay una gran ausente, al menos desde el punto de vista español: Repsol, que estaba interesada en un proyecto para construir una fábrica de licuefacción en la zona. Aquel proyecto murió por una serie de razones, y en los nuevos que quieren desarrollar los rusos, la compañía hispano-argentina no figura, al menos de momento.

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Las puertas no están cerradas

El impulso a la colaboración en el campo energético que se esperaba que dieran las visitas realizadas por el presidente ruso Dmitri Medvédev a España y por José Luis Rodríguez Zapatero a Rusia todavía no han alcanzado a concretarse, como desmuestra este viaje que organiza Putin para promover las perspectivas de Yamal. En cualquier caso, esto de ninguna manera significa que las puertas estén cerradas y que Repsol no pueda integrarse a los proyectos en una etapa más avanzada.

Verdad es que Repsol tampoco figura por ahora entre los principales pretendientes a participar en la posible construcción de una planta de licuefacción allí. Como ha dicho el vicepresidente de Gazprom Alexandr Medvédev, las 'finalistas' son Shell y Total, con la probabilidad de que las japonesas Mistui y Mitsubishi obtengan alguna participación menor. Y Medvédev agregó en aquella ocasión a este periódico que no está excluido que Repsol pueda unirse en el futuro al grupo de las niponas.

16 billones de metros cúbicos

Las reservas de gas que hay en Yamal y en sus aguas aledañas es de 16 billones de metros cúbicos. El yacimiento de Bovanenkovsk -uno de los varios que hay allí- entrará a funcionar, según los planes, en un par de años y para 2030 Gazprom piensa extraer en la península unos 350.000 millones de metros cúbicos anuales.

La asimilación de las riquezas de Yamal tiene un costo altísimo -los rusos hablan de casi 100.000 millones de dólares, más de 67.850 millones de euros- y las condiciones son tremendamente difíciles, debido a que se trata de una zona donde reina el permafrost, es decir, suelos permanentemente congelados y donde las aguas marinas también se hielan durante largos meses. Nadie tiene todavía tecnologías que garanticen el éxito de la empresa, y de ahí el alto riesgo que conlleva, el cual Rusia no quiere -ni puede- asumirlo en solitario.

Todavía no se ha decidido cuál será la fórmula que se aplicará para la participación extranjera en la asimilación de Yamal. Pero lo más probable es que sea semejante a la que se aplica en Stokman, donde la licencia de los yacimientos los tiene Gazprom, mientras que las compañías extranjeras participarán en una empresa mixta con el gigante ruso y construirán una fábrica de licuefacción de la que serán fueños por un plazo de 25 años.

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