Crisis financiera mundial

La onda expansiva también golpea Latinoamérica

Algunos dirigentes reconocen que la región es menos inmune al contagio de lo que se creyó en un principio

Desde que estalló la crisis financiera hace más de un año se ha destacado la buena situación con la que la afronta Latinoamérica, gracias al crecimiento del último lustro. Pero por muy prolija que sea la economía de la región parece evidente que el tsunami financiero que emergió en Estados Unidos acabará por propagarse hacia el sur.

Varios Gobiernos latinoamericanos reconocieron ayer que la región no es tan inmune al contagio de la crisis financiera como se dijo en un principio y algunos propusieron como antídoto más integración regional.

"Tenemos un mismo pronóstico: la crisis es muy seria y tan profunda que no sabemos el tamaño. Tal vez sea la mayor en la historia del mundo", afirmó el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en Manaos, donde se reunión con su homólogo venezolano, Hugo Chávez.

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"Tenemos que desengancharnos totalmente del sistema neoliberal que está acabando con el mundo", dijo Chávez, después de subrayar que no hay país que pueda decir que está a salvo de la crisis originada en Estados Unidos.

También los Gobiernos de Chile y Colombia advirtieron de que es necesario estar preparado para afrontar los efectos de la crisis, que este lunes hizo desplomarse no sólo a la bolsa neoyorquina sino a las principales de Latinoamérica.

"Es importante que cada país revise su situación para superar este crack, que considero que será peor que el de 1929 y va a afectar a todo el mundo. Ningún país puede decir que no será afectado mientras esté conectado con el modelo financiero mundial", aseguró el presidente venezolano.

Banco del Sur

Para Chávez, lo mejor que puede hacer Suramérica para defenderse es acelerar la entrada en funcionamiento del Banco del Sur, que "por razones técnicas y burocráticas, no se ha activado".

La previsión es que la institución comience a operar este mismo año con un capital de 7.000 millones de dólares, de los cuales 6.000 millones serán aportados por Argentina, Brasil y Venezuela, a razón de 2.000 millones cada uno.

El presidente venezolano y sus colegas Lula, de Brasil; Evo Morales, de Bolivia, y Rafael Correa, de Ecuador, se reunieron ayer en Manaos para avanzar en la integración suramericana, aunque también tratarán el colapso financiero. Una de las consecuencias de la crisis es que, aunque es "imprevisible", el precio del petróleo puede estabilizarse entre los 85 y 90 dólares, dijo Chávez.

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, afirmó que su Gobierno está haciendo todo lo necesario para atenuar los posibles efectos de la crisis financiera internacional en el país. "Sabemos que no estamos ajenos a tener un impacto, pero creemos que. con todo lo que no está en nuestras manos resolver, como este escenario internacional, nosotros estamos en mejor pie para responder", dijo.

Bajada del precio del cobre

Además de la caída de la Bolsa de Santiago el pasado lunes, el precio del cobre, del que Chile es el primer productor mundial, bajó por primera vez en el año a menos de tres dólares por libra y el dólar se disparó a 551,7 pesos chilenos, su mayor valor desde agosto de 2005.

El Gobierno colombiano, por medio del ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, aseguró que la crisis afectará a la economía del país con un aumento del desempleo, una reducción de las exportaciones y de los precios del petróleo, el café y el carbón, y "problemas de estabilidad en el sistema financiero".

Zuluaga descartó que corran peligro los 24.000 millones de dólares de las reservas internacionales de Colombia y garantizó también la seguridad de los ahorros e inversiones del Gobierno y los fondos de pensiones en el exterior.

El presidente colombiano, Álvaro Uribe, opinó el lunes que la crisis se hubiera podido evitar con controles "al capital especulativo" y que tendrá un efecto negativo en el crecimiento de la región, tanto por la caída de los mercados, como porque "los precios de las materias primas pueden venirse abajo".

Por su parte, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el colombiano Alberto Moreno, sostuvo ayer que no es momento de echarse atrás en la liberalización comercial, sino de profundizar la integración económica.

Moreno y el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, expresaron su apoyo a la "Iniciativa para el Camino a la Prosperidad en América", que, dijeron, representa un esfuerzo "oportuno" para defender las ganancias económicas de Latinoamérica en momentos de inestabilidad financiera global.

Forman parte de la iniciativa Canadá, Colombia, Costa Rica, Chile, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Perú y República Dominicana.

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