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Solbes descarta revisar el crecimiento español pese al recorte de la UE

Bruselas reduce del 3% al 2,7% su previsión para nuestro país este año.- El vicepresidente, sin embargo, mantiene su cálculo del 3,1%, aunque admite que el avance "puede ser menor"

El vicepresidente y ministro español de Economía, Pedro Solbes, ha descartado secundar la decisión de la Comisión Europea y revisar a la baja sus previsiones, tal y como ha hecho hoy el Ejecutivo comunitario, que ha reducido del 3% al 2,7% el crecimiento de España para 2008 por el parón inmobiliario y la caída del consumo. A pesar de que ha admitido que el avance de la economía española "puede ser menor" al de la última previsión del Gobierno, del 3,1%, Solbes ha insistido en que esta cifra no se revisará hasta la aprobación del techo de gasto el verano que viene porque, ha asegurado, los cálculos de su ministerio tienen "margen" para hacer frente a los mayores riesgos que amenazan la economía.

Solbes ha añadido que admitir que el crecimiento puede ser menor no significa que asuma las estimaciones de la Comisión. La probabilidad de que el crecimiento sea inferior al 3,1% "está en el mercado", ha reconocido el ministro, quien también ha apuntado que "no hay que ser Einstein" para saber que la coyuntura actual hace que haya más riesgos "a la baja" sobre esta estimación.

Así, ha recordado que cuando el Gobierno español hace sus estimaciones ?en julio y diciembre- se basa en "los mejores datos existentes en cada momento" y también establece márgenes en los presupuestos "pensando que algunas circunstancias pueden variar"."Este es uno de esos años", ha enfatizado, porque el crecimiento "puede ser menor y los ingresos pueden verse afectados", y también los gastos podrían cambiar "si la desaceleración económica se acentuara".

Volviendo a la decisión de la Comisión Europea, el Ejecutivo comunitario ha rebajado hoy al 2,7% la previsión de crecimiento para España en 2008 -tres décimas menos de lo que había pronosticado el pasado noviembre- y ha atribuido esta desaceleración a la caída del consumo provocada por la disminución de la confianza de los consumidores, el endurecimiento de las condiciones de crédito como consecuencia de las turbulencias financieras y, sobre todo, por el enfriamiento del sector de la vivienda.

Además, según sus cálculos, la inflación subirá hasta el 3,7% en España y a una cifra superior al 2,5% en la zona euro por la traslación del incremento de los precios de la energía o el petróleo a los alimentos manipulados o servicios.

Pese a la "fatiga" del modelo español, según ha destacado el comisario del ramo, Joaquín Almunia, España seguirá creciendo este año casi un punto por encima de la media de la eurozona (que los nuevos cálculos fijan en el 1,8% frente al 2,7% anterior) y siete décimas más que el conjunto de la Unión Europea (2%). Las cifras para la UE y para la zona euro suponen una revisión a la baja de 4 décimas en relación a las previsiones de noviembre del Ejecutivo comunitario.

Así, Almunia ha sentenciado que "la contracción del sector de la vivienda en 2008 explica la mayor parte de esta desaceleración del crecimiento" aunque ha añadido que la actividad económica en España "se ha mantenido fuerte" en 2007.

España también superará ampliamente a las grandes potencias económicas Europeas, ya que Alemania crecerá sólo un 1,6%, Francia y Reino Unido un 1,7% e Italia tan sólo un 0,7%, según ponen de relieve las previsiones económicas intermedias publicadas este jueves por la Comisión.

"La situación y perspectivas económicas en el mundo siguen siendo inusualmente inciertas al comienzo de 2008", explica el Ejecutivo comunitario antes de añadir que "la revaluación del riesgo, que comenzó en el verano del año pasado en los mercados financieros, todavía no ha acabado".

Sin embargo, las previsiones de la Comisión son todavía más optimista que el 1,6% que ven en 2008 los economistas consultados por Reuters en un sondeo el 19 de febrero.

España, entre los más expuestos por el 'boom' inmobiliario

Sobre el caso español, Bruselas concreta que las condiciones financieras y el acceso al crédito puede complicarse y admite que España está entre los países más expuestos a ese riesgo, debido al boom inmobiliario de los últimos años, su elevado déficit exterior y el predominio de los créditos a interés variable.

Entre los aspectos positivos, destaca la aceleración de las exportaciones, con un avance muy superior al de las importaciones -afectadas por la menor demanda interna-, lo que prácticamente hará desaparecer este año la contribución negativa del sector exterior al crecimiento.

En palabras de Almunia, "las exportaciones se están acelerando y deberían compensar en parte el debilitamiento de la demanda doméstica resultado de la situación en el sector de la vivienda".

La Comisión considera, no obstante, que el cambio del modelo de crecimiento sigue siendo insuficiente para mejorar el elevado déficit corriente, que se mantendrá en el entorno del 10% del PIB.

En cuanto a los precios, Bruselas vaticina que el diferencial de inflación con la media de la moneda única se mantendrá este año en torno a un punto porcentual. Así, considera que tras el aumento "abrupto" de los últimos meses, el IPC español se mantendrá en torno al 4,4% en el primer trimestre para ir descendiendo a lo largo del ejercicio hasta acabar el año en el 2,9%, con lo que la media anual quedaría situada en el 3,7%.

Según ha explicado Almunia, este diferencial de inflación "persistente" de España respecto a la eurozona al impacto de la política monetaria en una economía "que tiene un proceso de crecimiento muy fuerte y que ha tenido un proceso de crecimiento del crédito extraordinariamente intenso".

El otro factor, ha añadido, son las "tensiones inflacionistas de carácter más bien estructural que se pueden apreciar en la economía española en los sectores protegidos respecto de la competencia exterior, y en particular en áreas del sector servicios".

Inflación y BCE

Por lo que respecta al conjunto de la zona euro, la Comisión considera que a final de año, la inflación debería caer ligeramente por encima del 2% si los alimentos y las materias primas enfrían el crecimiento de los precios. En este sentido, el BCE ha variado su sesgo monetario a neutral este mes en medio de indicios de una rápida desaceleración de la economía. Pero una inflación récord del 3,2% en enero complica cualquier recorte pretendido por el banco para apoyar el crecimiento, como los introducidos por la Reserva Federal en EEUU.

Los economistas, no obstante, prevén que el BCE inicie sus recortes en el segundo trimestre del año desde el 4% actual hasta un 3,5% a final de año. El BCE emitirá sus propias actualizaciones de crecimiento e inflación a principios de marzo.