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Bruselas da luz verde a la propuesta de reforma del Pacto de Estabilidad

La renovación de la normativa, que podría tardar un año en aprobarse, adaptaría su aplicación a la situación específica de cada país

La Comisión Europea ha aprobado en Bruselas el informe presentado por el comisario de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, sobre la reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que pretende tener más en cuenta las circunstancias económicas de cada país al aplicarlo. Según fuentes comunitarias, con ello "se busca una mayor racionalidad económica, pero el resultado no será una vigilancia menos firme".

Tanto Almunia como la presidencia holandesa ya han anunciado que intentarán lograr el máximo "consenso" posible y que probablemente el acuerdo final para la reforma del Pacto tardará casi un año. El comisario de Asuntos Económicos no quiere introducir ningún cambio "en los grandes temas de la arquitectura económica" de la UE que están inscritos en el Tratado y la futura Constitución, como los límites del 3% de déficit público o del 60% de deuda, sino sugerencias sobre cómo racionalizar su aplicación práctica. Al respecto, el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, señaló que "estoy firmemente convencido, de que estas propuestas permitirán reforzar el Pacto y hacerlo más creíble".

La reforma permitiría no obstante adaptar la aplicación del Pacto a la situación económica de cada país y establecer objetivos a medio plazo diferentes teniendo en cuenta las circunstancias específicas de cada Estado miembro. Actualmente se exige tender al equilibrio presupuestario, aunque con estos cambios a los países sin problemas de deuda ni de sostenibilidad de las finanzas públicas, como puede ser Reino Unido, Irlanda o Luxemburgo, se les permitiría incluso un pequeño déficit. En contraste, a los que tengan mucha deuda se les podría imponer como objetivo a medio plazo el superávit.

Además, Almunia recomienda poner "un mayor acento" no sólo en el nivel de deuda, cosa que afectaría sobre todo a países como Italia, Grecia o Bélgica, sino también prestar atención a su dinámica y a la deuda futura y la sostenibilidad de las pensiones. Ello obligaría a ser más duros con los Estados donde la deuda va en aumento, como Alemania o Francia, lo cual desmiente, según las citadas fuentes, que el objetivo de esta reforma sea satisfacer los intereses de París y Berlín.

También se pretende insistir más en la prevención para evitar déficits excesivos, y para ello la Comisión propone buscar un instrumento que permita tratar de forma más severa a los países que no consoliden sus finanzas públicas en los momentos de bonanza económica, en forma de alertas de Bruselas o mayor presión del Ecofin y del Eurogrupo. "Si Francia hubiera consolidado durante el año 2000 nunca hubiera superado el umbral del 3% de déficit público", subrayan en la Comisión.

El informe también defiende un reforzamiento de los instrumentos de coordinación económica -particularmente de las Orientaciones Generales de Política Económica que la UE dirige periódicamente a sus Estados miembros- con vistas a impulsar la agenda de reformas económicas de Lisboa.