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Lufthansa respalda la protesta de British para evitar que Alitalia reciba ayudas públicas

El Gobierno de Berlusconi estudia mañana un decreto de ayudas al sector aéreo para auxiliar a la italiana

Tal y como se preveía, Lufhtansa ha elevado una protesta ante la Comisión Europea contra el plan de salvación que el Gobierno italiano se dispone a aprobar con el fin de evitar la quiebra de Alitalia, según ha revelado hoy su portavoz.

"Apelamos a la Comisión Europea a continuar aplicando las leyes en vigor y a actuar con determinación contra las ayudas que vulneran o esquivan la legislación", indicó el citado portavoz al diario Handelsblatt.

Esta iniciativa de la aerolínea alemana, que perdió 984 millones en 2003, se suma a la ejercida en el mismo sentido por su competidora británica British Airways. En una carta enviada al secretario de Transportes del Gobierno británico, Alistair Darling, el consejero delegado de British, Rod Eddington, expresaba a finales de marzo su "gran preocupación" ante la eventualidad de que la aerolínea italiana, controlada en un 62,4 por ciento por el Estado, reciba aportaciones públicas para financiar su reestructuración.

El lunes pasado, el ministro italiano de Asuntos Sociales, Roberto Maroni, aseguró que el Gobierno italiano estudiará mañana un paquete de medidas de apoyo al transporte aéreo para intentar aliviar la delicada situación por la que atraviesa Alitalia, que perdió 375 millones en 2003 y facturó un 9 por ciento menos que en el ejercicio precedente, hasta 4.385 millones. Alitalia ha reiterado, por boca de su presidente Giuseppe Bonomi, que "sólo sobrevivirá un mes más" a menos que Roma la rescate.

El decreto preparado por el Ejecutivo, ante las dificultades para sacar adelante el plan de reestructuración que salve a la empresa de la quiebra podría reducir las tasas de navegación que abonan las compañías al Ente Nacional Italiano del Control Aéreo (ENAV) así como por el carburante, lo que supondría una cantidad total de entre 300 y 400 millones de euros. Asimismo, incluiría medidas de acompañamiento para reducir el número de trabajadores del sector en unas 2.000 o 2.500 personas, de las que 1.500 serían personal de tierra, de los 21.000 empleados a ese efecto.