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Prodi no pedirá la dimisión de ningún comisario por el escándalo de Eurostat

El presidente de la Comisión estima que Solbes fue "mal informado" por el director general del organismo

El presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, no piensa pedir ni forzar la dimisión de ninguno de sus comisarios afectados por el escándalo descubierto en la Oficina de Estadísticas (Eurostat). Así lo ha asegurado ante el Parlamento Europep, ante el que comparece para dar cuenta de las investigaciones internas tras descubrirse en el organismo una maraña empresarial de intereses públicos y privados que desvió decenas de miles de millones de euros de fondos comunitarios.

Prodi afronta hoy ante los parlamentarios europeos la mayor prueba de su mandato, al presentar dos informes internos sobre las irregularidades detectadas en Eurostat. Pese a que algunos grupos piden dimisiones, entre ellas la del Comisario de Asuntos Económicos, el español Pedro Solbes, Prodi ha dejado claro en su discurso de apertura que "basándome en los hechos que he subrayado, después de un cuidadoso estudio y con pleno conocimiento del asunto, considero que no hay razones para pedir a ningún comisario que asuma la responsabilidad política y dimita".

Prodi se ha referido en especial al comisario español, uno de los más afectados por el escándalo dado que es el responsable jerárquico de Eurostat. Prodi ha exculpado a Solbes diciendo que "no fue correctamente informado por el director general [de Eurostat]", Ives Franchet, destituido al destaparse el escándalo. Al describir el papel de Solbes, Prodi ha hablado de "desinformación": "No fue informado de ninguno de los asuntos, repito, de ninguno de los asuntos que trata el informe de la OLAF (Oficina de Lucha contra el Fraude). Esto es muy importante". Es más, según Prodi, todos los datos disponibles "demuestran que las desviaciones en Eurostat se remontan, sustancialmente, a un período en el cual ese servicio no dependía de él". "Solbes no tiene nada que reprocharse personalmente", ha concluido.

Tampoco considera que haya razones para las renuncias de los otros dos comisarios implicados, la de Presupuesto, Michaele Schreyer, y el de Reforma Administrativa, Neil Kinnock. No obstante, Prodi ha reconocido la gravedad del asunto, expresando su "tristeza" por "ver repetirse prácticas que todos nosotros sinceramente esperábamos pertenecieran para siempre al pasado". En todo caso, ha asegurado que la mayoría de infracciones cometidas "tienen su origen en los años 90" y que no se habrían producido con los actuales mecanismos de control. No obstante, ha anunciado que "todo será investigado y si es necesario será objeto de sanciones".

Defensa de sus comisarios

En su discurso, distribuido a la prensa, el presidente de la CE expresa su respaldo explícito a los tres comisarios señalados como responsables políticos últimos del caso. "Conocéis bien a los tres", ha dicho Prodi a los diputados, "y no tengo por ello necesidad de subrayar su integridad personal y su capacidad política".

El presidente de la Comisión ha recordado que al comienzo de su mandato en 1999 obtuvo de cada comisario el compromiso de que dimitiría si él se lo pedía personalmente en caso necesario. No obstante, el presidente de la Comisión responde con un "no" a la pregunta de si el caso Eurostat implica una responsabilidad política con esas consecuencias.

Tras escuchar sus explicaciones, Pat Cox, presidente del Parlamento Europeo, se ha mostrado cauto, precisando que cuando se presenten pruebas concluyentes sobre las irregularidades o fraudes detectados en Eurostat, "reaccionaremos de forma proporcionada". De momento, "es prematuro sacar conclusiones" y los distintos servicios encargados de investigar este caso "todavía tienen mucho trabajo que hacer", ha precisado Cox.