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Los planes del Gobierno

Cañete enmienda a la totalidad la legislación ambiental

El ministro defiende los trasvases, un recorte de la Ley de Calidad del Aire y la prolongación de las concesiones de casas en la primera línea de playa

Miguel Arias Cañete ha llegado al medio ambiente. El ministro de Agricultura y Medio Ambiente lanzó ayer una carga de profundidad en su primera comparecencia ante el Congreso al anunciar una enmienda a la totalidad de la legislación ambiental. No es solo la "muy profunda" reforma de la Ley de Costas, sino que adelantó que cambiará la Ley de Calidad del Aire -"para hacerla realista"-, la de Responsabilidad Ambiental, la de Biodiversidad, el decreto de suelos contaminados, la norma de declaración de impacto ambiental, la Ley de Aguas, la de residuos... Ni un pilar de la abundante legislación ambiental se salva de esa revisión, que afectará de lleno a la política de agua, ya que el ministro defendió los trasvases como elementos de "solidaridad".

Los ecologistas alertan de la privatización del litoral

En un denso discurso leído a todo gas ante la Comisión de Agricultura del Congreso, Arias Cañete, criticó duramente la "herencia recibida". El mayor golpe fue para el plan de desaladoras del Gobierno de Zapatero, de las que hay 17 en explotación y 15 en construcción y solo producen "el 16,45% de su capacidad". Las lluvias de los últimos años y las reticencias de agricultores y Ayuntamientos a pagar el alto precio del agua han dejado estas instalaciones como una red de seguridad en caso de sequía, pero no como un abastecimiento firme. Según Cañete, para terminar las desaladoras faltan 762 millones, que se suman a los 1.664 ya invertidos.

El ministro cargó contra la situación de las sociedades estatales de agua, que a corto plazo necesitan 800 millones y se encuentran, según él, en quiebra (aunque no utilizó la palabra). Fuentes del anterior equipo replican que hay negociado un crédito blando de 700 millones con el Banco Europeo de Inversiones.

Como cada ministro que llega a la cartera, Cañete anunció un pacto nacional que calme el avispero del agua. Y pidió un pacto como el de Aznar (suficiente para levantar en armas al Delta del Ebro): "No es incompatible la unidad de cuenca y los trasvases [...] ¿Es que no son utilizables las aguas excedentarias? ¿No existe la solidaridad en este país?".

Cañete añadió que apostará por "nuevas infraestructuras" para "incrementar los caudales en zonas con déficit hídrico". Esto, que el PP de Levante interpretará como un trasvase (sea desde el Tajo Medio o desde el Jarama), irá acompañado de "mercados transparentes de derechos existentes". Se trata de permitir la compra-venta de agua (en teoría un bien de dominio público) entre distintas cuencas.

Cañete cargó contra la "errática aplicación" de la Ley de Costas y afirmó que la norma, vigente desde 1988, demuestra que "frenar la actividad económica no garantiza la conservación" del litoral. Él pretende alargar las concesiones de uso en dominio público (miles caducan en 2018) y autorizar en el litoral "actividades económicas no perjudiciales". Además, agilizará la desafectación del dominio público, el trámite para que la primera línea pase a manos privadas. El anuncio fue muy bien acogido por Coalición Canaria y CiU, tanto como criticado por los ecologistas. "La desafectación es el hilo por el que se puede destejer toda la costa pública", concluyó Juan Carlos del Olmo, de WWF, que vio enormes sombras en el discurso de Cañete.

En su ímpetu reformista apenas queda nada fuera. La Ley de Calidad del Aire será modificada para hacerla "más realista" y confirmó el cambio de postura de España ante el debate sobre si la UE debe pasar de un recorte de emisiones del 20% al 30%. "No puedo decirle que asumo el 30% si no cumplo el 15% [objetivo actual de Kioto para España] y estoy comprando derechos por un tubo. ¿El 30%? ¿Y por qué no el 40%?".

La sesión acabó con protestas porque el presidente, el popular José Ignacio Llorens, cortó a la oposición e impidió un segundo turno de réplica. "Este debate ha durado más que un partido Nadal-Djokovic", justificó ante las quejas del socialista Alejandro Alonso. Eso sí, Cañete-Djokovic habló tres horas y los portavoces de la oposición poco más de 15 minutos cada uno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de febrero de 2012