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La crisis del euro

Merkel urge a acelerar el ajuste tras la rebaja de S&P

La canciller alemana aprovecha la degradación de nueve países para reivindicar el pacto fiscal

La rebaja generalizada que anunció en la tarde del viernes la agencia de calificación Standard & Poor's provocó ayer reacciones encontradas en la zona euro. El Gobierno francés, que ha perdido la célebre triple A, trató de minimizar la decisión de S&P. El gobernador del banco central de Austria (otro que se ha dejado en el camino la nota máxima), Ewald Nowotny, echó balones fuera al advertir que lo "más problemático" es el recorte continuo a la nota de solvencia italiana. En Roma, el primer ministro italiano, Mario Monti, clamó por una "solución europea", mientras que Bruselas atizaba la crítica a la labor de las agencias. Y la canciller alemana, Angela Merkel, aprovechó para reclamar la culminación del pacto fiscal acordado en diciembre, que consagra el ajuste presupuestario, también generalizado, en la Unión Europea.

"Hay que desarrollar el pacto fiscal sin suavizarlo", avisa la dirigente alemana

El Gobierno francés minimiza la pérdida de la triple A, pero sopesa "reajustes"

"Alguien obtendrá grandes ganancias con la rebaja", carga el comisario Rehn

"S&P no degradó a Francia, degradó la política de Sarkozy", afirma Hollande

El acuerdo de disciplina fiscal alcanzado en la cumbre de Bruselas a finales de 2011, que recoge en gran medida las propuestas alemanas, obtuvo el apoyo de todos los miembros de la UE excepto Reino Unido. El pacto establece la obligación de mantener un déficit público estructural mínimo (apenas el 0,5% del PIB) y sanciones semiautomáticas para los incumplidores. Merkel se aupó en el nuevo veredicto de S&P, que indice en la necesidad de más ajusts, para reclamar que los Gobiernos no intenten, en la redacción definitiva del pacto, rebajar los criterios de estabilidad ni las medidas de control estipuladas por los 26 en Bruselas.

"Ahora estamos obligados a desarrollar el pacto fiscal incluso más rápido, y a hacerlo de forma contundente, sin intentar suavizarlo", afirmó Merkel en un acto de la cúpula de la cúpula de la Unión Cristiano Demócrata (CDU) en Kiel, al norte de Alemania. La canciller recordó que la rebaja de calificación de la deuda de los nueve países de la zona euro, incluido España (en dos escalones) no ha llegado por sorpresa. Y reclamó también acelerar la puesta en marcha del mecanismo estable de rescate, otro de los acuerdos de la cumbre de Bruselas, aunque nada dijo de aumentar su dotación (medio billón de euros).

Berlín y el Banco Central Europeo han presionado en las últimas semanas para que los Gobiernos firmen su adhesión al pacto fiscal en la próxima cumbre del UE, el próximo 30 de enero, un encuentro informal previsto para analizar como generar empleo. Y se oponen a la posibilidad de saltarse el tope de déficit en situaciones extraordinarias, como reclaman otros países.

Merkel se mostró ayer abierta a posibles reformas legales para reducir la influencia de las calificaciones de riesgo en los mercados de renta fija, pero su tono fue mucho más amable que el que empleó, por ejemplo, el comisario de Economía de la UE, Olli Rehn. "Hay que recordar que las agencias de calificación no son ningún arbitro imparcial o desinteresado. Su labor obedece a intereses especifico. Con su actitud aumentan la inestabilidad en la Unión Europea, lo que que seguramente interesa a ciertos círculos monetarios y financiaros. Alguien obtendrá cuantiosas ganancias", dijo el comisario en declaraciones a la televisión pública finlandesa, informa Adrián Soto.

El ministro de Hacienda español, Cristóbal Montoro, también dejó escapar algún reproche. "La descalificación es demasiado general, afecta a demasiados países", dijo en una cto del PP en Málaga. Montoro retomó la doctrina de culpar al Gobierno anterior -"es algo que viene de atrás"-, para insistir en que "lo importante es reaccionar para recuperar cuanto antes la mejor de las reputaciones".

En línea con Berlín, el Gobierno francés también pidió que se formalice cuanto antes lo acordado en Bruselas. Pero, sobre todo, se esforzó en quitar hierro a la decisión de S&P. La pérdida de la triple A -la mejor calificación posible de la deuda soberana, que Francia mantenía desde el 25 de junio de 1975- dejó a París como cola de león del norte virtuoso y cabeza de ratón de los malos alumnos del sur. París abandona junto a Austria y para una larga temporada el elegido grupo de los seis Estados europeos más solventes, y además arriesga una nueva rebaja, porque el rejonazo de S&P coloca su nueva nota AA+ en perspectiva negativa.

Nicolas Sarkozy optó por no reaccionar a la mala noticia largamente anunciada. Hace unas semanas espetó a los diputados de su partido: "¡Yo no quiero ser el presidente del club Med!". Pero ahora su estrategia, cuando quedan 100 días para las elecciones, en no dar más importancia de la que tienen a las aborrecidas agencias de calificación.

El primer ministro francés, François Fillon, fue el encargado ayer de dar la cara en una conferencia de prensa. La degradación de la nota es "una decisión esperada", apuntó Fillon, "pero que llega a contracorriente respecto a los esfuerzos hechos en dirección a la zona euro". "Hay 21 escalones en las escalas de calificación de deuda y Francia está ahora en el vigésimo sobre 21, seguimos por tanto entre los mejores del mundo, junto a Estados Unidos", enfatizó el primer ministro, intentando mostrar la parte llena del vaso.

"No serán las agencias quienes marquen nuestra política y nuestra agenda", agregó Fillon. Pero al ser preguntado sobre la eventualidad de tener que aprobar un nuevo plan de ajuste, se ha mostrado ambiguo. Primero sostuvo que las medidas tomadas hasta ahora "son suficientes", luego que "se harán reajustes si es necesario".

La oposición no perdió el tiempo. A las ocho de la mañana, el candidato socialista a las presidenciales, François Hollande, compareció ante los medios para afirmar que la caída de Francia al nivel AA+ se explica por "el fracaso de la gestión de Nicolas Sarkozy".

Para Hollande, S&P "no ha degradado a Francia, sino la política de Sarkozy". "El presidente saliente se había fijado como objetivo y casi una obligación la conservación de la triple A, y una vez más la promesa no ha sido mantenida", subrayó el candidato socialista, que en declaraciones a Le Monde volvió a cargar: "La degradación se explica porque tenemos un déficit más elevado que el de Alemania (5,5% del PIB contra 1%), menos competitividad (75.000 millones de déficit en la balanza comercial contra 160.000 de superávit en Berlín), y un crecimiento nulo. Esta sanción sella el fracaso de su quinquenio".

Para los socialistas la rebaja de S&P es el corolario del deterioro económico, un asunto en el que tratan de centrar la campaña. Francia prevé un déficit del 5,5% para 2011, arrastra una deuda del 87% del PIB -tras aumentar en 600.000 millones durante el mandato de Sarkozy- y el paro ha subido hasta el 9,3% con 2,8 millones de desempleados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de enero de 2012