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Nueva temporada de '¡Aló, presidente!' para Chávez

El mandatario venezolano canta y baila en su primer programa televisivo tras enfermar de cáncer hace siete meses

La emisora estatal lo había anunciado con fanfarria: "Regresa el programa con mayor participación de la televisión venezolana. [Vea] ¡Aló, Presidente! este domingo, por Venezolana de Televisión". Y pasadas las once de la mañana de ayer en Venezuela, reapareció en pantalla el presidente Hugo Chávez: cantando, paseando por un campo petrolero, abrazando camaradas, retando a la oposición; haciendo todo lo que el cáncer, que admitió padecer en junio pasado, le había impedido hacer en directo y en forma simultánea en todos los medios públicos, durante los últimos de siete meses.

El equipo de producción del programa parecía haber perdido el calentamiento acumulado durante más de una década, desde que el 23 de mayo de 1999 salió al aire por primera vez esta suerte de magazine político conducido por el presidente-comandante. Lloviznaba en los patios de Petromonagas -el campo petrolero ubicado en el Estado oriental de Anzoátegui, elegido como locación para el relanzamiento- y la transmisión comenzó con problemas de audio. Minutos más tarde, Chávez retomó su lugar en un escritorio repleto de papeles y bolígrafos, vestido con chaqueta azul marino y sudadera roja, con ánimo de joven promesa de las grandes ligas del béisbol imperial: "El Aló, Presidente está como entrando en calor. Estamos en el spring training [el entrenamiento de primavera]", dijo Chávez.

El líder bolivariano prometió 3 millones de nuevos empleos en este año electoral

Chávez insultó a la oposición y anunció que estará en el poder hasta 2031

El tono, la vehemencia, fue la misma a la que el presidente venezolano ha acostumbrado a su audiencia. Cuando se refirió a la decisión tomada hace una semana por un tribunal internacional, que obliga a Venezuela a pagar más de 900 millones de dólares de indemnización a la trasnacional petrolera Exxon Mobil por la nacionalización de sus activos, Chávez ordenó a su ministro de Energía y Petróleo: "Mándales los 200 millones [de dólares] y un tarrito de aquello [de mierda]". Cuando se refirió a las elecciones primarias convocadas por la oposición para el próximo 12 de febrero, en las que elegirán al candidato único que se enfrentará a él en las presidenciales de octubre, dijo: "Yo reto a los [candidatos] majunches [mediocres] a que respeten los resultados que diga el Consejo Nacional Electoral". Y cuando pasó revista a su estado de salud, aún sin revelar dónde estaba localizado el tumor cancerígeno que le fue extirpado en julio pasado, afirmó: "Todavía dicen que me estoy muriendo, que me dio un ACV [accidente cerebro-vascular]. Con el favor de Dios aquí estoy y estaré hasta largo". Según cálculos será "en el año 2031" cuando entregará el poder.

Cada frase fue registrada, minuto a minuto, en la nueva cuenta de la red social Twitter @alo_presidente_, y celebrada en directo, con risas y aplausos, por los ministros del Gabinete, y los gobernadores, diputados y dirigentes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Entre ellos, en primera fila, el general Henry Rangel Silva, recién nombrado ministro de la Defensa. "Un aplauso para Rangel", pidió Chávez en medio del programa, y todos obedecieron. El general era, hasta hace dos días, el jefe del Comando Estratégico Operacional, que sirve de bisagra entre las tropas y el presidente, y antes estuvo al frente de la antigua Dirección de los Servicios de Inteligencia. En noviembre de 2010, cuando Rangel fue ascendido a general en jefe, el mayor rango posible en el Ejército, agradeció el gesto diciendo que la Fuerza Armada de Venezuela "está casada con el proyecto político socialista" y que no aceptaría a un eventual Gobierno de oposición. En 2008, Rangel Silva también fue sancionado por el Departamento del Tesoro de EEUU por su supuesta colaboración con las actividades de tráfico de droga de las guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Transcurridas las dos primeras horas de programa, Chávez se levantó de la silla y, charrasca en mano, acompañó al grupo musical Madera en la interpretación de Trabajo y tierra. Se trata de la "canción de batalla" de la Misión Saber y Trabajo, el nuevo programa ideado por el Gobierno, con el que ha prometido crear unos tres millones de empleos en el contexto de la campaña electoral por la reelección de Chávez, y cuando las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística indican que la ocupación informal en Venezuela supera el 40%. Al llamado de los timbales y del comandante, las ministras de Salud, de los Servicios Penitenciarios y de la Juventud, también dejaron sus asientos para unirse al goce, meneando hombros y caderas.

La única certeza que tienen los venezolanos cada vez que Chávez toma las pantallas de televisión es cuándo comienza su programa. Pero nadie, ni el mismo presidente, puede predecir a qué hora termina. El sábado, durante la visita a Venezuela del presidente peruano, Ollanta Humala, Chávez prometió cinco horas continuas de transmisión. Su récord, de julio de 2009, es de ocho horas de discurso, llamadas de la audiencia, cantos, insultos y baile. Esta vez, ¡Aló, presidente!, el número 376, solo duró seis horas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de enero de 2012