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Un velo islámico flota en el Museo del Louvre

La pinacoteca prepara un departamento de arte musulmán

Es posiblemente la mayor aportación a la arquitectura del Museo del Louvre desde la instalación de la pirámide de cristal, ahora entrada principal al establecimiento, hace ya más de 20 años. Una enorme vidriera de cristal ondula sobre el grueso de la histórica plaza Visconti, pegada al Sena, que albergará a partir del próximo mes de septiembre un nuevo departamento dedicado a las artes islámicas. "Se trata de un elegante equilibrio entre el neoclasicismo del XVII y la evocación de las artes del Islam", declaró ayer el presidente del Louvre, Henri Loyrette, en la presentación del proyecto.

"Hemos querido construir un velo ligero, como si estuviera sostenido por el viento, un velo elegante y poético que filtre la luz a la vez que permita divisar las fachadas históricas de la plaza Visconti", explicó el arquitecto italiano Mario Bellini, coautor del proyecto con el francés Ruddy Ricciotti. La vidriera, que Bellini prefiere comparar a "un ala de libélula", está compuesta por una suerte de malla de más de 2.000 triángulos de acero que se extiende sobre unos 2.800 metros cuadrados. Se sostiene gracias a ocho pilares finos que le dan la impresión de levitar. Su altura oscila entre el 1,5 metro y los ocho metros.

El todo cubre un espacio de exposición de más de 4.000 metros cuadrados repartidos sobre dos pisos, el bajo y un subterráneo para el que los arquitectos han tenido que cavar unos 12 metros de profundidad.

El nuevo departamento permitirá así exponer como es debido las joyas islámicas que el Louvre mantiene en su mayoría escondidas por falta de espacio, que sumadas a las del Museo de las Artes Decorativas, sumarán más de 18.000 piezas de medio mundo, desde España hasta India, de abarcan desde el siglo VII hasta al XIX.

La presentación del nuevo techo es así la última y más imponente etapa hacia la apertura, prevista después del verano, de la que es la octava sección del Museo. Hasta ahora las artes islámicas estaban relegadas a un sección de las artes antiguas.

"Se trata de presentar la faceta luminosa de esta civilización que englobó en su interior a una humanidad infinitamente variada y rica", explicó Loyrette, al indicar su deseo de sacar así a este arte de su "marginalización" anterior.

El proyecto de dedicarle un espacio propia a este arte empezó por iniciativa del entonces presidente Jacques Chirac en 2002. Fue el actual mandatario, Nicolas Sarkozy, quien colocó la primera piedra en el verano de 2008.

El coste total de la renovación se eleva a unos 98,5 millones de euros, de los cuales el 30% han sido financiado por el Estado francés y el museo y el resto por donativos, entre otros, de países árabes. Al Museo del Louvre le faltan todavía 10 millones para cuadrar las cuentas, aunque su director se ha mostrado tranquilo con la perspectiva de encontrar a los mecenas que cubran este agujero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de enero de 2012