Columna
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Lo sabíamos

A quienes afirman que Madrid se ha transformado en una ciudad conservadora yo les diría que la clave no está en quién venció en las elecciones sino en quién las ha ido perdiendo. Los socialistas, por razones que se me escapan, no han calibrado, tras la muerte de Tierno, la importancia de esta ciudad y no han tenido la consideración, en las últimas convocatorias, de colocar a nadie de peso para batirse con el viejo zorro Gallardón o con la populista retrechera de Aguirre. Se comentó, en los días del espectáculo preelectoral madrileño, que un político de insuperable currículum había manifestado la voluntad de aceptar el reto, pero que el partido había desestimado el ofrecimiento. Prefirieron mantener a Madrid en un perfil bajo, tan bajo que el tiempo ha hecho crecer las figuras de Gallardón y Aguirre hasta convertirlas en ese tipo de autoridades locales que proyectan su influencia a la política nacional.

Pero a Gallardón el Ayuntamiento se le había quedado pequeño hace tiempo. Eso decían los cronistas políticos que, cuando son concienzudos, interpretan con acierto la verdad que los políticos callan. Él lo negaba. Así ganó las elecciones hace apenas siete meses, negando lo evidente: que era un alcalde con sueños de ministro. Bien, ya lo es. Y Ana Botella, de rebote, alcaldesa, algo que también sabíamos aquellos que nos entretenemos leyendo información política. Para que luego digan que el periodismo es un oficio moribundo: nada de lo que ha pasado estos días nos ha pillado de sorpresa. Tampoco debieran sorprender a Botella las críticas que le están lloviendo antes de llegar al despacho. Los alcaldes deben representar el espíritu de la ciudad más que el de su partido. Y no parece que el conservadurismo del que tantas veces ha hecho gala la alcaldesa le permita sintonizar con esta ciudad, que vota PP sin ser derechosa. Creo yo.

Sobre la firma

Elvira Lindo

Es escritora y guionista. Trabajó en RNE toda la década de los 80. Ganó el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por 'Los Trapos Sucios' y el Biblioteca Breve por 'Una palabra tuya'. Otras novelas suyas son: 'Lo que me queda por vivir' y 'A corazón abierto'. Colabora en EL PAÍS y la Cadena SER. Es presidenta del Patronato de la BNE.

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