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Editorial:

Huelga y aniversario

Los pilotos de Iberia tienen derecho a la huelga, pero los servicios mínimos deben ser estrictos

Los pilotos de Iberia irán a la huelga el 18 y 29 de diciembre. La intención es protestar por los planes de la aerolínea para crear una compañía de bajo coste que opere en recorridos cortos y de medio alcance. El anuncio de los pilotos se produce cuando se cumple un año del plante salvaje de los controladores que paralizó el tráfico aéreo en España, provocando graves perjuicios a pasajeros y a compañías. El recuerdo de estos hechos parece haber pesado en el ánimo de los pilotos, conscientes de que los ciudadanos han alcanzado un punto de no retorno en el hartazgo hacia las demandas de colectivos profesionales relacionados con el tráfico aéreo. El hecho de que el personal de tierra y los asistentes de vuelo no secunden el paro abunda en la imagen de que los pilotos, lo mismo que, en su día, los controladores, defienden sus propios privilegios a costa de los pasajeros.

Los abusos cometidos en el pasado no pueden ser causa para que se impida a un colectivo profesional el ejercicio de un derecho constitucional como es la huelga. En esta ocasión los pilotos han seguido los cauces legales para hacerlo y esto representa un avance con respecto a prácticas anteriores, cuando se buscaban efectos similares a los del conflicto laboral pero se evitaba declararlo y afrontar sus consecuencias. Aun así, los pilotos no han renunciado por completo a sus viejos hábitos cuando han vuelto a escoger un periodo de vacaciones para ejercer su legítimo derecho a la huelga. Aseguran que las fechas seleccionadas responden al deseo de evitar grandes perturbaciones. Entenderán entonces que la Administración convierta su deseo en realidad y fije unos servicios mínimos que vayan en la misma dirección, y que deberían ser más estrictos que si las fechas elegidas por los pilotos hubieran sido otras.

Iberia ha anunciado que está adoptando medidas para que no sean los usuarios quienes, como de costumbre, paguen las consecuencias de la huelga. El año pasado los controladores fueron los responsables del caos aéreo que se vivió en España; este año los pilotos podrían serlo de las incomodidades que se anuncian. Pero el malestar ciudadano hacia las recurrentes dificultades del tráfico aéreo no está para hacer distinciones entre controladores, pilotos o compañías. Cuando no es por un motivo es por otro, volar en determinadas fechas se ha convertido demasiadas veces en un calvario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de diciembre de 2011