Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CÁMARA OCULTA

Chapó, porteños

Muchas películas argentinas se ponen de moda en España y es lógico que así sea, por el interés que suelen tener sus temáticas, por la calidad de la narración y, no digamos, por la valía de los intérpretes. Y aunque los del gremio del cine en Argentina son tanto o más quejicas que los de nuestro país, se percibe cierta sensación de euforia, al menos en el marco del mercado Ventana Sur, que por tercer año consecutivo se ha celebrado en coordinación con el Marché del Festival de Cannes y que reúne durante cuatro días a cerca de mil compradores y vendedores de todo el mundo.

Esta convocatoria ha sido precedida por una muestra de cine europeo programada por el director de Cannes, y seguida por el primer mercado de televisión. Una actividad frenética, como se puede ver, dinamizada por el eslogan de estos encuentros: "Unos saben hacer cine, nosotros sabemos venderlo".

Las dictaduras siguen dando tema a numerosas películas

No es cuestión de extenderse aquí y ahora en detallar la eficacia de la organización y la bondad de sus instalaciones, pero sí de expresar admiración por el impulso que permite resultados tan positivos. El Instituto de Cine Argentino -INCAA-, que casi se llama como el español, tiene brío, imaginación y arrojo. Y la población local no se pasa el día despotricando contra las ayudas al cine ni poniendo en cuestión la honradez de quienes las administran, como con tan harta frecuencia ocurre en España. Parece que en Argentina no se andan con tantos tiquismiquis.

Y aún hay más. El Centro Cultural de España en Buenos Aires acaba de editar un libro sobre las relaciones cinematográficas entre ambos países, escrito por especialistas de un lado y otro del charco, que dio pie el año pasado a unas jornadas de estudio sobre los parecidos y las diferencias entre el cine argentino y el español a lo largo de los años, las migraciones, las dictaduras y las crisis. Y hablando de dictaduras, las sufridas por los argentinos durante los Gobiernos militares de los años setenta, siguen dando tema a numerosas películas -ahora mismo está en cartel Verdades verdaderas, sobre Estela de Carlotto, presidenta de la asociación Abuelas de la Plaza de Mayo, genialmente interpretada por Susú Pecoraro, que fue presentada en el reciente festival de Valladolid- sin que nadie se sulfure ni bostece porque el cine tenga todavía mucho que contar sobre esa época oscura y sangrienta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de diciembre de 2011