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Reportaje:

Seducida por Rusia

Meritxell Rodes recupera e interpreta melodías de la 'russki chanson' con músicos de la colonia rusa barcelonesa

Una bonita historia de mestizaje cultural y de enamoramiento de otro idioma y otras tradiciones. La cantante y música barcelonesa Meritxell Rodes (1965) estudió ruso, se sumergió en el círculo ruso de Barcelona, se convirtió en solista de un grupo de folclore del país del Este compuesto por miembros de la colonia rusa barcelonesa, Vetxerinka (Fiestecita), y ahora ha editado un disco en el que interpreta en su idioma original tonadas tradicionales y de la denominada russki chanson, género que incluye canciones folclóricas urbanas y carcelarias.

¿Por qué ruso? "Hace 15 años quería estudiar árabe, pero no había plazas, así que me puse a aprender ruso. Me encantó. Hice muchos amigos rusos, aquí y en Rusia, adonde he viajado muchas veces -mañana vuelvo a marcharme, a Moscú-. Me he enanamorado de su historia, su cultura, su literatura -Dostoievski y Bulgakov especialmente-, su pintura, su música". Meritxell también se enamoró de un ruso (en puridad un ucranio), Alexander, con el que se casó.

Rodes, que asimismo es violinista y traductora de poesía rusa (una antología, en Visor), ha cantado en la radio y televisión rusas, y en clubes de Moscú.

Subraya que la colonia rusa en Barcelona es rica en artistas y gente de la cultura en general, con una asociación tan activa como Arca. "Es una cultura muy diferente, muchos sienten nostalgia de su país; en general han venido en busca de trabajo, se muestran bastante críticos con el nacionalismo catalán y, con respecto a la política de su país, están en desacuerdo con Putin". En su disco, acompañada por una banda de 11 músicos, la mayoría rusos residentes en Barcelona, homenajea y reivindica al desaparecido artista Alexei Khovstenko, poeta underground de Leningrado en los años sesenta y setenta, con el que Rodes llegó a tocar y parte de cuyo repertorio interpreta. "Más allá del cielo azul hay una ciudad de oro", recita al pedírle un verso del poeta.

En el disco hay varias canciones de Khovstenko, así como versiones suyas de las canciones de prisioneros comunes rusos (un clásico en la canción rusa) como Fuga de la prisión de Odessa. Junto a ellas, otras más tradicionales: La hija del procurador; La abejita dorada (cosaca); Detente, locomotora, o Rosas marchitas.

Curiosamente, Meritxell no ha cantado nunca en catalán. En cambio ha sido solista de la coral de gospel Carlit y durante seis años, hasta 2001, se dedicó a ¡la música irlandesa! Fue integrante -voz y flauta travesera- del primer grupo del género en Cataluña, Ger The Rigger (rigger significa tanto gaviero como estafador). ¿Irlanda por Rusia? "Sí, aprender ruso lo cambió todo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de diciembre de 2011