Europa convulsa

Monti impone un severo ajuste a Italia

El jefe del Gobierno tecnocrático aprueba un recorte de unos 30.000 millones - Ante la decisiva cumbre europea, Roma eleva el IVA y endurece las pensiones

Italia abrió ayer la puerta del sacrificio. Lo anunció el primer ministro, el tecnócrata Mario Monti, después de aprobar una serie de duras medidas de ajuste que, en su parte más dolorosa, afectarán a los derechos adquiridos de los pensionistas. Tan dolorosa que, al anunciarla, la ministra del Trabajo, Elsa Fornero, reconoció un "dolor psicológico" que la llevó a romper en llanto. También Monti había querido golpear con guante de seda, anunciando su renuncia al sueldo, la obligación de todos los ministros de declarar su patrimonio y el compromiso de su Gobierno de adelgazar los costes de la política. "Quiero dar", dijo el primer ministro, "un mensaje de gran preocupación, pero también de gran esperanza. Hemos querido distribuir los sacrificios de forma equitativa". El alcance del ajuste será de 30.000 millones de euros.

El primer ministro renuncia a su sueldo como jefe del Ejecutivo

El primer ministro italiano anunció una guerra sin cuartel a la evasión fiscal y descartó cualquier tipo de condonación de la deuda a los morosos, pero en cambio prometió incentivos a quienes pongan capital en el circuito financiero. Monti insistió en que el paquete de medidas buscan la igualdad, el crecimiento y la contención del gasto público. En este sentido, anunció que reducirá "profundamente" los órganos provinciales. Si bien, la parte gruesa de las medidas es la que, como temían los sindicatos, afecta a las pensiones. Se retrasará gradualmente la edad de jubilación para hombres y mujeres y también el número de años necesarios para obtener una pensión de las llamadas de ancianidad. "Los sacrificios de hoy", aseguró el ministro del Desarrollo Económico, Corrado Passera, "buscan construir el crecimiento, el desarrollo y la creación de puestos de trabajo en los próximos años".

En cualquier caso, la filosofía del ajuste se resume en una frase del propio primer ministro: "Nadie debe sentirse satisfecho". Si bien, unos ya se declaran más insatisfechos que otros. Mientras los principales partidos están dispuestos a apoyar las medidas aun con la nariz tapada, los sindicatos ya se han declarado abiertamente en contra. Raffaele Bonanni, líder de la Confederación Italiana de Sindicatos de Trabajadores (CISL), acusa directamente a Monti de efectuar su ajuste en "la dirección equivocada".

Ante la dureza innegable de las medidas, hasta el presidente Giorgio Napolitano -verdadero amanuense de la operación que sacó a Silvio Berlusconi del poder para colocar en su lugar a Mario Monti- ha vuelto a salir a la arena para intentar tranquilizar a la izquierda. "Haremos sacrificios", ha dicho, "pero Italia repartirá. Es necesario que las medidas concilien el rigor y la equidad". Pero, de nuevo, una voz importante del mundo sindical, la de Susanna Camusso, secretaria del principal sindicato, la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), ha zanjado diciendo: "La equidad no se ve por ningún lado". Por su parte, Emma Marcegaglia, líder de la patronal Confindustria, admitió tras reunirse con el primer ministro: "Ciertamente, es un ajuste bastante fuerte". Aunque luego añadió: "Pero no hay otra opción. Es un ajuste fundamental para la salvación de Italia y del euro. La alternativa está clara. O un ajuste fuerte y emprender un nuevo camino o asumir el riesgo de caer. La situación es muy grave. Hoy no es demagogia decir que los próximos 10 días decidirán si el euro sobrevive o no".

En un gesto muy representativo, el primer ministro dedicará buena parte de las próximas horas a explicar sus medidas ante los auditorios que más le interesan: Europa y los italianos. Un encuentro con corresponsales extranjeros y una entrevista en un popular programa nocturno de televisión servirán a Mario Monti para hacer llegar sus propuestas a quienes deben renovarle su confianza -Europa y sus principales líderes- y a quienes, aun no habiéndolo votado, pueden permitirle desarrollar sus políticas hasta las próximas elecciones -en 2013- o, por el contrario, hacerle ese trayecto un vía crucis llenando la calle de protestas y rechazo.

El maestro del miedo

Mario Monti es un maestro del miedo. Lo maneja a la perfección. Triunfe o fracase, cuando desde el futuro volvamos la mirada hacia la Italia de nuestros días y estudiemos su sorprendente ascensión al poder, solo podremos explicarla teniendo muy presente ese factor tan poderoso como invisible. Es verdad que, bajo el contexto de la crisis, el nuevo jefe del Gobierno llegó hace tres semanas a su puesto gracias a que Berlusconi se convirtió en una vergüenza para su país, a que Merkel, Sarkozy y -sobre todo- los poderosos dueños del dinero confiaron en él; a que, en fin, el presidente Giorgio Napolitano abandonó su labor de oráculo y ejecutó un golpe de mano que también valdrá la pena estudiar. Pero, sin su maestría para modelar a su antojo el miedo ajeno, todo le hubiera resultado más difícil.

Utilizando las palabras justas, sin alzar el tono, el jefe de los tecnócratas ha sembrado en la conciencia general un dilema brutal: o yo o el caos. De tal forma que, salvo excepciones, los otrora estrepitosos políticos italianos no solo han aceptado ser relevados por un Gobierno que no pasó por las urnas, sino también respaldar un duro ajuste que jamás ellos se hubieran atrevido a insinuar. Pero hay más. Los sindicatos protestan por los recortes sociales, pero su queja -que en otros momentos hubiera colapsado el país- apenas se acercó a un ladrido lastimero sin amenaza de mordisco. Nadie habló de la posibilidad de una huelga.

El miedo, eficazmente manejado, se convirtió ayer, como hace tres semanas durante su asalto al poder, en un poderoso antídoto contra cualquier protesta. El profesor, sin torcer el gesto, no solo exige a Italia una respuesta a su pregunta -el caos o yo-, sino que la quiere ya.

El decreto 'Salva Italia'

El Gobierno de Mario Monti pretende impulsar un plan de ajuste por un valor de cerca de 30.000 millones de euros. El paquete del Gobierno español presentado en mayo de 2010 ascendía a unos 15.000 millones. El PIB español es un 30% inferior al italiano. Estas son las medidas que adelantaba anoche la prensa local, antes de que se publicara el texto del decreto "Salva Italia" aprobado por el Gobierno.

- IVA. Subida del tipo estándar del 21% al 23% en 2012. La media de la UE está en el 20,7%. En España, es del 18%.

- Pensiones. Aceleración del plan de transición para elevar a 66 años la edad de jubilación. Congelación de las pensiones superiores a 935 euros al mes. Adecuación parcial a la inflación para las prestaciones entre 467 y 935 euros.

- Impuesto sobre viviendas. Reintroducción de la tasa, que había sido cancelada por el Gobierno de Silvio Berlusconi.

- Pagos en efectivo. Para combatir la evasión fiscal, el Gobierno reduce a 1.000 euros la cantidad máxima que se puede pagar en efectivo.

- Administraciones locales. Reducción de los cargos políticos en las provincias. Recortes de 5.000 millones en las transferencias desde el Gobierno central.

- Bienes de lujo. Nuevas cargas impositivas sobre aviones y helicópteros privados y sobre coches de alta gama.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0005, 05 de diciembre de 2011.

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