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El Tesoro paga el interés más alto en lustros por colocar deuda a corto

La presión de los mercados eleva la dureza del ajuste necesario para reducir el déficit en 2012 - Las letras superan el 5%, aunque con demanda suficiente

Lo que antes servía como munición electoral ha pasado a ser un problema propio. Hasta la semana pasada el PP podía permitirse el lujo de criticar al Gobierno porque, según decía hace medio año su portavoz Cristóbal Montoro, España tiene "muy, muy complicado" pagar su deuda. A partir de ahora cualquier desviación al alza en el pago de intereses traerá quebraderos de cabeza a los que se disponen a gobernar. Pasadas las elecciones, no ha habido que esperar ni dos días para comprobar cómo la pelota ha pasado al otro campo. La subasta de deuda pública de ayer se cerró con los tipos más altos de los últimos lustros. Un pequeño tropezón más para el objetivo de déficit al que se ha comprometido el partido que en un mes gobernará España.

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El Tesoro colocó casi 3.000 millones de euros en letras a tres y seis meses. Como es habitual, estas citas se pueden analizar desde dos puntos de vista. El optimista se fijará en la demanda, bastante elevada. Rozó los 10.500 millones, es decir, más del triple de la cantidad adjudicada a los inversores. Los pesimistas, sin embargo, preferirán prestar atención a los rendimientos que se ha visto obligado a ofrecer el Gobierno.

El tipo marginal de los 2.012 millones en títulos a tres meses llegó al 5,22%, el mayor desde 1993. Aunque hay que tener en cuenta que entre 1994 y 2002 no se celebraron este tipo de subastas. Pero aún más significativa que la perspectiva histórica es comprobar que el precio se ha más que duplicado en un mes, ya que el pasado octubre bastó con un 2,35%. En letras a seis meses se adjudicaron 966 millones, también a un precio disparado: un 5,33%, cuando en octubre estaban en el 3,35%. Es este el rendimiento más alto ofrecido desde 1997. Estos tipos superan incluso los que pagan Grecia o Portugal, aunque esto se explica porque la ayuda internacional hace que los inversores confíen en recuperar su dinero en el corto plazo.

En la discusión entre optimistas y pesimistas, José Carlos Díez se decanta claramente por los primeros. "Debemos estar tranquilos porque la demanda ha sido fuerte. Durante un tiempo podemos seguir ofreciendo esos rendimientos sin problemas de liquidez. En los años noventa pagábamos un 15% y salimos de esa", sostiene el economista jefe de Intermoney. "El mercado no funciona porque no asigna precios razonables", responde José Luis Martínez, estratega de Citi.

No ha habido media hora de gracia para Mariano Rajoy. Desde su victoria en las urnas está comprobando cómo las tensiones en los mercados tienen un coste contante y sonante en el presupuesto del que va a disponer. Si los rendimientos de octubre se hubieran mantenido ayer estables, el Tesoro se ahorraría el próximo año unos 24 millones de euros. Es una cantidad nimia si se compara con los más de 17.000 millones que el Gobierno deberá ahorrar si quiere cumplir los planes pactados con Bruselas. Pero supone una gotera más que se suma a las que han ido apareciendo en las cuentas públicas. Las subastas de la semana pasada se cerraron con los intereses más altos de toda la historia del euro, volviendo a precios que parecían olvidados con la desaparición de la peseta. "Es obvio que si el Estado tiene que pagar más por colocar deuda tendrá que sacar el dinero de otro sitio. No es la ruina pero sí lastra los próximos Presupuestos", concede Alfredo Pastor, profesor del IESE y secretario de Estado de Economía con el Gobierno socialista de Felipe González. El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, ve lejos aún el abismo. Ayer volvió a descartar que España o Italia vayan a necesitar un rescate internacional.

Todos estos problemas continuarán mientras la presión de los mercados no cese, y por ahora parece que no va a ser así. La prima de riesgo española -el diferencial que se paga por financiarse respecto a Alemania en los bonos a 10 años- aumentó ayer de nuevo hasta superar momentáneamente los 475 puntos básicos, acercándose al máximo rozado la semana pasada. Más aún sufrieron ayer los diferenciales de Italia, que llegó a los 490 puntos, Bélgica, que subió en un solo día 25 puntos hasta los 315, y Francia, en 161.

Precisamente el presidente francés anunció ayer que Berlín y París van a presentar próximamente una propuesta para reformar los tratados europeos con el fin de lograr una mayor integración de las políticas presupuestarias de la zona euro, informa Miguel Mora. "Con la señora Merkel propondremos la modificación de los tratados para impedir que los países puedan divergir en los campos presupuestarios, económico y fiscal", dijo Nicolas Sarkozy en el Elíseo. "Ningún país avanzado está a salvo de las consecuencias de un endeudamiento excesivo acumulado en el tiempo", añadió, abrazando una vez más la solución diseñada por Alemania para avanzar en el control de las cuentas públicas.

Sarkozy celebró además la intervención del Banco Central Europeo en el mercado de la deuda soberana, que ha impedido que las primas de riesgo se disparen aún más. "Nos congratulamos de que el BCE ponga en marcha su programa de compra de bonos en el mercado secundario a fin de permitir el buen funcionamiento de los canales de transmisión de la política monetaria de la zona euro", concluyó.

Como ya es habitual en esta larga crisis, las tensiones en el mercado secundario de deuda soberana se trasladaron al de renta variable. Las Bolsas de toda Europa cayeron, con la de Madrid como una de las peor paradas, con un descenso del 1,45%. Wall Street, sin embargo, y pese a la revisión a la baja de cinco décimas en su previsión de crecimiento para el tercer trimestre, solo se apuntó un ligero retroceso al cierre.

"El problema no es España. La metástasis se ha extendido por Europa. Las reformas que pueda hacer Rajoy son necesarias, pero no suficientes", resume José Carlos Díez. Mientras, desde gobernantes como Merkel hasta agencias de calificación como Fitch reclaman al líder del PP que tome decisiones y lo haga ya. Pastor no está convencido de que deba hacerlo. "Está en una situación muy difícil. No puede anunciar medidas porque aún no es presidente. Y si dice quién será su ministro de Economía, en un mes ya se habrá quemado", concede uno de los artífices de la política económica de Felipe González.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de noviembre de 2011