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Cataluña participará en el control de El Prat, pero AENA tendrá derecho a veto

La Generalitat, Ayuntamientos y el empresariado de Cataluña tendrán voz en el consejo rector que vigilará la concesión del aeropuerto de Barcelona-El Prat. Sin embargo, aunque la presencia de instituciones catalanas será mayoritaria (ocuparán cinco de las nueve sillas), las decisiones deberán ser aprobadas por dos tercios o tres cuartos del consejo. Así, los cuatro miembros designados por AENA tendrán derecho a veto.

El Gobierno central, en un acto de claro apoyo a la campaña de Carme Chacón, ha decidido no dejar en manos del próximo Ejecutivo la definición del consejo que velará por la marcha del aeropuerto Barcelona-El Prat una vez privatizado. El Ejecutivo aprobó ayer la creación de las dos sociedades -una para Barajas, otra para El Prat- que actuarán como consejos rectores de ambas instituciones, pese a que la adjudicación de las infraestructuras a empresas privadas quedó pospuesta hasta el próximo año. El nuevo órgano se encargará, entre otras cosas, de autorizar los préstamos participativos para la concesionaria, de supervisar el cumplimiento del contrato de concesión y de la propuesta de definición de las líneas estratégicas del aeropuerto. En cuestiones como las tarifas, explicó ayer el Ministerio de Fomento, la función del consejo rector será solo "emitir su parecer".

Tal como exigían desde la Generalitat hasta las cámaras de comercio, las instituciones catalanas estarán presentes en este órgano consultivo. El consejo del aeropuerto catalán estará integrado por nueve vocales, cuatro de ellos de AENA, los restantes serán elegidos por Cataluña: dos serán designados por la Generalitat, uno por Barcelona, uno será vocal del área metropolitana y otro elegido "entre personas de prestigio", para lo que se escuchará, por ejemplo, a la Cámara de Comercio.

A pesar de que AENA tendrá un papel determinante, el consejero de Territorio, Lluís Recoder, se mostró optimista. "Que haya una mayoría de instituciones catalanas es una novedad histórica", afirmó. Gracias al consejo, cree, se romperá con el "modelo global de los aeropuertos del Estado" y será más fácil lograr que Barcelona se convierta "en un gran aeropuerto intercontinental y que los aeropuertos de Girona y Reus se posicionen como los grandes aeropuertos de vuelos chárter".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de noviembre de 2011