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Más cerca de otra erupción

El repunte sísmico presagia una salida de lava frente al mayor pueblo de El Hierro - Defensa refuerza el contingente para responder a una posible emergencia

El Hierro se acerca cada día hacia una nueva erupción. Aunque los científicos manejan lo que ocurre con el magma en el subsuelo con gran incertidumbre, los signos indirectos (aumento de los terremotos y liberación de gases) apuntan hacia una repetición del fenómeno registrado el 10 de octubre, esta vez posiblemente en el norte de la isla y frente a su mayor municipio, Frontera, de 4.000 habitantes.

La erupción ya en marcha se produjo al sur de El Hierro, frente a la localidad de La Restinga, con solo 600 vecinos, por lo que el desalojo no supuso mayores problemas. Allí se concentraban los terremotos hasta hace aproximadamente una semana, cuando los hipocentros migraron hacia el norte. Que el magma salga frente a Frontera era una de las primeras posibilidades que manejaban los científicos desde que el pasado mes de julio comenzó la serie sísmica. De hecho, el coordinador de emergencias, Juan Manuel Santana, explicó a este diario que las autoridades habían contactado con navieras y aerolíneas por si, en un caso extremo, era necesario evacuar a 4.000 personas. "No se va a desalojar la isla", replicaron después los responsables del plan de emergencias.

El Gobierno canario recomienda no comer pescado del Mar de las Calmas

La mancha de azufre se ha enturbiado y ya rodea todo el litoral

Los temores se dan porque las medidas indirectas en el norte reproducen fielmente lo ocurrido en el sur antes de la salida del magma. Por un lado, sigue el tremor -la señal típica que registran los sismógrafos por el movimiento de lava-; está aumentando la salida de gases desde el edificio volcánico, la actividad sísmica se ha vuelto a disparar después de un periodo de calma con la primera erupción y en el norte hay deformaciones (signo de que el magma presiona para salir).

Aunque nadie sabe si puede cesar inmediatamente, la lectura de los científicos consultados -que exigen anonimato, porque hay una portavocía única- es que hay "muchas probabilidades de que haya una erupción" porque las señales "son de libro".

El Instituto Geográfico Nacional (IGN) registró durante las primeras horas de ayer 31 seísmos en las proximidades del litoral. El mayor de ellos, de 3,9, ocurrió a las 4.15 a 21 kilómetros de profundidad. No es el primero de esa magnitud producido en los últimos días. El IGN ya registró dos así el domingo. El día anterior a la aparición de signos de una erupción en el sur, la isla sufrió un seísmo de 4,4.

El Hierro sigue con el semáforo volcánico en amarillo (emergencia) y rojo (erupción) en la zona de La Restinga. De momento, no es necesario elevar el nivel de alerta.

Los científicos del IGN son muy cautos en sus predicciones, quizá porque los acontecimientos han desbaratado más de una vez sus pronósticos. "Con un repunte sísmico y la emisión de CO2 aumentando, es claro que no ha acabado la erupción magmática. Este arranque de actividad no ha escrito su último capítulo", concluyó Nemesio Pérez, del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcán).

Ante esta posibilidad, el Ministerio de Defensa decidió ayer reforzar el contingente de la unidad militar de emergencias que desplazó a la isla el pasado 28 de septiembre, según confirmó una portavoz del dispositivo. Envió a seis efectivos más y material logístico (tiendas, servicios...). La idea es tener capacidad para instalar en pocas horas un campamento para 2.000 personas por si hay que desalojar El Golfo, según confirmó una portavoz del dispositivo. Una eventual erupción en el norte puede ser más problemática que en el sur, no solo por la población afectada. El suelo marino está cubierto por los restos de un enorme desprendimiento de tierra que se produjo hace millones de años (claramente visible desde el terreno). Esa acumulación de materiales puede dificultar la salida de los gases del volcán a la vez que puede favorecer los deslizamientos.

Los terremotos se situaban ayer a gran profundidad, a más de 20 kilómetros, aunque hay quien duda de que el modelo que estima la localización del hipocentro esté bien calculado. Durante la víspera de la primera erupción, los seísmos se localizaban a unos 15 kilómetros. Sin embargo, los días previos sí se había notado que ascendían. El magma, al intentar salir a la superficie, fractura la roca y eso es lo que genera los terremotos.

El buque Ramón Margalef, que ha barrido el fondo marino en el norte para conocer la batimetría, hizo públicas ayer las primeras imágenes del Mar de las Calmas, cerca de la zona de la erupción, pero los científicos no han logrado tomas de la zona exacta por la turbidez de las aguas, donde el lunes volvieron a aparecer piroclastos humeantes en la superficie del mar. La mancha de azufre rodea ya toda la isla.

La grabación supone el bautizo para el robot Liropus 2000, un ingenio submarino, orgullo del Ministerio de Ciencia y Tecnología, que estaba sin estrenar y que costó 1,5 millones de euros.

El Gobierno canario recomendó ayer a los vecinos de El Hierro no comer pescado de la zona donde se registró la erupción. Aunque de las necropsias practicadas a los peces se desprende que han muerto debido a los cambios de presión, las autoridades consideran que es preferible no consumir pescado capturado en esa zona. El Ejecutivo ha remitido al laboratorio muestras de dos partidas de peces y ha pedido que se analice el contenido en metales pesados y otros tóxicos como dioxinas y PCB.

Por otra parte, el Boletín Oficial del Estado publicó ayer las ayudas a los afectados por el volcán de El Hierro, que concede la exención del Impuesto sobre Bienes Inmuebles de 2011 a los edificios afectados por la erupción, informa Efe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de noviembre de 2011