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OPINIÓN

Empresas vascas, talento y liderazgo

Sentencia Haruki Murakami en su obra ¿De qué hablo cuando hablo de correr? que el dolor es inevitable, pero que el sufrimiento es opcional. En estos días de incertidumbre económica y con el séptimo Congreso de Directivos que la CEDE ha celebrado en Bilbao bajo el título Dirigir para crecer de fondo, alguno de los mil participantes podría pensar lo mismo. La cita ha abordado de manera estratégica la situación económica global, sin perder de vista países emergentes como China o Brasil, y en su letra pequeña ha apuntado como solución una continua apuesta por la innovación como motor del crecimiento, algo que en Euskadi tenemos bien aprendido. Ya en 2009, igualábamos la media europea de inversión de I+D respecto del PIB y el año pasado el gasto en investigación científica y desarrollo tecnológico se incrementaba un 5,1%.

Tres de cada cuatro trabajadores desean el reconocimiento del jefe hacia su talento

Lo dice un viejo axioma que preside el ánimo de la industria masculina: "Si algo no está estropeado, no lo arregles". Los mil ejecutivos que se han reunido en Bilbao podrían sacar la misma conclusión. Sin embargo, para el experto en crecimiento económico Richard Florida el desarrollo de un país o de una empresa no se fija por la continuidad, sino que está estrechamente relacionado con la presencia de clase creativa entre sus profesionales, algo de lo que se han olvidado en parte los directivos reunidos en la capital vizcaína. Innovación sí, pero unida al talento y el liderazgo. Porque ahora, en tiempos de crisis, a las conocidas secuelas de la recesión económica hay que añadir una más: la fuga de empleados clave. El elevado paro y el recorte de gastos están empujando a las compañías a descuidar sus técnicas de retención de talento.

Dirigir para crecer llevaba por título el congreso celebrado en Bilbao, pero ¿cómo? La consultora BCG llevaba a cabo recientemente un informe para The World Federation of People Managements Associations con encuestas a 5.500 ejecutivos de compañías de 100 países del mundo. En sus conclusiones advertía cómo sólo el 9% de ellas utilizan modelos sofisticados de planificación de oferta y demanda de recursos humanos. Según el documento, el 56% de las compañías no dispone del talento necesario como para sustituir a sus directivos, de ahí que más de la mitad de estos puestos se estén cubriendo actualmente con profesionales externos. Por su parte, la multinacional Siemens, con más de 400.000 empleados en el mundo, está dando también un giro a su estrategia de recursos humanos para superar la crisis y garantizarse que cuenta con los efectivos necesarios ante el futuro y conseguir retenerlos en la compañía. Y es que para alcanzar el compromiso de los trabajadores es necesario que estén motivados, otra de las prioridades que tendrán los departamentos de recursos humanos. El Instituto de la Felicidad de Coca Cola elaboró una macroencuesta en 2008. Se entrevistó a 3.000 personas que contestaron a 900 preguntas cada una. Algunas de las conclusiones que se extrajeron en lo que al empleo respecta fueron: "Para ser feliz uno debe sentirse útil y obtener el reconocimiento del jefe". No iban desencaminados. Los trabajadores de una empresa como Google eligen cada mañana en qué proyectos de la empresa implicarse y cómo hacerlo en función de sus aptitudes. Si no hay ninguno en marcha que les satisfaga, proponen uno para que sus compañeros se sumen. Esta forma de trabajo es uno de los modelos más exitosos de la gestión del talento de los empleados en el mundo.

Dice Richard Florida que el desarrollo de un país está estrechamente relacionado con la presencia de clase creativa entre sus profesionales. La crisis también está haciendo que las empresas subestimen a sus mejores empleados. Según uno de los últimos informes elaborados por la consultora Deloitte, un 65% de los altos directivos mundiales reconoce estar "muy preocupado" por la posible pérdida de los trabajadores más valiosos una vez concluya la actual coyuntura económica. Y peor aún, el 20% de las compañías no han establecido ningún plan para evitarlo. En nuestro país muchos economistas sostienen que este dato podría ser incluso mayor. Tres de cada cuatro trabajadores desean el reconocimiento del jefe hacia su talento. De los mismos que se reunían en el Palacio Euskalduna. Un talento por el que pocos apuestan. Si nos fijásemos en el mapa global que la empresa Heidrik and Struggles realiza cada año sobre el mismo, comprobaríamos que lo lideran Estados Unidos, Canadá y Holanda. España no entra en los 10 países con más talento. Es la undécima. Y en 2012, la entidad considera que estaremos igual. Por eso, con la que está cayendo, las empresas deberían ser muy cuidadosas con la innovación, pero también con el talento que tienen dentro y no desaprovecharlo. Después, vendrán los números. Ese debe ser otro de los retos de los directivos: reconocer las potencialidades de sus equipos y exteriorizar su apuesta hacia ellos, también en tiempos de crisis. Al fin y al cabo se trata de evitar perder el tren del futuro dejando marchar a los talentos del presente.

Andoni Orrantia es periodista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de octubre de 2011