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Túnez celebra los primeros comicios de la 'primavera árabe' bajo vigilancia

14.000 observadores y 35.000 interventores supervisan el estreno democrático

El país en el que empezó la primera de las revoluciones árabes no puede permitirse fallar su puesta de largo democrática. Por eso Túnez celebra hoy sus primeras elecciones libres bajo una intensa vigilancia. En la historia de las transiciones democráticas probablemente nunca hubo tantos observadores e interventores de partidos para impedir el fraude.

Nueve meses después del derrocamiento del dictador Zine el Abidine Ben Ali, 7,2 millones de tunecinos han sido convocados a las urnas para elegir una Asamblea Constituyente de 217 miembros encargada de elaborar, en el plazo de un año, la primera Constitución democrática y designar a un gobierno.

La tarea ha sido ingente porque la desconfianza hacia un Ministerio del Interior que siempre manipuló los resultados, ha incitado a la sociedad civil a prescindir por completo de esa institución a la hora de organizar las elecciones. Una comisión electoral (Instancia Superior Independiente para las Elecciones) se ha encargado de ello.

7,2 millones están llamados a elegir una Asamblea Constituyente

Los sondeos dan mayoría relativa al partido islamista En Nahda

La fiebre democrática tras 24 años de dictadura -para algunos ha durado desde la independencia en 1956- ha complicado la preparación electoral. Nada menos que 11.686 candidatos, la mitad de ellos mujeres porque así lo obliga la ley, de 80 partidos y también en listas de independientes, compiten por obtener un escaño.

"Hemos tenido otras sorpresas que dificultan aún más las cosas como descubrir que el 24,3% de los adultos con derecho a voto son analfabetos", explica Moez Bouraoui, de 42 años, presidente de la Asociación Tunecina para la Integridad y la Democracia de las Elecciones que colocará sobre el terreno a 2.000 observadores. El 69,3% de los analfabetos son mujeres. "Es un dato que el régimen anterior había escondido", añade, y que explica que en las papeletas figure también el símbolo de cada partido. Pese a todo Túnez en el país norteafricano con el más alto nivel de instrucción.

"Aún así saldremos airosos", vaticina Bouraoui rodeado de voluntarios que reciben las últimas consignas antes de desplegarse el domingo. Su eslogan es: "Seamos testigos de la historia". En total habrá en los 7.361 colegios electorales unos 14.000 observadores, de los que 600 serán extranjeros enviados por la Unión Europea y la Fundación Carter. A ellos se les añadirán unos 35.000 interventores de partidos políticos y 40.000 policías y soldados.

La campaña electoral, más bien tímida en sus inicios, se ha desarrollado sin incidentes si se exceptúan los provocados por los salafistas que no se presentan. "Y durante las votaciones será, con los mecanismos que apunto, prácticamente imposible hacer trampa", asegura Michel Ghaler, jefe de los observadores de la UE.

El único que ha advertido públicamente sobre el riesgo de fraude ha sido Rachid Ghanouchi, el líder del partido islamista En Nahda al que los sondeos otorgan una mayoría relativa. Sus principales rivales son el Partido Demócrata Progresista (centrista), Ettakatol (miembro de la Internacional Socialista), Ettajdid (excomunista), y el más a la izquierda, el Partido Comunista de los Obreros de Túnez, tan reprimido como los islamistas durante la dictadura.

El discurso islamista es, no obstante, tranquilizante. Ghanouchi explicaba en mayo a este corresponsal que en Túnez había mucho que aprender del modelo político turco. Ha asumido el "estatuto personal" del que goza la mujer tunecina desde 1956, el más avanzado del mundo árabe con la excepción de Líbano. Ha aceptado la paridad de ambos sexos en las listas electorales. En su programa de gobierno recalca el derecho de la mujer a la "igualdad, educación, trabajo y participar en la vida pública".

En su línea conciliadora Ghanouchi apostaba, en otra entrevista en verano, "por la formación, después de las elecciones, de un Gobierno de coalición con los demás partidos durante los cinco próximos años". En su programa también promete la creación de cerca de 600.000 puestos de trabajo durante el próximo lustro pese a que desde el estallido de la revolución el crecimiento, el más sostenido del norte de África durante años, está estancado.

¿Habrá mucha abstención en este estreno? "Preveo que será de un 20%", responde Ferjani Slim, candidato del PPLP en Túnez. "Son los que me contestan, cuando les doy octavillas, que antes mentía uno solo con sus falsas promesas y ahora somos muchos en hacerlo", afirma sonriente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de octubre de 2011