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El georradar no da con Ruth y José

La policía concluye el rastreo de la finca familiar sin hallar a los niños desaparecidos en Córdoba - El padre de los pequeños continúa detenido

La policía prosiguió ayer el rastreo con georradar de la finca de Córdoba donde espera encontrar pistas sobre los niños Ruth y José Bretón, desaparecidos el 8 de octubre mientras se encontraban con su padre en esta ciudad. Los resultados de los trabajos volvieron a ser negativos. Siguen sin hallarse pistas en la parcela, de casi 6.000 metros cuadrados, propiedad de los abuelos paternos de los menores. José Bretón, padre de los menores, continúa detenido. El juez José Luis Rodríguez Laínz considera en su auto que hay suficientes "indicios de criminalidad" contra él en relación con el caso. Así lo confirmó José María Sánchez de Puerta, el abogado del arrestado, a preguntas de EL PAÍS. El auto no da más datos acerca del delito del que Bretón es sospechoso.

El juez ve "indicios de criminalidad" en Bretón, pero no especifica delito

El padre de Ruth y José volvió a estar presente, al igual que la madrugada de ayer, en compañía de su abogado, mientras los técnicos del georradar recorrían la finca de naranjos y olivos bajo un sol de justicia. Este aparato es un sensor que analiza los estratos del suelo. Las ondas comprueban si ha habido alteraciones del terreno, como enterramientos.

En su primera jornada de trabajo, hace dos noches, los investigadores se centraron en la zona donde Bretón reconoció haber hecho una fogata. En un primer estudio, realizado la semana pasada, los análisis solo encontraron entre las cenizas restos materiales junto a huesos de animales. Pero ninguna pista sobre los pequeños. Fue en este mismo sitio donde la policía insistió en su búsqueda durante la madrugada de ayer. Entorno a la 1.30, era visible desde el exterior una nube de polvo, a la vez que se escuchaban los golpes de azadón contra la tierra. Los vecinos creyeron erróneamente que los agentes habían localizado nuevas pistas para el esclarecimiento del caso.

La parcela de la familia Bretón es un terreno arcilloso que ha sido regado con frecuencia, lo que hace que este material se endurezca y cree una especie de corteza en la que el georradar trabaja con dificultad, según fuentes de la investigación. Además, las raíces de los árboles, piedras y canalizaciones que atraviesan la propiedad suele inducir a errores en la interpretación de los datos recogidos por la máquina.

Ruth y José, de seis y dos años, desaparecieron hace dos sábados. Un día antes habían viajado a Córdoba desde Huelva, donde residen. Su padre, cordobés, iba a pasar con ellos el fin de semana en virtud de un acuerdo verbal alcanzado con su esposa, desde que hace algo más de un mes decidieron dejar de vivir juntos.

Según la versión de José Bretón, perdió a sus hijos mientras se encontraban juntos en el parque Cruz Conde. Varios testigos recuerdan verle buscar a los menores. También las cámaras de seguridad de un parque contiguo, la Ciudad de los Niños, captaron imágenes del padre pidiendo ayuda a un guarda. Incluso un fotógrafo de un periódico local recogió ese mismo instante. Pero nadie atestigua haberle visto esa tarde en ese lugar con Ruth y José.

El padre de los dos hermanos ha sido desde el primer momento sospechoso para la policía. El hecho de que los niños se encontraran con él cuando se perdieron y de que Bretón fuese el último en verles, junto a la inconsistencia en algunos pasajes de su declaración ha provocado que los investigadores centren las pesquisas en él y en su entorno familiar. La policía mantiene un hermetismo total sobre la marcha de las pesquisas, que dirige el comisario Serafín Castro, jefe de la Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violenta.

Sobre José Bretón recae, además, una denuncia de su mujer por maltratos psíquicos, vejaciones e insultos, presentada en una comisaría de Huelva la misma noche en que supo que habían desaparecido los niños. No obstante, la familia de la madre ha pedido en repetidas ocasiones que se mantenga la presunción de inocencia del padre de los pequeños. Petición que han mantenido incluso después de saber que éste había sido detenido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de octubre de 2011