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Reportaje:

Dalí se hace ópera en el Liceo

El compositor Xavier Benguerel estrena mañana en el coliseo lírico barcelonés su obra sobre el pintor surrealista

El pintor Salvador Dalí se reservó para sí mismo el papel de Dios en su propia ópera-poema, la que tituló Être Dieu (1974) y en la que otorgó el personaje de alcachofa y Catalina la Grande a la actriz Brigitte Bardot y a Marilyn Monroe le adjudicó una escena de striptease. En la obra, con libreto de Manuel Vázquez Montalbán y música que el pintor encargó al francés Igor Wakhévitch, Dalí se debate entre su identidad y la de Dios y concluye que el único problema de llegar a ser Dios es que entonces no podría ser Dalí. En el Teatro del Liceo de Barcelona, al pintor surrealista no le han dejado opción a elegir, será Dalí, desde 1929, año en que viajó a París y a través de Joan Miró entró en contacto con el grupo de los surrealistas que encabezaba André Breton, hasta su muerte, 60 años después, en Figueres, su población natal.

El argumento trata de la relación entre el pintor de Figueres y Gala

El libreto ha sido escrito por el dramaturgo Jaime Salom

Este periplo vital es el que recorre en dos horas de música la ópera Jo, Dalí, del compositor catalán Xavier Benguerel (Barcelona, 1931) para la que el dramaturgo Jaime Salom (Barcelona, 1925) ha escrito el libreto. Tras su presentación en junio pasado en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, se estrena mañana en el Liceo, donde se ofrecerán tres funciones hasta el próximo domingo con un reparto encabezado por el barítono Joan Martín-Royo (Dalí), la mezzosoprano Marisa Martins (Gala) y el tenor Antoni Comas (Paul Éluard), bajo la dirección musical, al frente la Orquesta y Coro del Liceo, de Miquel Ortega y escénica de Xavier Albertí.

La ópera, que empezó a gestarse hace una década, fue compuesta por encargo del Ministerio de Cultura para conmemorar en 2004 el centenario del nacimiento de Dalí. Se determinó que se estrenaría en el Teatro de la Zarzuela, pero las elecciones generales y los cambios en el Ministerio y en el teatro madrileño relegaron la obra a un cajón hasta que la conjunción política y de coliseos líricos ha propiciado que, finalmente, vea la luz. Ayer, en la presentación de la obra, Benguerel contaba la peripecia, exultante y satisfecho del trabajo hecho. "Es una obra de gran envergadura que no creo que a mi edad, 80 años, pueda volver a abordar, el problema es que me han inoculado el veneno", bromeaba el compositor, quien afirma que la obra cuenta con "todos los elementos de la ópera tradicional, incluida una orquesta de 80 músicos".

La obra, de dos horas de duración y estructurada en cuatro actos, se centra en la relación entre Dalí y Gala desde que se conocieron y hasta la muerte, y presentada en 13 escenas que se suceden de forma cronológica. Salom, autor del libreto, conocía bien a los personajes, ya que en su haber cuenta con la obra teatral Casi una diosa (1993), sobre la esposa y musa del pintor.

Xavier Albertí afirma que se ha inspirado para la puesta en escena en Las meninas, de Velázquez, y en El arte de la pintura, de Vermeer, dos pintores a los que Dalí admiraba. "En los dos cuadros se ve al artista pintar la escena y esta idea es la que nos ha permitido, cada vez que que Dalí aparece pintando, eludir la iconografía de su obra para centrar la historia en la reflexión sobre la función del creador y no sobre las soluciones", explica el director de escena.

Los dos cantantes protagonistas, Joan Martín-Royo y Marisa Martín, se manifiestan agradecidos por los personajes. "La ópera y el proceso de trabajo para crear el personaje han sido excepcionales", asegura el barítono. Para Martins, el personaje de Gala es "un bombón de nuevas tendencias, con pimienta, que resultan difíciles de digerir pero que te descubren nuevos sabores y sensaciones".

Por otra parte, ayer se fallaron los premios de la crítica que convoca la asociación Amics del Liceu y que elegido la nueva producción de Parsifal, estrenada por el Liceo el pasado febrero la mejor representación de la pasada temporada. Su responsable escénico, Claus Guth, ha sido elegido el mejor director de escena, y Fabio Luisi, el mejor director musical por su trabajo en Falstaff. El premio al mejor cantante masculino ha recaído en el tenor Roberto Alagna por su interpretación de Don José en Carmen y la mezzosoprano Elina Garanca por el de Jane Seymour en Anna Bolena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de octubre de 2011