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Un comité internacional recomienda fusiones entre las universidades españolas

La propuesta pide que también se unan organismos de investigación

La globalización y los ranking de universidades -copados en sus primeros puestos por centros estadounidenses y británicos- han traído consigo a los campus europeos en la última década una enorme presión por competir internacionalmente, por destacar. Y, para ello, una de las medidas que más se está extendiendo en el Viejo Continente es la fusión entre universidades: lo han hecho en Finlandia, Gales, Dinamarca, Bélgica, Suecia, Francia... Y ahora, un grupo de expertos internacionales se lo recomienda a España, no solo entre alginas universidades, sino también con organismos de investigación.

Serían fusiones voluntarias, dice el informe, y así lo ha recalcado el ministro de Educación, Ángel Gabilondo. "Nosotros no tenemos ninguna voluntad de hacer fusiones de universidades por decreto. Se trata de agregar valor", ha dicho el ministro.

La integración sería voluntaria, ha insistido el ministro de Educación

Esa es una de las recomendaciones que ha hecho el comité de expertos liderado por el rector de la Universidad de Luxemburgo, Rolf Tarrach, en su informe sobre la Estrategia Universidad 2015, un plan puesto en marcha por el Gobierno para modernizar los campus españoles. Las fusiones serían preferibles, añade el texto, dentro del programa Campus de Excelencia Internacional, que ha repartido fondos extraordinarios en los últimos dos años a los proyectos universitarios más competitivos, muchos de ellos, en colaboración de varias universidades, organismos de investigación, y también, en algún caso, de empresas y comunidades autónomas.

Aparte de eternas reclamaciones como el aumento de las becas o de una relación más estrecha entre la universidad y su entorno, sobre todo, con las empresas, el informe encargado por el ministerio hace gran hincapié en la autonomía de los campus y su forma de gobernarse. Así, propone una contratación de profesores en convocatorias abiertas e internacionales en la que se procure evitar a candidatos de la propia universidad recién doctorados, algo que reduciría la endogamia.

Esa apertura la reclaman también para los cargos de responsabilidad, incluido el de rector. Un puesto al que podría acceder cualquier académico aunque no pertenezca a la universidad en cuestión. "Cada vez es más habitual que la elección del nuevo responsable de la universidad consista en nombrar a un candidato tras realizar una exhaustiva búsqueda". El otro debate que se plantea es el de cambiar la elección del rector por el nombramiento. Esta prodría ser una de las atribuciones de un único órgano de gobierno que uniera la actual junta de gobierno (formada principalmente por los profesores) y el consejo social, formado por el rector, docentes, y también representantes de la vida cultural, económica o social del entorno universitario.

Pero todo ello no solo requeriría cambios en la legislación, sino firmes decisiones políticas tanto del Gobierno como de las comunidades autónomas, pues algunas de esas propuestas encontrarían, sin duda, una firme oposición de una parte de la comunidad universitaria. Y el futuro de la Estrategia 2015 es ahora muy incierto, pues si el mes que viene gana las elecciones el PP podría convertirse en papel mojado. El ministro Gabilondo, sin embargo, espera que no sea así, pues han intentado conseguir un amplio consenso social y político en torno al proyecto. "Espero que tenga un largo recorrido" y que "el próximo Gobierno no se encuentre incómodo" con él, ha dicho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de octubre de 2011