Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Primeros evacuados en El Hierro al elevarse el riesgo de erupción

Los científicos prevén más seísmos y más intensos - Protección Civil diseña un plan para desalojar a 4.000 personas en cuatro horas - Cerrado el principal túnel

La crisis sísmica de El Hierro subió anoche un escalón más, cuando las autoridades ordenaron desalojar a unas 53 personas (el Cabildo había previsto inicialmente 300) y cerraron el principal túnel de la isla, que une las dos mayores ciudades. Lo hicieron porque los seísmos -más de 8.000 desde el 19 de julio, más de 100 solo ayer- son cada vez más intensos y hace que los científicos vean cada día más probable que haya una erupción volcánica. Cerca de las diez de la noche, la Guardia Civil comenzó a avisar a las familias de cuatro núcleos del municipio de Frontera (al norte) de que debían dejar sus casas por miedo a desprendimientos. Los afectados acudieron a la plaza del barrio. Curiosos, vecinos nerviosos y algunos turistas se mezclaban en la noche de El Hierro para escuchar las novedades. Si al principio los vecinos veían con muy poca inquietud la sucesión de terremotos, anoche muchos vecinos tenían la angustia en la cara. La principal arteria de la isla quedó cortada. El viaje entre los dos principales pueblos, de Valverde a Frontera, pasaba de durar 15 minutos a 40 por una carretera de montaña. Además, unos 500 alumnos (un tercio del total de la isla) no tendrán clase hoy.

Protección Civil ya ha contactado con navieras y aerolíneas

Suspendidas las clases para 500 alumnos de Frontera

Ayer hubo un centenar de temblores de hasta 3,8 de magnitud

Los científicos dicen que puede pasar de todo: que se calme o que suba el magma

Aún así quedaban los que consideran que todo es una exageración. "¿Qué es todo esto? Si El Hierro se hunde pues nos hundimos todos con él. He estado con las cabras por esos riscos y sé que no se cae todo de golpe", explica Julio Brito Padrón, de 83 años, que camina sin camiseta por la cálida noche y se apoya en un bastón. Su esposa, Victoria Quintero, asiente cuando él cuenta que solo abandonó El Hierro para ir al cuartel.

La isla vive un experimento único en España: la preparación para una eventual erupción. Científicos del Instituto Geográfico Nacional (IGN) recorren los pueblos de la isla para explicar qué puede ocurrir, calmar a la población y contestar sus dudas. Además, Protección Civil de Canarias ha preparado un dispositivo para, en el peor de los casos, evacuar a 4.000 personas en cuatro horas. Ya ha contactado con las navieras y aerolíneas que operan en Canarias para utilizar sus naves.

La mayoría de los seísmos han sido imperceptibles para los 10.000 habitantes. De los más de 8.000, apenas 15 se han sentido, pero la intensidad creciente ha elevado la alarma. "No podemos luchar con la naturaleza", resume Arminda Pérez Casañez, una mujer que volvió hace 40 años de Venezuela. Está en la puerta de su casa en el pueblecito de Sabinosa, uno de los más afectados. Arminda casi no ha notado los seísmos, pero sí está informada. Ha acudido a las charlas de científicos del IGN y sabe que, en caso de erupción, debe ir a la plaza del pueblo con una maleta con lo imprescindible. No lo ha hecho, como la mayoría de los consultados, que no parece temer que la tierra se abra bajo sus pies. Maite Padrón, directora del Hotel Balneario Pozo de la Salud, ha sentido más las cancelaciones que los terremotos.

Las evacuaciones de ayer son un paso más en una escalada que comenzó el viernes, cuando Canarias elevó por primera vez el semáforo de alerta volcánica y lo puso en ámbar: preemergencia. Ayer hubo casi un centenar y llegaron a una magnitud de 3,8. Todo está listo, al menos sobre el papel. "No contemplamos en absoluto desalojar toda la isla, pero sí manejamos distintas previsiones", explica Juan Manuel Santana, director general de Seguridad y Emergencias de Canarias. El IGN ha elaborado distintas hipótesis sobre cómo puede producirse una erupción y los caminos que podrían seguir la lava y las cenizas. "Lo que más hay planificado es en la zona del Golfo, donde podría afectar a 4.000 personas", que "serían desalojadas en cuatro horas", señala Santana. Para ello, se movilizarían barcos y aviones de las islas cercanas. Si, como ocurre ahora, se desplaza al sur, "allí apenas hay población" y se reduciría el número de afectados.

Las charlas por los pueblos son didácticas y concurridas. Sobre una presentación en pantalla, responsables del IGN, del Instituto de Vulcanología de Canarias (Involcan) y de Protección Civil de la isla explican, incluso en pueblitos perdidos, que preparen una mochilita con agua, móvil con batería, abrelatas, un pito, un pañuelo... Un centenar de vecinos de San Andrés escuchan atentos las instrucciones. Los maestros llevarían a los niños al punto de encuentro y el resto debería actuar teniendo en cuenta varias cosas. Primero, que no conviene estar en primera línea por si llega un tsunami, pero también "que hay que protegerse la boca de las cenizas con un pañuelo humedecido", y evitar "los barrancos porque acumulan gases". Antes de abandonar las casas, aconsejan, hay que cortar el gas.

En la ladera de El Golfo, Rafael Abella e Itahiza Domínguez, investigadores del IGN, controlan la situación a través de sensores repartidos que notan los movimientos por leves que sean y los transmiten sobre la marcha a Madrid. Llegaron aquí nada más notar, a mitad de julio, un movimiento inusual de tierra a desplegar una red portátil. "Puede pasar cualquier cosa", admiten. Que todo se calme o que surja una erupción en el mar y nadie se entere hasta que la lava afecte al oeste de la isla. Pero también puede que no ocurra nada en semanas o años. Nadie sabe con certeza qué ocurre con el magma, situado a entre 12 y 15 kilómetros de profundidad. De lo que no hay duda, lo dicen los GPS, es de que la isla "se ha hinchado unos cuatro centímetros", según Itahiza. Con la subida de magma, el terreno se expande.

En otro lugar de la isla, Dácil Nolasco, investigadora del Instituto de Vulcanología de Canarias, pincha el suelo cada 500 metros para medir el flujo difuso de CO2, algo que sirve como indicador de esa actividad magmática en el subsuelo. Nemesio Pérez, del Involcan, confirma que ha crecido de forma casi continua en el último mes.

Aunque desde el volcán Teneguía, en 1971, no ha habido ninguna erupción en Canarias, la población vive con relativa normalidad el fenómeno. El tríptico repartido para calmar a la gente destaca que el archipiélago cuenta con "un volcanismo similar al hawaiano, donde la población convive a diario con sus volcanes activos" y pide a la gente que "no preste atención a los rumores alarmistas ni los difunda".

En la localidad no tienen mucha experiencia, porque desde 1793 no hay una crisis similar. Entonces dejaron constancia de los temblores las cartas que el alcalde mayor de El Hierro envió a la real Audiencia de Canarias, en las que pedía barcos para evacuar a la gente, como ha documentado la profesora de la Universidad de La Laguna Carmen Romero. Se cree que entonces, explica, no acabó en erupción -al menos no hay registros históricos- o si la hubo no fue muy grande. Entonces quedó en nada. Esta vez, veremos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de septiembre de 2011