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TELEVISIÓN

Tal como eran... tal como son

Del franquismo a la democracia, según el clan de los Alcántara

La revuelta de Mayo del 68 francés apenas llegó a España. O por lo menos a los hogares de la gente normal, como los Alcántara, más interesados en ver el Festival de Eurovisión por televisión, electrodoméstico que acababa de tomar posiciones en el salón-comedor de su modesta casa. La imagen de toda la familia alrededor del aparato marcaba el inicio de Cuéntame, con un reparto encabezado por Imanol Arias (Antonio), Ana Duato (Mercedes) y Ana Galiana (la abuela Herminia). Han pasado 10 años y la serie de TVE-1, que estrenó el jueves su 13ª temporada, resiste con una salud envidiable. Arias atribuye tanta longevidad "al talento y a la sabiduría", a pesar de que la televisión es un medio donde, a su juicio, "todo se crea y se destruye a un ritmo acelerado".

El estreno de 'Cuéntame' hace 10 años fue "agridulce", dice su creador

Al principio, nadie confiaba en una ficción ambientada en el franquismo y con un niño como narrador que, ya de adulto, evocaba aquellos años con nostalgia pero sin demagogia. Parece una leyenda urbana, sin embargo, es cierto que Miguel Ángel Bernardeau, creador y productor ejecutivo de Cuéntame, pasó ocho años deambulando de despacho en despacho con su proyecto y no recibió más que calabazas. Hasta 2001. El ya fallecido Álvaro de la Riva, director por entonces de TVE, apostó y... ¡bingo! El inicio de Cuéntame, el 14 de septiembre de 2001, fue "agridulce", recuerda Bernardeau. A los nervios antes de un estreno se sumaba en estado de shock por el atentado terrorista contra las Torres Gemelas, tres días antes.

En una década de éxitos y premios, los adultos peinan (más) canas, y los que eran apenas unos niños están a punto de alcanzar la mayoría de edad, como el zangolotino de Carlitos (Ricardo Gómez). También han desaparecido dos personas muy queridas, Fernando Fernán Gómez (el cura don Venancio) y el primer director, Tito Fernández. En este tiempo, la serie ha intentado reflejar la España de las postrimerías del franquismo y la transición, con el pluriempleo, las horas extras, los guateques, la píldora, el destape, las relaciones prematrimoniales, los curas obreros, las drogas o la mili como ejemplos. Los personajes de ficción también han sido testigos de hechos históricos, como el proceso de Burgos, las manifestaciones contra el regimen, el atentado de la calle del Correo, la muerte de Franco, la llegada de la democracia o el triunfo de Allende en Chile. Hay quien tacha la serie de excesivamente complaciente, y Eduardo Ladrón de Guevara, uno de los guionistas que, por edad y militancia, conoció de primera mano los sinsabores de la dictadura, dice que le hubiera gustado ser "más beligerante". Sin embargo, para "no molestar", prefiere mostrarse "equidistante" al relatar la crónica sentimental del país.

Bernardeau señala que Cuéntame es "una serie familiar, no un documento histórico", que quiere mostrar cómo éramos y cómo somos a través de los ojos de una familia conservadora que transmuta en tolerante.

Por exigencias del argumento, los espectadores han asistido al ascenso y caída del cabeza de familia. De probo bedel a alto cargo ministerial, pasando por empleado y, después, dueño de una empresa de artes gráficas, editor de revistas y constructor... Ladrón de Guevara sabe que tanto transfuguismo es casi imposible en la vida real, pero la ficción permite "licencias poéticas". En los nuevos capítulos, la quiebra del Banco de Granada afecta también a los Alcántara, que volverán a sus modestos orígenes. "Antonio y Mercedes formarán parte del millón y medio de parados", adelanta Arias, que señala que "el paralelismo entre la crisis del 79 y la actual, es muy llamativo, aunque la de ahora es mucho peor", añade.

Con dos temporadas más firmadas, el equipo de documentación pilotado por Cristina Lago ya tiene en el punto de mira el fallido intento de golpe de Estado el 23 de febrero de 1981 y las elecciones generales de 1982, cuando un joven Felipe González conseguía la mayoría absoluta para el PSOE. Y ¿a quién le importa 1968, 1971 o 1978? Pues a los más de cuatro millones de media que siguen Cuéntame desde hace 10 años.

Cuatro instantáneas del álbum familiar

Tiempos de dictadura

Sobre la figura de Francisco Franco y el régimen pivotaron las primeras temporadas de Cuéntame. Para ilustrar algunos momentos históricos se rescataron imágenes del No-do y en las que, gracias a los efectos digitales del siglo XXI, se cuelan algunos personajes. En una pesadilla, por ejemplo, Antonio sueña que tiene gemelos y son recibidos en El Pardo con motivo de los Premios de Natalidad. Y, además, debe estrecharle la mano al dictador.

Mar a la vista

Como la mayoría de los españoles de aquellos años, los Alcántara nunca habían pisado la playa. Finalmente, tras un largo viaje en tren hasta Benidorm, pueden cumplir su deseo y se quedan extasiados al contemplar por primera vez el mar. Mientras, Merche se sorprende de los escuetos bikinis que llevan las extranjeras y Herminia, con bata y pañuelo como todas las abuelas de entonces, se escandaliza. Según Bernardeau, este es uno de los momentos preferidos por todo el equipo.

Al borde del abismo

Los chanchullos inmobiliarios del facha de don Pablo (José Sancho) estuvieron a punto de costarle muy caro a Antonio Alcántara, que casi acaba en la cárcel, por estafa. El capítulo en el que descubre que el dinero de los compradores de viviendas ha desaparecido y que él, como director gerente, es el responsable, es para Imanol Arias muy significativo por lo que tiene de preludio de "la cultura del pelotazo" y porque su personaje, a pesar de tocar fondo, no se deja vencer.

La hoz y el martillo

El 9 de abril de 1977 Adolfo Suárez legalizaba el PC. Era Semana Santa y a Miguel Alcántara (Juan Echanove) le sorprende la noticia en el pueblo, Sagrillas. Como viejo rojo con carnet, sale a celebrarlo entre un revuelo de banderas rojas. Para Ladrón de Guevara, este capítulo refleja un periodo crucial en la incipiente democracia española. Meses después, el 15 de junio, se celebran las primeras elecciones generales en 40 años. En la ficción, Antonio empieza a coquetear con la política.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de septiembre de 2011

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