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Mas Colell: "Cataluña como país independiente es perfectamente viable"

El consejero asegura que las consecuencias no distarían de las de la crisis actual

El debate del encaje de Cataluña en España tiene múltiples dimensiones, pero al final partidarios y detractores de la independencia acaban recurriendo a la economía. Unos defienden que la soberanía acabaría con el déficit fiscal, mientras que otros advierten de que España es el principal mercado para las ventas de las empresas catalanas. Ayer,en la presentación del libro Sense Espanya (Pòrtic) en la sede de la patronal Pimec, el consejero de Economía y Conocimiento de la Generalitat, Andreu Mas-Colell, sentenció: "Cataluña como país independiente sería perfectamente viable".

Si tradicionalmente los empresarios catalanes fueron reacios a los planteamientos soberanistas, desde hace unos años el nacionalismo se ha colado en el discurso de amplios sectores del mundo de los negocios. Demandaron la gestión individualizada del aeropuerto de El Prat, protestaron por la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto y ahora han cerrado filas respecto al ambiguo proyecto de "pacto fiscal" del Gobierno de Artur Mas. Eso no significa, sin embargo, que todos ellos deseen la ruptura. Y una prueba es que Joan Rosell acudió a la manifestación contra la sentencia del Estatuto como presidente de Fomento del Trabajo y hoy es presidente de la patronal española.

El presidente de Pimec afirma que crece el "sentimiento de maltrato"

Sin embargo, el presidente de Pimec, Josep González, expuso uno de los miedos de los empresarios ante algunos pasos que pueda dar Cataluña, en un último extremo una hipotética independencia: el boicoteo a los productos del territorio. Son los devaneos entre el seny y la rauxa. Y en su opinión, Cataluña lleva un tiempo instalada en la rauxa, al menos desde 2005, año en que se produjo el boicoteo al cava y desde el cual ha ido creciendo el "sentimiento de maltrato".

En la presentación del libro de Modest Guinjoan, director de Economía y Empresa de Pimec, y Xavier Cuadras, profesor de la Universidad Pompeu Fabra, el consejero Mas-Colell primero advirtió que la obra es "un análisis" que aborda la hipótesis de que Cataluña fuera "un país independiente" -que "se puede dar o no", matizó- y que se produjera un boicoteo de los consumidores del resto de España -que "se puede cumplir o no", volvió a recalcar-. Tras las precauciones que acostumbra a tomar, Mas-Colell aseguró que los efectos que tendría la independencia no serían muy diferentes de los de "las perturbaciones macroeconómicas" que vive hoy Cataluña a raíz de la inestabilidad de los mercados financieros y de deuda soberana.

El consejero recordó que en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) hay 95 países más pequeños que Cataluña, por lo que consideró de "sentido común" su viabilidad. Y de hecho, el libro examina los "costes de transición" de esa hipotética independencia. Por una parte, consideró que Cataluña soltaría lastre al dejar de acumular déficit fiscal con el resto de España, pero a la vez podría sufrir un boicoteo. Si luego Cataluña está en el grupo de los periféricos -junto a España o Italia- o se aproxima al modelo económico de países como Holanda dependerá, admitió Mas-Colell, de cómo lo haga el Gobierno de turno.

Los autores del libro recordaron que España es el principal cliente de Cataluña, puesto que concentra el 54% de los productos que se exportan, aunque esa cuota ha bajado 22 puntos desde la incorporación de España al mercado común. Aun así, calculan que si las ventas bajaran el 40% por el boicoteo de consumo y otro 20% por el de las empresas, la economía se retraería el 4%, lo cual quedaría compensado por la inexistencia de déficit fiscal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de septiembre de 2011